Rajoy, sin contemplaciones

Millán Gómez

Y Rajoy claudicó. Camps será candidato a la reelección por el Partido Popular (PP) a la Generalitat Valenciana. Todas las imputaciones a este señor no le han parecido a Rajoy motivo suficiente como para apartarlo de su partido y dar libertad a que la militancia eligiese otro candidato. Rajoy se ha callado todo el tiempo que ha podido hasta que se ha visto obligado a decidir una cosa o la otra. Tampoco es del todo cierto que haya sido Rajoy el que haya tomado la decisión sino que se ha visto incapaz de optar por una opción diferente a la deseada mayoritariamente por el PP. Es decir, ha demostrado ser incapaz de ordenar su propia casa. Por lo tanto, parece imposible que sea capaz de gestionar con corrección este país a partir de 2012 si, como todo parece indicar, los votantes le ofrecen su confianza.

La imagen fue esperpéntica. Camps ofreció esta semana una rueda de prensa junto con el Presidente de la Región de Murcia, el también popular Ramón Valcárcel. En ese momento ya se conocía que el imputado por el “Caso Gürtel” había sido confirmado como candidato a la presidencia autonómica valenciana. La cara de Camps era de una chulería y una prepotencia insultantes. Solo le faltó hacer el gesto de la victoria ante los reporteros gráficos. Cualquier día lo hace. No se preocupen. Esta comedia aún no ha alcanzado todavía su máximo histórico.

Quien escribe estas líneas es muy joven pero no recuerda a ningún dirigente presumir de sus altas expectativas electorales en una rueda de prensa institucional. Esto fue lo que hicieron Camps y Valcárcel, sabedores que de muy probablemente el próximo 22 de mayo ganarán ampliamente las elecciones. Pocas veces vi un ejemplo tan clarividente de prepotencia insultante hacia la opinión pública. Algo funciona mal en nuestra sociedad cuando clase política de este nivel gestiona nuestras instituciones públicas de esta manera. Lo peor de todo es que saben que lo en cualquier sociedad moderna sería defectos denunciables electoralmente aquí son vistos con normalidad.

Rajoy ha esperado todo el tiempo posible para confirmar a Camps. Han sido innumerables las ocasiones que se ha negado a realizar declaración alguna ante las preguntas de los periodistas. Se ha perdido la cuenta de la cantidad de velas que ha encendido el presidente del PP para que el juicio sobre el “Caso Gürtel” se realice después de las elecciones autonómicas. Su actitud con respecto al “Caso Gürtel” ha sido una huida hacia delante.

La carrera política de Rajoy como líder de la oposición es un despropósito, de una vagancia difícilmente superable. Ha esperado agazapado hasta que el paso del tiempo tome la decisión por él y lo coloque en La Moncloa por deméritos de los rivales más que por aciertos suyos. En 2012 probablemente gane las elecciones pero la batalla ética la ha perdido ya hace mucho tiempo. El PP tiene en su mano darle un golpe de gracia a un PSOE en el quizás su peor momento desde la Transición. El problema de los populares es que cuentan con un candidato difícilmente más incompetente. Si la derecha española contase con un candidato mínimamente aceptable tendrían asegurada ya una victoria con una diferencia histórica. Rajoy, con su ineficacia y pereza crónica, lo está impidiendo. El PSOE lo sabe y se aferra a un cara a cara con Rajoy para mantener ciertas esperanzas de cara a las elecciones generales de 2012. La inutilidad de Rajoy es la gran baza socialista.