Responsabilidad versus inmovilismo

Millán Gómez

El PSOE sacará adelante los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) tras un acuerdo con el PNV y, con ello, agotará muy probablemente la legislatura. Buena noticia para los socialistas y también para los nacionalistas vascos se pongan como se pongan las luminarias de guardia. El PSOE demuestra que tiene escasa capacidad de llegar a acuerdos con otras formaciones por causa de la crisis económica pero le resulta suficiente para pactar con los jetzales. Por su parte, la derecha nacionalista vasca consigue un botín suculento para el autogobierno vasco. Es obligación del Gobierno buscar acuerdos con otras formaciones y lo es también para el PNV y más cuando está en juego el autogobierno de Euskadi, la principal prioridad del ideario nacionalista. No se entiende dónde está el error. Ya hay que ser enrevesado para encontrar problemas donde no los hay.

Hay quien piensa que con este acuerdo el PSOE deja en una posición delicada al Lehendakari Patxi López. En este país ni el deporte nacional es el fútbol ni la fiesta nacional son los toros, lo que más gusta en España es criticar destructivamente. Eso sí, sin mover un dedo. La política es pacto y negociación y ambos partidos han sellado un pacto. Ni más ni menos. Buscarle peras al olmo en esta cuestión está bien porque se entretienen un rato cuando hayan terminado el sudoku del periódico. Pero nada más. Patxi López tiene un acuerdo con el PP para sacar adelante su programa en Euskadi pero eso no significa que en Madrid llegar a acuerdos con el PNV sea pecado. Es más, los propios socialistas vascos apoyaron las cuentas presupuestarias de Ibarretxe y los jetzales han hecho lo mismo, como perfectamente desconocen los “intelectuales” más destacados del panorama mediático.

El principal perjudicado de este pacto es el PP que deseaba con ahínco que Zapatero no sacase adelante las cuentas y que, de este modo, el Ejecutivo se viese encerrado en un callejón sin salida que los llevase irremediablemente a disolver el parlamento y convocar elecciones mientras en Génova se toman otra café. Un jubilado que se detiene a contemplar el avance de las obras trabaja más que el dirigente popular medio. Un jubilado observa e incluso opina de un modo más o menos fundamentado, el PP ni eso. Los populares se sientan en el hemiciclo, dicen las cuatro frases que se saben de memoria y esperan  la vida pasar. Como ven, una rutina que motivaría a cualquiera.

Por otro lado, el hecho de que el PNV apoye medidas del Gobierno resulta enormemente positivo. Demuestra que los nacionalistas vascos tienen cierto interés por implicarse en la gobernabilidad de España, dejan a un lado la tirria que sienten hacia el socialismo después de pasar a los bancos de la oposición en Gasteiz y, por encima del oportunismo político, se comportan de manera responsable de acuerdo a sus principios políticos, lo cual en los tiempos que corren es desgraciadamente poco frecuente.

El PNV y los socialistas están condenados a entenderse en Euskadi. Cualquier gesto de acercamiento entre ambos tanto al norte como al sur de Miranda de Ebro es positivo. Es imposible que una comunidad política avance sin un mínimo de entendimiento entre las dos fuerzas con mayor respaldo social. No significa esto que tengan que hacerse carantoñas continuamente pero sí que haya un mínimo de sentido de la responsabilidad. Exactamente de lo que carece este Partido Popular dirigido por MR12.