Reutilizable

Julio Embid

Estos días se cumplen los cuatro años justos del final de la Expo de Zaragoza 2008 y del comienzo de La Crisis que no tiene final a la vista. Bueno, al menos para Zaragoza y Aragón fue así. Una Expo donde éramos ricos, y podíamos malgastar una millonada en edificios inútiles y en obras faraónicas como el Pabellón Puente, pero como además éramos progresistas, hablábamos de entorno sostenible y nueva Cultura del Agua. Gracias a la Expo la ciudad creció hacia el norte y hacia al sur, porque los terrenos expropiados en el norte fueron permutados por suelo edificable en la zona sur de la ciudad y se creó un barrio nuevo llamado Arcosur, en mitad de la nada, en un alarde de trilerismo urbanístico propio del Monopoly.

Nos trajimos a Bob Dylan y Alanis Morissette, expropiamos 120 hectáreas, y cobrábamos 35 euros al día por ir a una feria turística tipo Ifema, y dos euros por un simpático vaso azul de plástico reutilizable del más simpático Fluvi, mascota oficial. Y nos aseguraron, -eh, que aquí no va a pasar lo de Sevilla, que aquí todo es reutilizable-. Como los vasos del Fluvi.

Hoy la Expo es un erial con un Palacio de Congresos mal utilizado, con un telecabina lleno de pérdidas (2 millones de euros anuales) y un montón de edificios en obras, que cuatro años después, no se sabe para que servirán. Ese es un legado que nos queda, de cuando éramos ricos y molábamos.

¿Qué nos queda bueno? Pues podríamos destacar la creación de una extensa red de carriles bici, junto a un servicio municipal de alquiler de bicicletas bastante notable, el cierre de las dos circunvalaciones de acceso a la ciudad (Z-30 y Z-40) o la inauguración de la primera línea de cercanías de Renfe hasta Utebo. ¿Qué hemos aprendido? Pues nada de nada. En cuanto se pase la crisis y juntemos dos euros en las arcas municipales y regionales, liaremos al gobierno de turno del Reino y montaremos otro sarao de proporciones épicas. Eso, que lo tenga todo el mundo por seguro. Como el del chiste: “Chufla, chufla. Que cómo no te apartes tú”. Nosotros con nuestra burrica para delante. Siempre hacia delante.