Sainetes de la Villa y Corte: La Huelga

Julio Embid

Atardecía en el corazón de la Villa y el Reino. El reloj de la Puerta del Sol marcaba casi las seis en esa plaza maravillosa. La única, donde siempre hay gente. Donde puedes ver a Bob Esponja liarse a puñetazos con Hello Kitty y Mario Bros para darle un globo a un niño. Donde los predicadores del otro lado del charco anuncian como milenaristas medievales la llegada del Juicio Final. Donde carteristas y policías municipales juegan al gato y al ratón. Donde miembros de cierta minoría étnica venden la auténtica lotería de navidad de Doña Manolita con su auténtico recargo. Donde las niñas no quieren ser princesas. Donde los guiris andan más perdidos que Wally en el Vicente Calderón y donde nacen y mueren todas las manifestaciones y protestas. Pues bien, en esa Puerta del Sol, en ese mismo momento, dentro del autobús de los Donantes de Sangre que hay bajo el andamio que sujeta el edificio del Tío Pepe, cual corral de comedias, ocurre el siguiente sainete de zarzuela, también más madrileño que los callos de oso con calamares rebozados.

Los personajes son los siguientes:

  • Médico. Con fuerte acento gallego, mediana edad y perilla
  • Conductor. Cuarentón y mal afeitado, madrileño (y apostaría que del Madrí)
  • Enfermera 1. Mediana edad madrileña y con gafas. Afiliada a SATSE
  • Enfermera 2. Chilena, en sus sesenta y con voz de pito.
  • Donante. Politólogo, maño y del Atleti.

 Donante: Hola, buenas tardes, venía a donar sangre

Enfermera 1: ¿Has donado más veces? Sí, pues pasa y siéntate ahí

Médico: ¿Cuántos años tienes? ¿De dónde eres?

Donante: 29 y de Zaragoza

Enfermera 2: ¿Visteis el Gran Debate en Telecinco este sábado?

Conductor: Yo no veo Telecinco. Solamente salen mujeres de toreros y maricones. Y no me interesan ni una cosa ni la otra

Médico: Ya están aquí las de la huelga otra vez eh. Muchacho, puedes pasar

Enfermera 2: ¿Qué brazo prefieres? ¿El derecho? Pues yo lo vi porque me lo recomendó mi cuñada[1].

 El donante con más miedo que valor, se tumba en la camilla, se santigua y tiembla al ver venir la banderilla que le va a traspasar la dermis hasta encontrar la vena.

 Médico: Pues ya está bien de tanta huelga, y tanta mierda. A casa los mandaba yo. O a trabajar que no lo han hecho nunca. Harto estoy de sindicatos.

Enfermera 1: ¿Y a ti que te han hecho los sindicatos? ¿No ves que la situación es insostenible? ¿No ves los desahucios y los despidos?

Conductor: Hombre, es que esto no es una Huelga General, esto es una Huelga General Política[2].

Enfermera 1: ¿Qué política ni que ocho cuartos? No ves que la gente está harta.

Médico: Claro, como tú eres de SATSE, que eres sindicalista[3].

Conductor: Además la huelga no la va a hacer ni el tato.

Donante: Yo sí la voy a hacer.

Médico: Bah, como eres joven todavía no te has dado cuenta que las huelgas no sirven para nada, más que para perder dinero.

Enfermera 2: Yo pienso que los sindicatos son necesarios. Pero no estos ¡po! Otros. Que se marchen estos y se creen otros nuevos[4].

Conductor: Yo en lo único que estoy de acurdo con USO, es que los sindicatos deberían autofinanciarse y acabar con tanta mamandurria[5].

Donante: Eso, eso, y la Iglesia Católica y los curas también.

Médico: Aquí lo que sobran son aeropuertos, auditorios y centros culturales y faltan cárceles, manicomios y guillotinas. Una en cada plaza: Sol, Cibeles, Plaza Mayor, Benavente, para políticos y sindicatos.

Enfermera 1: Álvaro, ¡me tienes hasta el coño![6]

 (Se hace el silencio)

 FIN

¿Qué hemos aprendido de este sainete?

a)     Que posiblemente 2 de cada 5 hagan huelga.

b)     Que las tertulias televisivas de después de cenar hacen muchísimo daño.

c)     Que como decía Loquillo, para que discutir, si puedes pelear.

d)     Que en los países donde la opinión sobre los sindicatos es parecida a la opinión sobre el crimen organizado o la pederastia, los trabajadores van a sufrir y mucho

e)     Todas las respuestas son correctas

 Ah y que no se me olvide: este miércoles 14-N ¡Yo voy!

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[1] Nota del ed.: Argumentatio ad auctoritatem, su cuñada. En este país nadie ve Telecirco, pero luego saca más de un 15% de audiencia.

[2] El donante que se revuelve en su tumbona con la aguja en su brazo derecho extrayendo zumo rojo.

[3] Sindicalista, en el sentido más peyorativo de la palabra, a su parecer.

[4] Típico argumento de los sindicatos son una mierda, pero yo no pienso afiliarme, ni presentarme a nada, porque no tengo tiempo y tengo muchas cosas mejores que hacer, pero si sacan algo para nuestro convenio o montan una cooperativa de viviendas, me apunto.

[5] Como les gusta esta palabra a los ultracentristas y los que dicen no entender de política: Ma-man-du-rria. Resulta paladeable.

[6] Para los amigos del análisis morfosintáctico: Álvaro (vocativo), + (tú) (sujeto omitido) + me (Comp. Directo) + tienes (verbo) + hasta el coño (Comp. Circ. de Lugar).