Si ellos son España yo me exilio

Verlitas

A Nacho Uriarte le duele esta España rota por el Anticristo, esta rojigualda enseña ultrajada por los separatistas en connivencia con el Anticristo, esta monarquía chamuscada por los cómplices del Anticristo, ánimo, camaradas, no todo está perdido aún, os lo digo yo, Nacho Uriarte, aquí estamos para lo que haga falta y el próximo doce volverán a las calles la banderas victoriosas al paso triste de esta paz incierta que nos trajo el Anticristo. Nacho Uriarte es el presidente de Nuevas Generaciones del PP. El Anticristo es Zapatero. Y el doce es el día de la Raza. Lo mismo que Millán Astray, manco y tuerto pero generalazo, creó el grito ¡A mí la Legión! y lo expandió por collados magrebíes para acojone de rifeños harapientos, lo mismito el legionario Nacho Uriarte al grito de ¡A mí la Bandera! el doce del mes en curso capitaneará sus huestes por los caminos de la dolida España para propalar a los cuatro vientos el hermoso eslogan de ¡Somos España! Legionario Uriarte, he aquí un patriota fetén, a tus órdenes, saluda en posición de firmes su disciplinado batallón dispuesto a celebrar por todo lo alto la efemérides del doce, será un alborotado homenaje a España, a la Bandera y a su Himno que no tiene letra.

URGENTE. STOP. NECESARIO LETRA HIMNO NACIONAL. STOP. PRÓXIMO 12 BANDERAS A LA CALLE. STOP. LA PATRIA TE NECESITA. STOP. CONTAMOS CONTIGO. STOP.

El recado llegó a todas las sedes del PP, sector junior, sector senior y sector lactantes. Nuestro reportero Verlitas, disfrazado de azafata de congresos, logró infiltrarse en la reunión de Nuevas Generaciones celebrada ayer en el cuarto de la plancha de la sede de Génova para ultimar los preparativos de la magna conmemoración. Será la gran fiesta de la Hispanidad que este año merece una atención especial para hacer frente “a las acciones de los independentistas radicales”, Nacho Uriarte dixit.

Texto: Verlitas.
Ilustraciones: Carlos Sáenz de Tejada

En el cuarto de la plancha el joven gran viejo Nacho Uriarte subido al cesto de la ropa sucia da la bienvenida al pequeño gran hombre José María Aznar:

—Querido presidente, querido José María, querido maestro, cuánto te agradecezco en nombre de Nuevas Generaciones que haciendo un hueco en tu apretadísima agenda internacional te hayas dignado honrarnos con tu presencia —y se funde en un abrazo con el pequeño gran hombre.

Roto el abrazo, el pequeño gran hombre moviendo las manos con las palmas hacia abajo manda parar los aplausos:

—Querido Nacho, soy yo quien te agradece a ti que me hayas invitado. Y quiero hacer constar que he venido en calidad de presidente de FAES. El presidente del Partido Popular, hoy, y del Gobierno de la nación, mañana, está aquí, a mi derecha, y se llama Mariano —y se fuende en un abrazo con Mariano, presidente de no se sabe qué. Roto el abrazo y parados los aplausos, el joven gran viejo Nacho Uriarte, tras los protocolos y rendibús, entra en materia:

—Compañeros, amigos, me siento profundamente halagado por la generosa respuesta a mi email en que os solicitaba bibliografía de la que obtener datos, eslóganes, versos, metáforas, ideas, parábolas, anécdotas, proverbios, aforismos, máximas, lecciones, símiles y alegorías con qué enriquecer los festejos de la efemérides del próximo doce. Un comité de selección ha analizado los libros recibidos y —señalando la tabla de la plancha— ahí tenéis los ejemplares que han superado la prueba. Un pósit rojo marca la página dónde se ubica un texto susceptible de ser estudiado y, si pocede, utilizado en la creación del nuevo himno nacional; un pósit verde para los textos que hacen referencia a la exaltación de España, de la patria; y un pósit amarillo para los textos que pudieran contribuir al agasajo a la bandera. No es casualidad que prácticamente todos los libros que me habéis mandado y todos los que el comité ha seleccionado son libros escolares pertenecientes al denostado franquismo. Ésta es, pues —vuelve a señalar los libros de la tabla de la plancha—, la única memoria histórica posible, la única que merece la pena y que se merecen los españoles, una memoria histórica que no propugna revanchismos judeomasónicos ni la división de los españoles. Empecemos en primer lugar a trabajar el himno de España, pues los compositores Cañita Brava y Leonardo Dantés habrán de abandonarnos en breves momentos para ensayar el programa de Santiago Segura, del que son colaboradores. La pluma inconmensurable de Herman Tersch se encargará de la letra del himno y la no menos inconmensurable de Curry Valenzuela se ocupará de la redacción definitiva de las pancartas y de los discursos.

