Sánchez tiene la investidura en el bolsillo a poco que juegue bien sus cartas

LBNL

Pedro Sánchez tiene la inmensa suerte de que sus intereses personales y los de su partido coinciden con los intereses generales de España: evitar la repetición de las elecciones. Vaya por delante que no soy en absoluto fan suyo y que albergo muchas dudas sobre sus méritods para presidir el Gobierno. Pero tampoco soy fan de ninguno de los demás candidatos y mucho menos de las fórmulas de gobierno alternativas, con especial inquina a cualquier posibilidad de que el PP siga al frente del Gobierno, con Rajoy al frente o con cualquier otr@ líder. No es tanto una cuestión ideológica como de dignidad democrática. Quiero que el Gobierno de mi país sea liderado por alguien capaz, ajeno a la inmundicia de la corrupción y dispuesto a abordar soluciones políticas a los problemas políticos, es decir, dialogante a la vez que firme, que no duro o esloganista a la par que cobarde o pasivo. En honor a la verdad, considero que pese a todos los peros planteables a Albert Rivera, él es el más capaz de los cuatro en liza, con Pedro Sánchez como VicePresidente político. Pero esa no deja de ser sólo mi fórmula prefeirda y en todo caso, muy poco factible a la vista de los resultados electorales, que merece la pena revisar de nuevo:

PSOE – P´s – IU: votos 11.643.131 porcentaje 46,34% escaños 161

PP – C´s: votos 10.715.976 porcentaje 42,65% escaños 163

Nacionalistas: votos 1.766.592 porcentaje 7,04% escaños 26 (ERC 9, DL, 8, PNV 6, Bildu 2, CC 1)

Número total de escaños: 350 Mayoría absoluta 176

Dejemos de momento de lado las ofertas/chantajes/abrazos de oso de Pablo Iglesias al PSOE. De la “tabla” anterior se deduce que el 20D hubo una mayoría electoral de izquierdas. Una mayoría corta – casi un millón de votos sobre once millones – pero mayoría al fin y al cabo y ello pese a catalogar a C´s como de derechas, lo que es mucho catalogar. El desafío soberanista catalán aconseja dejar al margen del cálculo a las opciones nacionalistas, pero el resultado no variaría si optáramos por incluirlas en función de su ideología declarada. Sumando a la “derecha” los votos de Convergencia, PNV y Coalición Canaria (948.836, 3,78%) y por otro lado, los de Esquerra y Bildu a la “izquierda” (817.756, 3,26%), resulta un agregado de “izquierda” de 12.460.887 votos (49,6%) frente a un total de 11.664.812 votos (46,43%) para la “derecha”, es decir unos 800.000 votos. La mayoría de “izquierda” se reduce algo, pero no desaparece si “sanitizamos” (ojo: no satanizar 🙂 sino aislar) los votos de Bildu: 12.242.420 de votos y un 48,73% para la “izquierda”, es decir, unos 600.000 votos más.

Lo anterior es bastante irrelevante porque en una democracia parlamentaria lo que prima son los escaños y no los votos, pero no es baladí recordar los porcentajes “ideológicos” frente a quienes sostienen la supuesta mayor legitimidad para gobernar de la lista más votada: si aceptamos otras legitimidades, tanto vale la de la lista más votada como la de la mayoría ideológica del electorado.

Examinemos ahora los escenarios matemáticos para la investidura de Pedro Sánchez, una vez que Mariano Rajoy ha optado por pasar turno lo que, a diferencia de la mayoría de los analistas de “izquierda”, a mí me parece una opción perfectamente legítima por su parte. Ha preferido ahorrarse el trago de ser derrotado optando por trasladar la presión a Sánchez. Lo malo para Rajoy es que a poco que Sánchez juegue bien sus cartas, no tendrá la segunda oportunidad que espera.

Si PP y C´s votan en contra, Sánchez necesita el apoyo de P´s, PNV y la abstención de Esquerra y Convergencia, resultando inócuos el apoyo del único diputado canario y los dos votos de Bildu: 167 síes (168 con CC) frente a 163 noes (165 con Bildu) y 17 abstenciones (o 20 con CC y Bildu). En este escenario, Sánchez necesita todos los escaños de P´s, incluído los 12 de En Comú, que difícilmente renunciara al referendum de autodeterminación catalán (llamemos a las cosas por su nombre), algo que el PSOE no puede asumir.

