Sanidad en negro sobre blanco

José D. Roselló

Las cifras y los datos tienen en muchas ocasiones la virtud de zanjar polémicas o, al menos, de aclarar aspectos controvertidos en ciertos debates. Esta semana, sin solución de continuidad tras el descanso de la Semana Santa, nos encontramos en los telediarios, primero, con un responsable gubernamental que hablaba de despilfarro y duplicidad del gasto sanitario y, segundo, el mismo lunes por la tarde, con el anuncio de un recorte de gasto en Sanidad y Educación cercano a un punto de PIB.

Debate, pues, servido, respecto al cual la elocuencia de las cifras es tal que, una vez agrupadas y ordenadas en tablas, casi responden solas sin necesidad de texto que las apoye.

Previamente, unos apuntes sobre la metodología: las cifras anteriores están recogidas de Eurostat, y se corresponden a la media de cada una de las magnitudes descritas a lo largo del periodo de los últimos 4 años. Los promedios no camuflan ni tendencias ocultas ni picos, se trata de series bastante estables. Se toman para poder comparar mejor entre países, ya que en varios casos falta algún año.

La información se refiere a 31 países de la Unión Europea y de la OCDE. Llamativamente Reino Unido, Italia, Grecia, Irlanda y Malta no están cubiertos en esta recopilación. No he podido averiguar las razones de esta ausencia, pero eventos de este tipo suelen deberse a causas voluntarias por parte de los países no recogidos.

Aclarado el origen y entrando al contenido,  este nos dice, directa y sencillamente, que cualquier afirmación maximalista sobre la desproporción, ineficiencia o insostenibilidad del gasto sanitario en España no se apoya en los datos. Dicho de otra manera, no se compadece con los hechos conocidos.

El gasto público en Sanidad en España, con un sistema de provisión principalmente pública, cobertura universal y amplia cartera de servicios, asciende al 6,1% del PIB. Esto la sitúa en el puesto 16, justo en la mitad, muy por debajo de países como Austria, Alemania, Francia, Dinamarca, Holanda y, reseñablemente, Estados Unidos, estandarte de los sistemas sanitarios de provisión fundamentalmente privada.

Estas primeras cifras nos hablan de si el peso de nuestro gasto sanitario es anormalmente grande o pequeño en comparación con nuestros recursos. Estar situados de mitad para abajo de la tabla hace que el sistema español no pueda tildarse de excesivo, ni siquiera de grande o desproporcionado respecto al tamaño del PIB.

En la columna de al lado se muestra la cifra de gasto total en servicios sanitarios en los respectivos países. Es decir, además del gasto público se añade el privado. La posición de España no variaría mucho si esta fuera la magnitud a considerar (pasaría al puesto 14).

Estados Unidos, en este caso, obtendría de largo el primer puesto. El 16% de su PIB se dedica a sanidad. A pesar de que destina una parte mayor de gasto público que la mayor parte de los países estudiados, a lo que se añade una cantidad mayor aportada por el sector privado, casi un tercio de su población- más de 40 millones de norteamericanos- carecen de seguro médico. Sin ánimo de  echar balones fuera, este sí parece un ejemplo de lo que sería un sistema sanitario problemático, que demanda unos recursos desproporcionados. Debería llamar a la reflexión sobre qué modelos se quieren imitar y poner muy en entredicho el mantra de la privatización.

Si el anterior análisis habla, sobre todo, de adecuación al tamaño de la economía, en la tabla de la derecha se pueden encontrar indicadores relacionados con la eficiencia. En ese caso se muestra el gasto sanitario, público y total, por habitante. De nuevo da la impresión de que España, con su sistema público de cobertura universal y amplia cartera de servicios, se desenvuelve mejor que la mayoría. El coste medio por paciente le sitúa en el puesto 18 de la clasificación y de nuevo muy por debajo de los países de nuestro entorno, incluso de aquellos pertenecientes a la autodenominada “Europa Virtuosa” que parecen estar dictando directrices sin tener en cuenta la situación aquí reflejada.

Que la organización del sistema y su gestión sean, lo dicen las cifras contrastadas, notablemente buenas, no implica que sean óptimas.. No sin cierta razón se suele traer a colación el gasto farmacéutico. Efectivamente, este es cuantioso: equivale a 1,6 puntos de ese 6,1% del PIB, una cantidad aproximada de 16.000 millones de euros al año. Sin embargo, cuando se compara en una clasificación similar a la mostrada, España pasa de estar de las posiciones 16 y 18 a la 13 y la 16 respectivamente, lo que da una idea del relativo margen de mejora en esta magnitud. Siempre hay caminos de mejora porque todo es, siempre, susceptible de afinarse, pero las actuaciones destinadas a tal efecto parece que se anidarían en la gestión de aspectos menudos, más que en la financiación global.

La conclusión, castizamente expresada: “esto es lo que hay”.

Los datos contrastados, los hechos incontrovertibles, no muestran grandes huecos o nichos de ineficiencia, y menos aún que equivalgan a los 0,7% puntos de PIB del recorte anunciado. Este enunciado se basa en información y no en visiones o impresiones; en definitiva, en una mano, hechos, en la otra, prejuicios.

