Se busca partido que defienda a los inmigrantes

Ariamsita

(Artículo escrito en colaboración por Ariane Aumaitre y Guido Corradi)

Entre todos los colectivos y minorías que se están viendo afectados por la crisis en España -principalmente la gente más pobre– , queremos centrarnos hoy en el de los inmigrantes, una minoría que se está convirtiendo en muchos lugares en un blanco fácil para la derecha a la hora de lanzar guiños a su electorado: desde Ciudadanos abogando por retirar el derecho a sanidad a inmigrantes sin papeles hasta la vergonzosa campaña del Partido Popular en algunos lugares de Cataluña, parece que cada vez hay menos escrúpulos a la hora de utilizar a este colectivo como chivo expiatorio. Por desgracia, esta tendencia se repite en varios países de Europa, al mismo tiempo que nadie se interesa por articular un discurso positivo hacia este colectivo y remarcar los beneficios para la sociedad a medio y largo plazo que trae la inmigración.

Lo cierto es que los inmigrantes son un blanco fácil: atacarlos resulta rentable electoralmente ya que, al contrario de lo que sucede con otras minorías, los electores síse sienten perdedores cuando se trata de medidas que les favorecen. Es fácil pensar que  si un inmigrante cobra una ayuda por el hecho de serlo, yo dejaré de recibirla. Una falsedad rentable para el gestor o aspirante a serlo: los problemas que sufres son culpa de otro, pero tranquilo, juntos podemos contra él .  Esto se ve reforzado por las creencias de la población, que sistemáticamente estima que hay más inmigrantes de los que realmente hay. Además, el hecho de que no tengan derecho a voto en las elecciones generales -ni tengan incentivos para hacerlo en las locales- , o de que no puedan presentarse a elecciones municipales hace que su poder de negociación sea bastante reducido. Fijémonos en este gráfico:

Grafico 28052015

Parece claro que existe una demanda por parte de los votantes que explica el giro hacia conductas y mensajes racistas de algunos partidos. Sin embargo, es complicado saber qué fue primero: el huevo o la gallina, la demanda o los mensajes. ¿Son estas conductas racistas una respuesta por parte de los partidos de derecha a las demandas de los votantes, o nos encontramos ante una situación en la que las opiniones de la gente se polarizan y extremizan a raíz de estos últimos? Algo tenemos claro: en ningún caso debemos tolerar que se use el racismo para hacer campaña.

Cabe preguntarse, del mismo modo que parece claramente irresponsable por parte de los partidos aceptar caer en una dinámica de desfavorecer y atacar sistemáticamente a un colectivo por ganar votos jugando a fomentar actitudes de pertenencia a grupos por nacionalidades y etnias ¿no lo es también el dejarlos hacer, sin decir nada y pasando de puntillas por parte de sus adversarios políticos?¿No es peligroso caer en una dinámica en la que la derecha se atreve a atacar cada vez un poquito más, mientras la izquierda mira hacia otro lado? Como apuntaban hace unas semanas en el Twitter de Rasgo Latente, los inmigrantes se encuentran “atacados por unos, defendidos por nadie”.

Los políticos deben responder a las demandas de sus votantes, sí, pero gracias a su capacidad de colocar temas en la agenda política, tienen hasta cierto punto la capacidad de moldearlas. En este sentido, creemos que hay espacio para exigir a la izquierda la responsabilidad de articular un discurso que defienda los beneficios de la inmigración a medio plazo para la sociedad, un discurso que hable de reactivación de la economía, del futuro de las pensiones, un discurso que trate a los inmigrantes no de forma diferente sino como un componente más de la sociedad, que los incluya como parte de un todo más grande.

Todas las pruebas apuntan a que los inmigrantes no roban puestos de trabajo a nadie , a que su impacto por ejemplo en la productividad  es positivo, ayudando en el caso de España, a la incorporación de la mujer al mercado de trabajo o al crecimiento de la economía . ¿Por qué nadie lo dice? Quizá sea hora de que movamos ficha para forzar cambios, de que exijamos a los partidos que llevan por bandera la defensa de los débiles el dar un paso al frente en la defensa de los inmigrantes.

No estamos diciendo que los inmigrantes tengan que ser defendidos por el mero hecho de serlo. Estamos hablando de crear un nuevo discurso integrador, un nosotros más grande donde poder estar a gusto todos y disfrutar -todos juntos- del enriquecimiento que significa la inmigración. En otras palabras: si no tienen alma, usen la calculadora.