A lo que la muchedumbre revienta en aplausos, nadie sabe si a Nacho Uriarte, si a Cañita Brava, si a Leonardo Dantés, si a Santiago Segura, si a Herman Tersch, si a Curry Valenzuela o si a Monserrat Nebrera, la Elsa Pataki del PP catalán y nueva estrella refulgente del firmamento palcolor.

—Está buena, eh —opina el barón de Terra Mítica.
—Hombre, de tetas la encuentro floja —se pone tiquismiquis Acebes y, según costumbre, miente.
—Ya, las uvas están verdes —replica el barón de Terra Mítica.

Es el instante en que Curry Valenzuela aconseja a la estrella refulgente del firmamento palcolor:

—Ay, hija, Monserrat, cielo, yo que tú me pondría pechos, Mira yo.
—¿Silicona?
—No, no, todo mío, de cosecha.
—Me lo imaginaba. Nos ven juntas y los hombres se van detrás de ti, por los pechos, claro… Anda y que te zurzan.

Creo que no lo he advertido: en el cuarto de la plancha de la sede de la calle Génova, arropando a los cachorros del PP junior se encuentran próceres del PP senior, que irán apareciendo a lo largo de la crónica, y destacados afines pertenecientes al mundo selecto del arte y de la prensa, caso de los susodichos Cañita Brava y Curry Valenzuela por sólo citar a dos eminencias. Nacho Uriarte avisa:

—Podéis coger los libros.

Y la audiencia, dándose codazos, se lanza sobre los libros, como si fueran pasteles en una guardería. Realmente son como niños. Nacho anuncia el pistoletazo de partida:

—A ver, ¿quién empieza?

María Sangil alza la mano:

—Yo misma.
—Ahora toca pósit rojo, recordad. El himno nacional —Nacho da el pistoletazo:—. Adelante, María Sangil.

Y apasionadamente, como si fuera el primer beso en el hueco de la escalera de caracol del portal, la Sangil lee el “Romancillo Patriótico” que se incluye en la “Enciclopedia Hernando”, segundo ciclo del período de enseñanza elemental, por Antonio J. Onieva y Federico Torres, inspectores de Enseñanza Primaria.

“España, Patria bendita;/ la de las grandes hazañas,/ la de los hombres famosos/ y las gloriosas espadas;/ de la cruz en alto siempre;/ estirpe nunca igualada/ de varones tan preclaros/ que el mundo los envidiara/ si el mundo no tuviera/ a España por joya y gala./ La de las vegas más ricas/ y las montañas nevadas;/ la de ubérrimas cosechas/ y la de fauna variada./ España, Patria de Santos,/ y de los héroes de la Patria;/ la Patria de los artistas,/ de sabios la Patria amada;/ España, reina del mundo;/ España, Patria adorada;/ apenas sé describirla/ de tanto como sé amarla”.

