Reparto de puestos

LBNL

La noticia en España hoy será sin duda la renuncia de Botella a concurrir a la Alcaldía de Madrid y las intrigas peperas para reemplazarla al frente de la lista. Más importante será, sin embargo, el reparto de las carteras comunitarias que se desvelará a las 12h en Bruselas tras complejas negociaciones y encajes de bolillos. Hace poco más de una semana se daba por seguro que Arias Cañete obtendría la cartera de Energía y Cambio Climático, mientras se filtraba, probablemente de forma interesada, que le tocaría Competencia. Las dos son de envergadura, pero el jueves pasado se corrió el rumor de que Cañete había renunciado a Energía, lo cual sería tan incomprensible (para España la interconexión eléctrica con Francia-Europa es vital) que no puede ser cierto. El otro rumor era que se llevaría Investigación y Desarrollo. Y sin embargo, el avezado corresponsal de El País en Bruselas apuntaba anoche a que Cañete deberá conformarse con una vicepresidencia de segunda fila. Para cuando lean estas líneas, los desvelos que han consumido tantas energías nacionales y comunitarias durante las últimas semanas, habrán quedado atrás por fin.

Lo cierto es que muy poca gente sabe qué se anunciará hoy a las 12h y nadie cómo funcionará en la práctica porque por primera vez, la Comisión Europea va a nombrar hasta seis vicepresidentes sin cartera, encargados cada uno de coordinar el trabajo de varios comisarios con portfolios análogos. En realidad serán ocho vicepresidentes si contamos a la también Alta Representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, y a la actual Comisaria para Ayuda Humanitaria, la bulgara Kristalina Georgieva (que le disputó el puesto sin éxito a la anterior), que seguramente será Vicepresidenta con las potentes carteras de Presupuesto y Recursos Humanos.

El reparto de poder en Bruselas importa poco en España y el secretismo que ha rodeado el proceso impide que las opiniones públicas de los diferentes Estados Miembros puedan participar en el mismo, más allá de los dimes y diretes sobre si De Guindos ocupará la Presidencia del Eurogrupo y, en tal caso, si lo hará pronto o en un futuro lejano, y por tanto incierto.

En realidad el reparto de carteras no es tan determinante, puesto que la nacionalidad del Comisario que encabeze una cartera concreta – pongamos Almunia en Competencia durante el último lustro – tiene una incidencia muy relativa sobre los intereses del país al que representa en ese área concreta. La mecánica “bruselense”, profesional, tecnocrática y colegiada, impide en la práctica que los Comisarios puedan hacer de su cartera un sayo, barriendo para casa. Al contrario, suelen defender los intereses de sus respectivos países en las áreas de competencia de sus colegas de la Comisión, tratando de acotar sus iniciativas más lesivas, al tiempo que hacen gala de la neutralidad más exquisita – también por la cuenta que les trae – en su propios dominios.

En todo caso, hoy no acaba el proceso puesto que el Parlamento Europeo debe validar el nombramiento de todos y cada uno de los Comisarios. El Presidente electo, Jean Claude Juncker, pretende que el examen parlamentario se limite a la idoneidad política de los nominados sin entrar en sus conocimientos sobre las materias que les han sido asignadas, pero es posible que los grupos parlamentarios insistan en controlarles de manera más exhaustiva. En concreto, se estima que los dos Comisarios que pueden encontrarse con más dificultades a la hora de recibir el indispensable placet parlamentario son el húngaro (por haber sido nominado por un Gobierno cuyas credenciales democráticas están bajo sospecha) y… el bueno de Cañete, a cuenta de sus penosas declaraciones sobre la inferioridad intelectual de las mujeres.

El Parlamento Europeo es un ente impredecible, cada vez más poderoso pero también susceptible de ceder a las componendas políticas de sus líderes políticos en las capitales europeas. Y Cañete, que pasó varios años a caballo entre Bruselas y Estrasburgo, tiene sin duda muchos amigos en él, como quizás también enemigos, más allá de la reducida delegación socialista española que anima a sus colegas social-demócratas europeos a hincarle el diente sin piedad, para obligar al PP a encajar una derrota humillante sin pagar el precio de denostar al candidato a Comisario español.

En fin, todo muy “bruselense” y demasiado alejado de los asuntos que nos consumen como lo de la candidatura municipal del PP en Madrid, la celebración de la Diada mañana o el partido de cuartos contra Francia en el mundial de baloncesto. Cuando todo ello haya quedado atrás dentro de unos días, nos centraremos en el referendum por la independencia en Escocia, que tendrá lugar el día 18 de septiembre y que puede poner patas arriba el Reino Unido, Europa y España y varios otros países europeos si llegara a triunfar el sí, lo que ya no es descartable a decir de las últimas encuestas.