Repaso de comienzo de curso

Guridi

¿Qué tal las vacaciones? Este verano hemos tenido un ataque yihadista, la continuación del insoportable “procés” y el arrastre de cadenas de la oposición, que se enorgullece de “forzar” a Rajoy a declarar en pleno acerca de Gurtel y no consiguen ni hacerle sudar. 

Mención especial merece el bochornoso tira y afloja a cuenta de la tragedia de Barcelona, donde PP y nacionalistas han pretendido sacar rédito a costa del engendro seudoplebiscitario planeado para el uno de octubre. Y donde nuestros amigos de la “verdadera izquierda” han vuelto a hacer el juego a la política exterior rusa e iraní al señalar a Arabia Saudí como responsable de unos atentados hechos por jóvenes catalanes y reivindicados por el Dáesh. Todo el mundo ha parecido pensar en lo suyo, mientras yo no podía dejar de pensar en los niños muertos a manos de los terroristas. Pero se ve que eso era lo menos importante, dentro de esta “época histórica” en la que nos encontramos, donde el ombligo propio es superior a todo lo ajenos y el bien común se da por perdido. Esta política de identidades, donde importa más proteger el hecho de ser catalán, español, musulmán o cristiano -siempre de cierta manera- antes que el hecho de lamentar las vidas perdidas a manos de unos fanáticos. Esta política de marcas, donde importa más defender tu marca, que defender a las personas.  

Volviendo al tema del que os gusta que os hable, siguen las primarias y congresos regionales y provinciales, donde Pedro Sánchez quiere terminar de hacer la envolvente para tener el control completo de lo que queda del PSOE, frente al llamado “nuevo PSOE”. No parece que lo vaya a tener tan fácil como prevía, Valencia y Extremedura han quedado fuera de su alcance, Andalucía sigue inexpugnable para él. Y Aragón, donde Lambán podía ser más o menos vulnerable, se ha complicado más de lo que parecía. Tanto, que la fiel escudera y fan de Pedro, Susana Sumelzo, se ha echado para atrás, temiendo la posibilidad de fallar y de quemarse.  

Pero vamos a la joya de la corona, a la federación donde Pedro Sánchez se ha formado como militante y mejor ejemplo de lo que nos espera con él al mando: el PSOE-M, antes conocido como PSM, antes conocido como FSM.

El PSOE de Madrid, ese harapo ruinoso de lo que una vez fue un partido capaz de gobernar, esa estructura sin gente, esa gente sin consuelo, esas agrupaciones desorientadas, medio vacías y regañadas entre sí. Esa federación llena de diputados y diputadas a los que nadie conoce, de concejales a los que no se les ve y cuya actual líder, puesta tras el golpe de mano/venganza contra Tomás Gómez, no es conocida ni dentro de sus propias filas.

Pedro Sánchez ha decidido que se ha cansado de Sara Hernández, a la que él puso a dedo, y que quiere que la federación sea liderada por José Manuel Franco, al que también quiere poner a dedo. Sara Hernández y Franco comparten algunas cosas, como ser unos completos desconocidos, tener nulo carisma y ser grises personajes de la estructura del partido. Franco, sin embargo, es mucho más veterano. Ostenta cargos regionales desde antes de que se fundase la Asamblea de Madrid. Es tan bien mandado que es capaz de decir que Madrid es una nación, tratando de ser obediente y de seguir al pie la letra la nueva visión territorial del amo.

El caso es que el nulo conocimiento y los deméritos del obediente Franco no parecen ser obstáculo para los fieles a Pedro, que ya planean hacer una “aparatada” de las que tanto reniegan, cómo asfixiar al resto de candidatos en la recogida de avales, de tal manera que éstos no puedan recoger los suficientes. Una maniobra pergeñada por Miguel Arranz, el jefe de campaña de Franco.

Maniobra que, por otro lado, es una idiotez. Hay un tope estatutario de avales, por lo que recoger más estaría prohibido por los reglamentos. Y, si aún así se hiciera, sigue siendo igualmente ridículo, porque el resto de candidatos se podría arriesgar a recoger avales duplicados, por lo que el procedimiento de validación de avales iba a ser un aquelarre estatutario sólo comparable al comité federal del pasado uno de octubre.

Hubo una vez en la que definí al PSOE-M introduciendo “cutre” en cada frase. Me reitero.

Por cierto, mientras Margarita Robles hacía un triste papel en el Congreso, el glamouroso equipo de redes sociales del PSOE pedía donativos vía correo electrónico. Y es que el glamour cuesta caro, queridos. También pagar el tren de vida de Pedro y liberar a una Ejecutiva de 50 personas. ¿Qué sería de nosotros si la secretaría federal de Montaña no tuviera recursos para sus actividades?