—No se puede decir más con menos palabras —pondera Curry Valenzuela.
—Ni con menos palabras se puede decir más —reitera Martínez Pujalte.
—Aguda matización —comenta el pequeño gran hombre y rememora, declamando, el párrafo final:— Apenas sé describirla de tanto como sé amarla…, qué sonoridad, qué maravilla, cuánta poesía se encierran en las palabras antiguas de la hispánica lírica.
—Un momento —interrumpe Rajoy—. No me vale. No figuran la Constitución y el rey, dos palabras imprescindibles, las llevo en mi programa electoral.
—No te preocupes, las meteré —tranquiliza Herman Tersch.
—Es una pena que “amarla” no rime con rey ni con Constitución —apunta la Monserrat Nebrera de los breves pechos.
—De tanto como sé amarla…, a mí me rima con eso de ¡a mamarla a Parla!
—Pujalte, no te admito que juegues con la unidad de España —reprende el pequeño gran hombre.
—Perdón, se me escapó sin querer.
—Pues esta letra, con ligeros cambios, es perfectamente válida —comenta tímidamente la Curry Valenzuela pendiente del pequeño gran hombre que, en una mano el mentón en la otra un Ribera del Duero, asiente con el entrecejo y  meditabundo como una vaca que ve pasar el tren.
—No, no está mal —dice por decir el pequeño gran hombre viendo pasar el tren.
—¿No está mal?, yo diría que está muy bien —ensalza Celia Villalobos.
—No, no —niega Rajoy—. En la letra no figuran ni la Constitución ni el rey, es una promesa electoral.
—Los encajaramos, le haremos sitio, déjalo en mis manos, fíate de mí —insiste Herman Tersch.
—¿Y la rima? ¿Con qué palabra rima rey? —pregunta Esperanza Aguirre.
—Con buey —se precipita Martínez Pujalte.
—Pujalte, te llamo al orden por segunda vez —el pequeño gran hombre empieza a hartarse del pesado Pujalte.
—Aquí, en el cuarto de la plancha, alguien me tiene más inquina que Manuel Marín en el Congreso. Si lo sé no vengo —y Pujalte se echa a llorar.
—No llores…, los hombres de pelo en pecho no lloran —el pequeño gran hombre le besa la frente.

Esperanza Aguirre con una mano Loewe saca el pañuelo Loewe de su bolso Loewe y seca las lágrimas Carrefour de Pujalte

— Un aplauso para José María Pujalte —solicita Esperanza Loewe enfundada en un traje de chaqueta Loewe sobre unos zapatos Loewe de piel de cocodrilo Loewe.

Aplausos, naturalmente.
Y tras los aplausos, Mayor Oreja:

—Ya está, rey rima con ley.
—Y con ¡ey! —apunta Leonardo Dantés y, de pronto, con un pañuelo en la mano, como Pavarotti, y con los movimientos torcidos de una piedra rodando monte abajo, se dispara canoro:— Ey, ey, ey, viva el rey, ey, ey, qué grande es nuestro rey.

Leonardo Dantés, con las manos cruzadas ante el pecho, agradece reverencial los aplausos. Cañita Brava se siente preterido y no se resigna al silencio:

—Para mí que a ese cantar le falta algo de japonés y palitroque —canta acompañándose de la castañuela y de unos meneos de muñeco Michelín estremecido por un vendaval retorcido:— Chicachacachey, el rey, el rey, nuesto rey, kimotochey, su majestad el rey.
—También me gusta —apostilla Curry Valenzuela.
—Esto, ¿eh?, hay que aquilatarlo un poco mejor, ¿eh?, le falta entrenamiento, ¿eh? —aclara Cañita Brava.
—Quietos paraos to er mundo —irrumpe Celia Villalobos—. Yo le pondría música de fandango y asín tendríamos un himno que podría ser bailao a más de cantao. Chiquiiiyo, déjame ustez laz caztañuelaz.

Cañita Brava le pasa las castañuelas y la Villalobos se arranca a cantar y tañer y bailando se sujeta el pico de la saya y la alza hasta descubrir el marfil poderoso de unos muslos abuelones.

—Olé tus cojones, maciza —elogia rijoso el barón de Terra Mítica.
Piropea el pequeño gran hombre:
—¡Tía buena!

Y doña Ana Botella le tira de una manga al pequeño gran hombre:

—Jose —con acento prosódico en la o—, reprímete.
—Eres la abuela más guapa del mundo —galantea Acebes.
—Silencio, silencio, por favor, no nos perdamos en divagaciones —se impone el joven gran viejo Nacho Uriarte—. ¿Y cómo metemos Constitución y la rimamos con rey?