Sea por imperativo de “los mercados”, por convicción ideológica, por urgencias presupuestarias, por no querer tomar otras medidas (o quizás por  todo junto), ni había esas necesidades de mejora, ni lo que se hace sirve para mejorar, absolutamente nada, en nuestra sanidad.

11 pensamientos en “Sanidad en negro sobre blanco

  1. Ni servirá tampoco para contener la presión de los mercados porque ni es su causa ni la magnitud del recorte es suficiente. Pretender que las ineficiencias de nuestro sistema sanitario son una de las razones por las que los mercados nos acosan es o negligente o malintencionado. Los mercados nos acosan porque nuestro sistema financiero tiene un volumen de activos inmobiliarios tóxicos enorme, que los mercados consideran provocarán la necesidad de cuantiosos rescates con dinero público que acrecentarán el déficit hasta amenazar nuestra solvencia. Pero hoy por hoy, pese a las ineficiencias sanitarias, las rigideces del mercado laboral, la baja productividad por haber creado mucho empleo en sectores como la construcción, los despilfarros en infrastructuras de escasa utilidad e ínfima rentabilidad y eficiencia y las ineficiencias de gasto propiciadas por el Estado de las autonomías, las cuentas públicas españolas son solventes.
    ¿Por qué no dedican los esfuerzos a contener, mitigar y resolver el agujero del sistema financiero, leáse en particular Bankia, dirigida por un ex vice presidente pepero? Y de paso dejan en paz a los más necesitados de sanidad y educación pública, así como de empleo estable para poder consumir, ahorrar e invertir.

  2. Buen artículo de nuesto amigo Roselló, pero como economista que soy, me gustaría mencionar que he echado de menos una referencia más explícita a la elasticidad del gasto sanitario, pues quizá haya ganancias de eficiencia que compensen el recorte previsto. De acuerdo con las estimaciones de Simonetti (2009), el multiplicador de esperanza de vida por un punto adicional de PIB deflactado en gasto sanitario es de menos de 6 meses. ¿Compensa vivir seis meses más de media a costa de freir al ciudadano con impuestos para invertir en hospitales llenos de duplicidades (la tase de personas operadas dos veces de apendicitis a lo largo de su vida ha aumentado en un 356% en la etapa de Zapatero)? Esta es la cuestión que Roselló no se atreve a abordar. Le recuerdo al articulisto que nada es gratis, que vivir nos sale muy caro a todos, como acaba de recordar el FMI. Si los gobernantes no estuvieran tan pendientes de los votos, pondrían un tope máximo de vida de 50 años.

  3. “Si los gobernantes no estuvieran tan pendientes de los votos, pondrían un tope máximo de vida de 50 años.”…..lo que nos ahorrariamos en pensiones..¿verdad?.

    ¡¡¡Madre Santa!!!.

  4. ¿Qué oculta el Gobierno cuando cuestiona la Sanidad española?

    TRINIDAD JIMÉNEZ | 12/abril/2012

    Los últimos días estamos asistiendo al peor ejemplo de improvisación y descoordinación por parte de un Gobierno en una materia tan sensible como son los servicios públicos básicos de sanidad y educación.

    Resulta, además, muy llamativo que servicios públicos ampliamente consolidados durante las últimas décadas de la democracia española, con un coste económico razonable y un amplio beneficio social, se pongan en cuestión por parte del Gobierno.
    …..
    http://www.elplural.com/2012/04/12/%c2%bfque-oculta-el-gobierno-cuando-cuestiona-la-sanidad-espanola/

  5. Si nos obligaran a vivir solo hasta los 50 años,nadie podria jubilarse ,pues nuestra edad de jubilacion esta en los 65 años,esto quiere decir que los jubilados de la terecera edad no existirian,por lo tanto Los viajes de la INSERSO desaparecearian y Benidorm se convertiria en una ciudad fantasma con plantaciones de marihuna para salir de este maltrago…..eso supondria un gran cambio de mentaliadad donde solo se siembran naranjos….y eso en una sociedad como la nuestra, impregnada de franquismo hasta la medula,seria otro estallido como “el de la burbuja inmobiliaria”….y por fin los ciudadanos tomarian conciencia y votarian a los candidatos que mas porros se liaran en un minuto.

    Quizas lo que el FMI nos esta diciendo ,es que “El dinero no lo es todo”….que tambien hay vida cuando todos estemos muertos….JAJAJA….que nervios.