Si C´s decidiera abstenerse, a Sánchez le valdría con el apoyo de P´s e IU y la abstención de todos los nacionalistas: 161 (167 con PNV y 168 además con CC) contra 123 y 66 abstenciones (59 sin PNV y CC). A diferencia del caso anterior, la abstención de C´s permite que En Comú también lo haga, algo que la “agrupación confederal” de P´s permitiría: 149 síes (155 con PNV y 156 además con CC) contra 123 noes y 78 abstenciones (66 sin PNV y CC y 64 sin Bildu).

Sánchez también podría resultar investido con el voto a favor de C´s si P´s y los nacionalistas se abstuvieran: 130 síes (131 con CC) frente a 123 noes (125 con Bildu). Este escenario no parece muy probable dado que C´s declaró en campaña y mantiene que en ningún caso entrará en un gobierno o votará a favor de un gobierno que no presida – opción remota dado su magro resultado – ofreciéndose en cambio a abstenerse en la investidura de Rajoy o de Sánchez a cambio de una serie de compromisos relativos a la regeneración democrática (limitación de mandatos, reforma electoral, lucha contra la corrupción…).

Ahora bien, teniendo en cuenta el origen y la oposición de C´s a los nacionalismos territoriales y particularmente al catalán, sería difícil que C´s pudiera abstenerse en la investidura de un Gobierno de coalición PSOE-P´s-IU que incluyera el compromiso de celebrar un referendum en Cataluña. Pero esa hipótesis no es realista porque probablemente Sánchez no la contempla e, incluso si lo hiciera, gran parte del PSOE no se la dejaría poner en práctica como ya quedó claro en la última reunión con los barones y se reafirmará con mayor claridad todavía en el próximo Comité Federal del día 30.

Ahora bien, examinando en detalle la propuesta de P´s a Pedro Sánchez tras la entrevista de Pablo Iglesias con el Rey, la cuestión del referendum no aparece como línea roja, por más que la prensa la describa como tal. Como decía Íñigo Errejón anoche en El Objetivo, en P´s tienen la convicción de que un referendum – en el que harían campaña porque Cataluña siguiera dentro de España – es la mejor salida a la crisis política planteada en Cataluña. Pero están dispuestos a examinar otras propuestas que permitan salir de la disyuntiva entre el soberanismo y el inmovilismo centralista. Si no recuerdo mal, el PSOE en su conjunto – no sólo Pedro Sánchez y sus acólitos de Ferraz – también defiende la necesidad de encontrar una salida política a un problema político como el catalán. La celebración de un referendum como el pretendido sólo en Cataluña es inconstitucional y políticamente imposible para el PSOE. Pero me atrevo a predecir que P´s se contentará con un compromiso de estudiar la cuestión y plantear una solución política en un plazo razonable (un año, dos…).

Recordemos por último los pactos que el PSOE ha puesto en práctica los últimos días: facilitar que C´s ocupe dos puestos en la Mesa del Congreso y que Convergencia y Esquerra tengan grupo parlamentario propio en el Senado. Dado que un pacto con P´s incluirá previsiblemente algunas de las medidas de regeneración democrática que C´s exige, no es en absoluto descartable que, al filo de la conclusión del plazo legal, Pedro Sánchez sea investido Presidente del Gobierno con los votos de P´s e IU y la abstención de C´s. En defecto de esta última, le bastaría con asegurarse el apoyo del PNV, también interesado en encontrar una fórmula de autogobierno más amplia, por ejemplo a través de un referendum de reforma constitucional a escala nacional.

Todo puede descarrilar en cualquier momento, especialmente dada la falta de tradición sobre pactos de gobierno que padecemos y el hecho de que todos juegan con un ojo puesto en la posible repetición de las elecciones. Ahora bien, Sánchez tiene la sartén por el mango y de momento está jugando sus cartas con bastante habilidad y visión. Hasta la fecha yo era de los que pensaba que en Ferraz primaba escandalósamente la mediocridad pero estoy empezando a pensar que debe haber al menos una cabeza lúcida y fría capaz de sobreponerse a la intensísimas presiones internas y externas mientras sigue la hoja de ruta perfectamente diseñada desde la misma noche electoral.