Astarloa, que llevaba mucho rato callado y con las orejas abanicando a Rajoy y al barón de Terra Mítica, ha encontrado sus tres segundos de gloria:

—Ojo, Constitución rima con Borbón.
—Coño, ¿cómo no se nos había ocurrido? —se sorprende el chico de la mochila que un día fue a Cuba.
—Rima con Borbón y con el vino que vende Asunción. Lo tengo —apunta Rajoy—, Asunción, Asunción, échale vino al Borbón.
—Pero que el vino sea Ribera del Duero, eh —el pequeño gran hombre en plan ocurrente es tremendo.
—Ése de la Asunción es un cantar de borrachos, no me parace serio —desaprueba Mayor Oreja.
—¿Y qué tienes tú contra los borrachos? —protesta el pequeño gran hombre.
—Eso, qué tienes contra los borrachos —pelotea Pujalte.
—No, no es canción de borrachos —corta la Monserrat grande de las tetas pequeñas.
—Y aunque lo fuera. De borrachos es el Asturias Patria Querida y acabó siendo himno del Principado —afirma Nacho Uriarte—. Ahora hasta lo cantan los Príncipes de Asturias.
—¿Le estás llamando borrachos a sus altezas? Bueno anda el patio borbónico como para bromas. La cuestión monárquica está que arde y ven tú echándole gasolina al fuego —protesta un cachorro con jersey naranja sin mangas como si fuera el Ramón del Dúo Dinámico hace un millón de años.
—No me tergiverses, no me tergiverses, que te conozco. Tú lo que quieres es que me pille el toro de las fotos quemadas para que suba el escalofón. Es de lo más normal que el himno de Asturias lo canten los Príncipes de Asturias.
—Tate, pero el vino que sea de la Ribera del Duero —exige el pequeño gran hombre.
—Pues a ver cómo cojones rimamos Duero con Borbón y Constitución —Herman Tersch, atosigado.
—Entonces pongamos Ribera del Duratón. Después de todo el Duratón también riega las fértiles vegas donde medran las cepas que producen los sublimes caldos de la Ribera del Duero mundialmente celebrados.
—Y paladeados.

Esperanza Loewe cuchichea con la Monserrat de las catalanas tetitas:

—¿Vas de Loewe?
—No, hija, de Valentino.
—Pues yo, de Loewe.
—Escuchad, escuchad —interrumpe Acebes frotándose las manos—, aquí tengo una letra que le va al himno como anillo al dedo —y en el libro escolar titulado “Sugerencias y ejercicios”, por Vicente Vandellós Ventosa, 1942, lee:

«Cumple en el mundo / ¡Oh, Madre España! / Cumple en el mundo / Tu gran misión. / Llévale al mundo, / Excelsa Madre, / Llévale al mundo / Su redención. / Ésa es tu meta / Y tu camino; / Ésa tu Historia / Y tu destino, / Ésa tu gloria / Y exaltación».

—Aquí la rima la tenemos a huevo. Exaltación, con Borbón
—Y con Constitución.
—Y con Asunción.
—Y con porrón.
—Y con botellón.
—Eso, eso, el desfile podemos rematarlo con un botellón —jalea una cachonda cachorra cachas.

Objeta Nacho Uriate:

—Mujer, un botellón…
—Bueno, un botellón patriótico.
—Tratándose de patriótico…, yo no le veo óbice —razona la señora del pequeño gran hombre.

Cañita Brava y Leonardo Dantés tienen que abandonar la reunión, los espera Santiago Segura, y Herman Tersh les recuerda:

—Mañana nos vemos y os doy las letras. Al salir de casa os llamo por teléfono.
—De acuerdo. El lunes traeré la partitura del himno y los arreglos musicales. Tomé buena nota de Asunción, de Borbón y de Constitución —se despide Leonardo Dantés
—Y yo, pero, ojo, la versión en japonés y con acompañamiento de palitroques —se despide Cañita Brava.

Y mientras los compositores abandonan el recinto, la ex ministra de Sanidad y cocido madrileño con hueso de jamón les grita:

—¡Que sea con ritmo de fandango, eh!
—Mejor de sardana, a ver si levantamos cabeza en Cataluña —sugiere la Nebrera de los pechos no enormes pero enormemente hermosos.
—Sardana, nunca. A los rojos separatistas ni agua. Y si hay que perder, se pierde, más vale honra sin barcos que barcos sin hora —se impone Rajoy—. Coño, ésta es cojonuda, tú —lee:

«Quien al oír ¡Viva España! / con un ¡Viva! no responde, / si es hombre…, no es español, / y si español…, ¡no es hombre! (Canción popular incluida en “Nuevas lecturas patrióticas”, 1939, A. Fernández Rodríguez.)