  6. Me parece excelente el artículo de Roselló. Pero, lo mismo que le pasa a don Cicuta, yo también echo de menos un análisis más detallado del multiplicador de la esperanza de vida. No nos perdamos en minucias, y analicemos rigurosamente las ganancias de PIB que pueden derivarse de una reducción del gasto sanitario.
    A propósito de multiplicadores, les cuelgo dos interesantes artículos. Uno, aparecido en el blog económico “Nada es gratis”, analiza el multplicador aplicado a las piscinas públicas, para llegar a la conclusión de que el PIB no se resentiría prácticamente si el Gobierno decidiera cerrarlas. Se reduciría el déficit sin implicaciones negativas sobre el PIB. Y el otro, escrito por Pol Kulman, hace un análisis similar aplicado a la supresión del papel higiénico en las universidades públicas. También en este caso tendríamos una importante reducción del déficit público sin implicaciones negativas en el PIB. Son ideas interesantes para este Gobierno.
    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=21097

    Pol Kulman
    Multiplicadores y papel higienico

    Yo propongo ahorrar en papel higiénico en todas las Facultades de Económicas de las Universidades Públicas. Los profesores, listos y optimizadores, tendrán un plazo para ajustarse (1 mes) y aprender a hacerlo en casa, es decir, la solución privada 1. Los profesores no ajustados o impacientes siempre podrán comprar un rollo y llevarlo al despacho, es decir, la solución privada 2. Alternativamente, podrán ir a hacerlo a un centro comercial cercano a la Facultad, es decir, la solución privada 3. Nótese que, si lo hacen en el mismo centro comercial en el que compran el rollo, optimizan aun más, pues se ahorran un uso del mismo. Para los profesores muy impacientes y fanáticos optimizadores, siempre podrán utilizar los papers sobre la optimalidad de la desregulación y la innovación financiera que inundaron las universidades en los años noventa. Los tienen en sus despachos o en la Biblioteca.
    Yo no sé cuánto se ahorrará dejando de comprar papel higiénico con el presupuesto público. Voy a suponer que 100 millones, por normalizar. Pero lo que sí sé es que el PIB ni se enterará. Y no se dejarán de vender rollos, con lo que el empleo no se verá afectado. Eso sí, las Facultades de Económicas olerán mucho mejor.

  7. Estupendo artículo. Creo que se lo voy a mandar a Esperanza Aguirre para que devuelve la sanidad madrileña a Chipre o a Bulgaria. Allí sí que saben ahorrar como dios manda.

    La noticia de estos días en la prensa de Lisboa es que la sanidad pública portuguesa emplea el tratamiento más barato (no el mejor ni el más necesario sino el más barato) en el tratamiento del cáncer. Ya ven como hay margen de sobra para ajustar. Si alguien quiere vicios de salud que se los pague. Espero que la noticia haya llegado al FMI, tan interesado en que no vivamos más de lo necesario. Yo tengo plena conciencia por mi edad de que estoy entorpeciendo la salida de la crisis por no pegarme un tiro, pero es que no tengo la puntería de Froilán.

    Total, que ya queda menos para la cartilla de racionamiento y el toque de queda. En ello están. Menos mal que el obispo de Alcalá nos ha garantizado el infierno si vamos a la sala “Dulce Pecado”, que él frecuenta. ¿Alguien sabe por dónde queda?

  8. Tienen todos ustedes razón.
    Primero porque al artículo le falta el enfoque desde la “economia de la salud”, que la hay. Lo “malo” es que hay demasiado y no todo bueno.

    Segundo Yo creo que debemos propoer de una vez y sin miedo el sistema de pensiones modelo “La fuga de Logan”.
    Por si no todos ustedes lo recuerdan, es una histroa de ciencia ficción, ambientada en un futuro apocaltpico (vamos, casi como el presente de hoy), en la cual los protagonistas viven en La Ciudad de Las Cupulas.
    En dicha ciudad el tope de tiempo vital son los 30 años, al llegar a esa edad, en un vistoso ritual que se llama El Carrusel, todos los individuos son conveniente y espectacularmente exterminados, para deleite de público y critica.

    el FMI, fastuosa instutucion en si y para si misma.

  9. Me he reído hasta llorar con el comentario de Polonio sobre la puntería de Froilán, pobriño.

  10. Buenos razonamientos, ¿pero después de todo no les da la sensación que lo de menos es razonar? ¿que el alud de voceros es tan brutal que no se oye nada que no sea la ortodoxia?

    Por cierto, ¿qué diferencia hay entre los astrologos tipo Sandro Rey que pululan por la tv “alegales” escrutando el futuro y los escrutadores de lo que quieren los mercados? ¿Alguien ha escuchado un razonamiento sobre pq quien deduce lo que quieren los mercados lo dice?

  11. Muy buen artículo de Roselló. Tiene la paciencia de pescar los datos de Eurostat, gracias. Quizás alguien debería pasarle estos datos comparativos a Trini para que sus discursos fueran más breves pero más contundentes. Sería bueno que pusieran en el Congreso de los Diputados una pizarra. Que hablen menos. Pero si no lo han hecho en los paises con mayor tradición democrática por algo será.
    Y en cuanto a la esperanza de vida, en efecto, tenemos un problema. En Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, a partir de los 60 años a los ciudadanos se les deja de suministrar la droga Soma, que es la que les mantenía con aspecto joven hasta esa edad. Pasan entonces a residir separados de los demás aunque por poco tiempo. Por algo en esa novela no hay recortes. Sin ir tan lejos, cuánto dinero nos ahorrariamos si se prohibiera a los mayores de, por ejemplo, 80 años, consumir medicinas.

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