¡Sí a la investidura telemática!

LBNL

Me refiero a la anunciada para mañana martes de Albert Boadella como President en el exilio de Tabarnia. Es cierto que Boadella no ha ganado elección alguna pero tampoco las ha perdido porque no se han celebrado hasta la fecha. Es también cierto que declaró unilateralmente su exilio y que al menos desde la intervención de la Generalitat por el Gobierno central ni siquiera concurre su causa original. Pero desde el momento en el que uno cruza la frontera, su consideración de exiliado, refugiado, turista o emigrante depende en gran medida de su percepción subjetiva. En todo caso, dado que Tabarnia no existe, la residencia continuada de Boadella fuera de ella no será problema para ejercer su Presidencia. Finalmente, Tabarnia no tiene ninguna reglamentación pero si la tuviera, habiendo emergido en el Siglo XXI, tendría forzosamente que admitir la investidura por Skype, Facebook Live, Whatsapp video, Twitter o cualquier otra app que permita su comparencencia virtual. Todo lo cual vale para Puigdemont. O quizás no. Pero no por la no presencia.

Los independentistas se van a asegurar la mayoría absoluta de la Mesa del Parlament dejando fuera a los Comunes. Y van a asegurarse la elección de un independentista como Presidente del Parlament. Los Letrados de la Cámara ya han dejado saber que su interpretación del Reglamento de la Cámara no permite una investidura no presencial de un President. Y el Gobierno ya ha anunciado que recurrirá una eventual reforma del Reglamento que la permita. De tal manera que la elección “telemática” que Puigdemont pretende será imposible. Pero no es descartable que opten porque otro diputado lea su discurso de investidura y se vote la candidatura “in absentia” de Puigdmont. En tal caso, la elección sería recurrida, suspendida y eventualmente anulada. El 155 seguiría en vigor algunas semanas o meses más y Cataluña seguiria padeciendo la tremenda incertidumbre institucional, política y económica de la que adolece desde hace ya demasiado tiempo. De ahí que Mas y la plana mayor de PdCat, de un lado, y ERC de otro, estén esforzándose denodadamente para evitar que la nueva legislatura empiece tan mal como acabó la anterior.

Anoche Mas lo volvió a explicar claramente en El Objetivo: primero es el país, luego el partido y luego uno mismo. Y al país le interesa normalidad y seguir trabajando hacia la independencia a medio y largo plazo dado que no resistió el embate del Estado. Está por ver que Puigdemont vaya a hacer caso a su mentor. De momento las señales no son en absoluto alentadoras. Más bien parece que el nuevo bruselense está cada vez más alejado de la realidad. O que esté preparando alguna locura como la de plantarse clandestinamente en Barcelona el día de la elección: no sería tan difícil subirse en un coche la víspera, pasar las dos fronteras y entrar en el Parlament de tapadillo la víspera.

Suena a locura pero ¿qué futuro le espera en Bruselas, con financiación y apoyo menguantes? La fuga clandestina a un país que no tenga tradado de extradición con España no fue nunca una opción porque el objetivo era evitar la cárcel pero también seguir montando follón y “construyendo la República”. Volver al Parlament de tapadillo y presentarse en la investidura evitaría cualquier prevención reglamentaria y le permitiría realizar la promesa electoral de restituir al “President legítimo”. Por otra parte, sería políticamente imposible detenerle dentro del Parlament. Una vez investido sería él el primero deseoso de, previa comparencencia triunfal desde el balcón, “a la Maciá”, ser esposado delante de las cámaras según ponga un pie en la calle.

Es sin duda una locura pero locuras más gordas hemos visto últimamente así que más vale que la “inteligencia” agudice todos los ojos y oídos disponibles y evite una potencial nueva chapuza al estilo de la no localización de las urnas del 1-O.

En todo caso, la mera hipótesis demuestra que el argumento reglamentario no es el más potente. Su validez legal es clara pero lo verdaderamente importante no es que el Parlament de Cataluña se rija por un Estatut y un Reglamento que no dejan lugar a dudas sobre la presencia del candidato a ser investido sino que, a diferencia de Boadella, la consideración de exiliado de Puigdemont es subjetiva, pero la de prófugo no.

Puigdemont es ex-President de la Generalitat, sospechoso de delitos muy graves y, desde luego, prófugo de la Justicia. Nadie tiene derecho a decidir unilateralmente cuando cumple con las exigencias de la Justicia y cuando no. Que me pregunten a mi que últimamente he tenido que hacer frente a un par de situaciones en las que no me ha quedado otra que pagar: para evitar un juicio todavía más oneroso por una denuncia manifiestamente injusta, y para afrontar una multa por una sanción técnicamente correcta pero completamente absurda en el fondo. Además, los representantes democráticos tienen que dar ejemplo.