—Quien no responde con un ¡viva! es como quien no se levanta al paso de la bandera americana. Si es hombre, no es español. Y si no es español, es el Anticristo —dice Acebes.
—Muy buena la indirecta, macho —el pequeño gran hombre se pone de puntillas para palmear la espalda de Acebes.
—¡Chúpate ésa, cero Zapatatero! —se muestra zumbona y fallera la alcaldesa  Rita Barberá.

Rajoy con cara de asco, o sea, con su cara, no tiene otra:

—Dejad al bobo solemne que siga traicionando a los muertos, dejadlo con la destrucción de España, dejadlo que siga ignorano a la bandera, dejadlo con su quema de fotos…, olvidadlo, no lo nombréis, no me amarguéis la jornada con tan mefistólico personaje…
—Pendientes del himno que los compositores nos traigan el lunes, pasemos ahora a trabajar sobre el homenaje a la bandera y a España —anuncia Nacho Uriarte—. Son mensajes que desde la tribuna los oradores debéis lanzar a los cielos de España. Me gustaría que cada dirigente de Nuevas Generaciones de las diecisiete autonomías leyera un mensaje. Yo ahora leo éste:

«Ninguna nación, como España, puede celebrar la FIESTA DE LA RAZA, porque las otras naciones se avergonzarían de llamarse hermanas de los salvajes, y nosotros de los salvajes hicimos hijos de Dios por el bautismo e hijos de nuestros reyes por las LEYES DE INDIAS”. (Andrés Goy, padre redentorista, “Religión y Patria, estampas religioso-patrióticas”, 1945)

 Deja de leer

—. Este bello poema en prosa aúna en patriótico maridaje nuestro ¡Somos España! con la cruz de los misioneros y con la espada de los conquistadores.
—Hombre, si metemos en la misma cama el ¡somos España!, la cruz de los misioneros y la espada de los conquistadores más que de matrimonio habría que hablar de un menage à trois —gracioso que es Rajoy.
—En cualquier caso sería un menage à trois la mar de patriótico —apunta, picaruela, Monserrat Nebrera que tiene menos tetas y es menos cuerpetona que Curry Valenzuela.
—Un momento, un momento, he encontrado otra joya —se pronuncia eufórico Acebes, y lee:—

 «En los días estivales / de las tierras españolas / florecen las amapolas / entre los rubios trigales. / ¡Oro y sangre! Unidos van / en la campera jocunda; / es la sangre que fecunda / el oro de nuestro pan; / ¡Oro y sangre en la campera / donde florece el tesoro! / ¡Es la sangre y el oro / de nuestra invicta bandera!»  (Vicente Vandellós Ventosa, “Sugerencias y ejercicios”, 1942.)

Deja de leer

— ¿Qué, qué tal os ha quedado el cuerpo?
—Como bien dijo el clásico, todo está en los libros —el pequeño gran hombre, definitivo—. Oro y sangre son las uvas de los viñedos de la Ribera del Duero contemplados al sol crepuscular del otoño —valora el pequeño gran hombre, relamiéndose…, chasqueando los labios.

El barón de Terra Mítica abre el libro “Nosotros”, del pedagogo Quiliano Blanco, 1946, y lee con entonación propia de un morenazo ultravioleta:

«¡Pasa la Bandera de España! Rojo y amarillo son sus colores. El rojo de la sangre de tantos héroes y mártires como cayeron para alzar a España por encima del Mundo. El rojo del fuego cristiano que abrasó el alma de nuestros Santos, misioneros del Cielo y de la Patria sobre toda la ancha superficie del Globo. Y el amarillo del oro, que es el más noble de los metales. El amarillo de los trigales de Castilla, solar de la Raza, madre del Cid y de Isabel la Católica. ¡Pasa la bandera, roja y amarilla! Es España, es la Patria, es nuestra Madre, cargada de Historia, la que pasa. Gritad muy alto, hijos míos: ¡Viva España!»

—Viva la Ribera del Duero.
—Y del Duratón.
—Y del Esla.
—Y del Valderaduey
—Y del Arlanza.
—Y del Arlanzón.

