Reflexiones post-electorales en frío

Millán Gómez

Transcurridos ya seis días desde las elecciones municipales y autonómicas, ya se ha hablado largo y tendido de las repercusiones de esta cita con las urnas y sus consecuencias con vistas a las generales de 2008. Es evidente que el PP ha ganado las elecciones municipales, desde el punto de vista del número de votos. Ahora bien, es también cierto que si bien el PP gana en número de votos, el PSOE gana en poder institucional puesto que supera a los populares en unos 700 concejales y gana poder territorial. De hecho, los socialistas sólo pierden dos capitales de provincia como son Guadalajara y Cuenca, mientras que ganan otras doce alcaldías importantes que antes estaban en manos del PP. Además, el PP ha sufrido un duro varapalo en Galicia, Euskadi, Catalunya y Canarias. En cuanto a las elecciones autonómicas, el PSOE conserva el poder en aquellas comunidades que gobernaba antes del pasado domingo y tiene la posibilidad de gobernar o gobernar en Canarias, Illes Balears y Navarra.

La cuestión navarra ya está centrando en gran medida la agenda política. El PSN puede pactar con UPN o bien pactar con los vasquistas de Nafarroa Bai e Izquierda Unida. Una tercera opción sería permitir que de la derecha regionalista navarra gobernase en minoría. No hay nada descartado. Se avecinan semanas apasionantes.

En caso de que los socialistas navarros decidiesen pactar con Nafarroa Bai y apostasen por un cambio decidido sería una aventura arriesgada. Este pacto sería, a buen seguro, uno de los arietes básicos del PP en su política de desgaste y de crispación hacia el gobierno. De la misma forma que el PP ha utilizado anteriormente la cuestión catalana y la vasca contra el Gobierno socialista, Navarra cogería el relevo en este sentido. El PSOE debe valorar este hecho antes de tomar la decisión final sobre su filosofía política en aquella comunidad.

El PSOE ya ha actuado con rapidez y contundencia afirmando que en el ayuntamiento de Pamplona no pactará con Nafarroa Bai para formar una mayoría de gobierno de cambio porque eso significaría pactar también con los dos concejales electos de ANV. El PP ya no tiene por aquí argumentos por los que criticar al PSOE. De todos modos, usarán su imaginación para inventarse supuestas rendiciones, entregas, ventas y demás con el fin de crispar más si cabe a la sociedad española.

Todo lo sucedido en Navarra adquiere un significado extraordinario. Los navarros han castigado a aquellos que afirmaban, sin pruebas, que el Gobierno había vendido Navarra a los terroristas como si de una empanada se tratase. Dicho sea de paso, el PP siempre ha tenido especial predilección por las empanadas (miren el PP de Galicia) aunque ahora, por lo visto, se ha sumado al menú el vino Ribera del Duero, promocionado por el insigne profesor de Georgetown.

El PSOE debe intensificar desde ahora hasta las elecciones generales sus vínculos comunicativos con los ciudadanos. El Gobierno debe hacer valor el crecimiento económico que vive este país, la mejora de los servicios sociales y de los derechos ciudadanos, el apoyo a la mujer, el diálogo como praxis política, etc. Los socialistas están en la obligación de tratar de arrimar el ascua a su sardina para que el debate político no gire única y exclusivamente hacia la política antiterrorista y la cuestión territorial como pretenden concienzudamente desde las filas populares. A los ciudadanos españoles claro que les importan la política antiterrorista y la cuestión territorial pero quizás les afecten más cuestiones del día a día como la vivienda, la sanidad, la seguridad ciudadana, el respeto a los derechos de las minorías…

De aquí a las generales, la lucha política entre el PP y el PSOE va a monopolizar todo el debate público. Apenas quedan unos meses para celebrarse unas elecciones que, a pesar de que aún no tengan fecha fijada, los aparatos y las ejecutivas de las diferentes formaciones políticas ya están “trabajando en ello��? (pronunciado esto último con acento texano, por supuesto).