Que se lo pregunten a Jonqueras que no consigue que le excarcelen pese a todas sus renuncias y devotas creencias religiosas pero al menos es consecuente. El Juez no le ha permitido asistir al pleno de investidura pero si delegar su voto. No me parece mala solución y, en todo caso, no altera en absoluto el resultado dado que incluso los votos de todos los encarcelados y fugados, Arrimadas no conseguiría ser investida porque los Comunes no la votarían. Y bien está que no lo hagan porque el resultado del 21-D es una mayoría absoluta independentista. Algo menguada en escaños (70 en vez de 72) y porcentaje de votos (47,32 frente a 47,8) pero mayoría absoluta al fin y al cabo (con una parte incierta del 7,43% de los Comunes en la recamara para el caso de los votos).

El 21-D fue una derrota del independentismo radical, que asaltó la legalidad democrática sin contar siquiera con una mayoría social suficiente. Pero mal que nos pese a algunos, la independencia como causa no fue derrotada, si acaso no triunfó porque tras tensar la cuerda al máximo no solo no mejoró sino que empeoró levemente.

De ahí que los menos insensatos en ese campo hayan optado por asumir el mensaje que deberían haber asumido tras las elecciones de 2015: la independencia tiene un gran apoyo pero no suficiente por lo que debemos perseverar en ello para atraer a una masa social verdaderamente mayoritaria y entonces sacar la independencia adelante. Mas se va ahora pero debería haberlo hecho en 2015 cuando las “elecciones plebiscitarias” no le dieron la mayoría independentista que pedía, como bien hizo Alex Salmond tras perder el referéndum de independencia escocés. Por las mismas, Puigdemont y Jonqueras deberían dar un paso al lado en vista del evidente fracaso de su estrategia de extremar la tensión para acortar los tiempos de la independencia.

Para mí el corolario evidente sería una reconversión del nacionalismo catalán al estilo del vasco tras el fracaso del Plan Ibarretxe: no es necesario renunciar a la independencia como objetivo a largo plazo pero dejémoslo correr al menos por una década y luego vayamos viendo. Pero incluso si pretenden volver a plantear la cuestión en las próximas elecciones, es obvio que lo que más les conviene es quitarse de en medio a Puigdemont y demás obnubilados por haberse creído su propia propaganda de que la independencia era idílica, posible, inevitable, inmediata y gratis.

Lo que plantea la pregunta alternativa: ¿si lo que más conviene a los independentistas sensatos es que Puigdemont no resulte elegido, no es posible que lo que más convenga a quienes quieren derrotar de una vez por todas al independentismo catalán sea que en verdad sea investido? No creo que vaya a hacer el viaje clandstino, de ahí que quizás lo que convenga sea permitir su elección “telemática”. El Gobierno podría a continuación recurrirla y conseguir su anulación y Cataluña seguiría en el marasmo total durante un tiempo pero el artículo 155 seguiría en vigor.

Afortunadamente Rajoy optó por una aplicación del 155 tardía, serena y pragmática. Si los independentistas optan por la peor de las opciones sería su responsabilidad que el 155 se prolongara en el tiempo más allá de las elecciones.

De momento el martes será investido Boadella y no tiene sentido que le neguemos a Cataluña lo que le permitimos a Tabarnia porque tampoco estaremos dispuestos a que Cataluña le niegue a Tabarnia ningún derecho que reclame para sí.

En otras palabras, no tienen mayoría y si la tuvieran, tendríamos mayoría para, aplicando sus mismos principios, prevenir el suicidio de Cataluña. En tales condiciones, dado que siguen tentados de perseverar en el error estratégico, ¿no será más inteligente consentírselo?

7 pensamientos en “¡Sí a la investidura telemática!

  1. Sin duda , Tabarnia es el elemento más inesperado de todos los que nos ha proporcionado el Procés, pero igual estamos abusando un poco de él. La llegada de Boadella al mismo seguramente es una prueba de ello. Esperemos que a su alter ego catalán Toni Albà no se le ocurra nada parecido y se mantenga dentro de los cauces de su representacion de Felipe V ( http://www.elperiodico.com/es/barcelona/20171128/toni-alba-injurias-contrapregon-merce-2016-6455762 ).

    La RAE debería considerar seriamente el dar por anticuada la expresión “dar la tabarra” y sustituirla por “dar la tabarnia”.

  2. La broma cansa. La broma nos limita. Ya no nos hace ninguna gracia. Las fiestas han concluido y los locos andan sueltos.
    A Puigdemont se le puede detener en cualquier alcantarilla , en cualquier guarida del mínimo terreno patrio, en cualquier vapor que exhale entre la turbamulta callejera.
    Mariano Rajoy también nos cansa , ya hace tiempo que no lo consideramos , lo mismo que a su gobierno, y en especial , a su vicepresidenta.
    La independencia, hoy y aquí , es imposible por , entre otras , las múltiples razones que se han expuesto en este foro.
    Como indican las últimas encuestas , tanto el partido del gobierno como el de Iglesias pierden mucho. Y esto no tiene reversión posible. Jugaron fuerte y perdieron.
    O transversalidad ( con traición a su retórica ) o 155.
    Mejor lo primero.

  3. Por cierto, tal y como se predijo en DC , espléndida Große Koalition para Europa 2018, porque no hay más cera que la que arde. Además con empuje final de un preclaro Macron. Mientras tanto , aquí estamos perdiendo miserablemente el tiempo con la insustancialidad de unos liderazgos que agonizan.

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