Le ha llegado el turno de lectura a la Monserrat Valentina que para sí quisiera las tetazas y el cuerpón de Curry Valenzuela:

«Hay que leer, en primer lugar, el libro auténticamente español, el que es afirmación de los valores hispanos, exaltación del genio de la raza, lección de hidalguía y patriotismo. Los libros así son criaturas completas. Tienen alma de religión, cuerpo de historia y substancia y fragancia de vida humana. Y ellos precisamente, más que otros, han de nutrir a nuestro pensamiento, puesto en comunicación con el de los demás, porque ellos, más que otros, son trozos de la vida en busca de destino”. (Emilio Ortiga, Estímulos, lectura reflexiva, 1944.)

—Esto es educación para la ciudanía, y no el engendro del Anticristo —bendice Esperanza Loewe.
—Chúpate ésa, cero Zapatero —apuñala otra vez Rita Barberá.
—Por cierto, ¿no ha venido el historiador Pío Moa? —quiere saber Curry Valenzuela.
—Estaba invitado —responde Nacho Uriarte

–Tampoco ha venido el historiador César Vidal —pregunta afirmando Rita Barberá.
—También estaba invitado —responde Nacho Uriarte.
—Pío y César, César y Pío…, ellos sí que están haciendo la única memoria histórica que España necesita —agradece el pequeño gran hombre.

El barón de Tierra Mítica recita leyendo:

«—¿Y es hermosa y apta la lengua castellana?
—La lengua castellana es hermosa y apta cual ninguna otra de las lenguas vivas, pues es la que mejor conserva el carácter del latín del que procede.
—¿Tiene mucho porvenir la lengua castellana?
—La lengua castellana tiene porvenir inmenso, pues además de ser hablada por el mayor número de naciones, tendrá que venir a ser la lengua de la civilización en lo futuro.
—¿Por qué decís que la lengua castellana será la lengua de la civilización en lo futuro?
—La lengua castellana será la lengua de la civilización en lo futuro, porque el inglés y el francés, que con ella pudieran compartir esta función, son lenguas tan gastadas, que van camino de una disolución completa.
—¿Se hablan en España otras lenguas más que la lengua castellana?
—Puede decirse que en España se habla sólo la lengua castellana, pues aparte de ésta, tan sólo se habla el vascuence que, como lengua única, sólo se emplea en algunos caseríos vascos y quedó reducido a funciones de dialecto por su pobreza lingüística y filológica.
—¿Y cuáles son los dialectos principales que se hablan en España?
—Los dialectos principales que se hablan en España son cuatro: el catalán, el valenciano, el mallorquín y el gallego». (Menéndez-Reigada, dominico, Catecismo Patriótico Español, 1939.)

—Que tomen nota los amigos del Anticristo. Pretenden sustituir la lengua española por un vulgar dialecto.
—Esto es magnífico —sonríe extasiada Esperanza Loewe.
—Set magnifique —sonríe extasiada Monserrat Valentino y acto seguido lee:

«ESPAÑA NO HA SIDO NUNCA UN PAÍS ATRASADO, pues desde los primeros tiempos realizó inventos tan útiles como el de la herradura, que enseñó a los pueblos más adelantados de la tierra”. (Agustín Serrano de Haro, “España es así”, 1962.)

—La humilde herradura, he aquí la grandeza de las pequeñas cosas —profiere el pequeño gran hombre.
—Tampoco es para tanto, si aún hubiéramos inventado el caballo —la Villalobos en plan cascarrabias.
—Pues podemos decir que España inventó el caballo —propone Nacho Uriarte.
—Eso no cuela fácilmente —bosteza el pequeño gran hombre.
—Estoy convencida de que la herradura es un gran invento —asegura Esperanza Loewe—. Hablo con conocimiento de causa, desde niña practico la equitaciçon. ¿Habéis pensado qué sería un caballo sin herradura? Ya sabéis aquello que por una herradura se perdió un caballo, por un caballo un general y por un general una guerra.
—Y además la herradura da buena suerte —concluye Pujalte muerto de sueño.

Ya es tarde, se interrumpe la sesión. Los próceres se llevan trabajo a casa, el lunes será otro día. Los cachorros del PP el próximo doce nos aburrirán a todos con que ¡Somos España!

Mientras este reportero se quita el uniforme de azafata de congresos susurra para sí como si ellos estuvieran delante: “Si vosotros sois España dadme tiempo para encontrar un país donde exiliarme”.