Quizás votaría al tercero

LBNL

Sólo hay dos problemas. El primero, que no recuerdo cómo se llama. El segundo es más grave: no voy a poder votar. Empezando por el final, la elección directa un militante-un voto se ha organizado por voto presencial, es decir, no vale el voto por correo o por poderes. Es una opción legítima pero, como vivo fuera de la provincia en la que milito, se me complicaba mucho pedir el traslado para votar en una agrupación diferente a la mía. Peor aún, tenía reservado este fin de semana en un hotel lejano con la familia y acabé por tirar la toalla. No es una anécdota: dado que se pretende la mayor participación posible, para la próxima a ver si montamos un registro de voto por email o parecido, como lo de Pablemos, vaya, o el voto oficial en Estonia por ejemplo, que no es tan difícil. Y de paso, son menos los compañeros que tienen que pringar el domingo guardando las mesas de votaciones y también menor la posibilidad de fraude.

El otro problema, la falta de notoriedad del candidato de Izquierda Socialista, es un gran lastre para su candidatura. Es curioso porque es el más “veterano” de los tres, pero como tiene menos padrinos naturales y todavía menos aliados atraídos por su posibilidad de triunfar, no se le ha dado mucha cancha. Afortunadamente consiguió los avales (ojalá los hubiera conseguido también Sotillos y otros) y pudo mostrarse en el debate “a trois”. No lo vi pero leo que lo hizo bastante bien, lo cual está animando a algunos (incluido el insigne representante de la “deresha” en este foro) a atreverse a pensar que pudiera ganar, especialmente si la participación fuera más alta de la prevista.

Otro problema es que no está claro qué participación puede haber, si bien es seguro que van a votar varias decenas de miles menos de afiliados que en las primarias Almunia-Borrell, por el bajón de la afiliación en los últimos años, más allá de la limpieza del censo que se hizo después de aquella convocatoria. Se supone que si es alta, Edu Madina tiene más oportunidades de ganar que en caso contrario, dada la ventaja que le sacó Pedro Sánchez en avales. Se supone también que Edu ganó el debate frente a Sánchez, que habría pecado de sobre gesticulación y excesivo control. Ya digo que no lo vi. Sí he visto en cambio un par de alocuciones públicas de Madina en los últimos días. Y no me gustaron. Había oído que tenía la capacidad de emocionar al auditorio, de conectar, de ilusionar, y no fue eso lo que percibí. Al contrario, le vi excesivamente gestual, y poético en exceso, recordándome en alguna ocasión que elevaba demasiado la voz a Carme Chacón en su discurso en Sevilla en el último Congreso.

En todo caso, me temo que la participación sea baja, tanto por los problemas prácticos que van a propiciar mi abstención como por la ilusión limitada que ha generado la campaña. Queríamos caras nuevas y sangre fresca, y la tenemos. Pero supongo que son muchos los que como, yo ansiábamos también ideas nuevas, o conocidas pero presentadas de forma innovadora y creíble por un candidato que transmitiera no sólo convicción sino también confianza. Yo no he percibido nada de eso y en cambio estoy harto de los tiempos nuevos y demás eslóganes vacíos.

Ojalá me equivoque y mi percepción no sea demasiado común. De serlo, sería una pésima noticia para las perspectivas a medio plazo del PSOE. Vendría a demostrar que la falta de reacción desde noviembre de 2011 nos ha sumido en un pozo tan hondo como muchos hemos venido denunciando porque está clara la falta de conexión del partido con la sociedad, pero si encima los militantes no votamos después de haber forzado el voto directo, apaga y vámonos. Sería también muy preocupante para el país en su conjunto, porque el PSOE tiene un rol institucional muy importante como principal relevo del partido en el Gobierno, particularmente crucial en la grave encrucijada económica, social e institucional en la que nos encontramos.

Puede que en las próximas semanas o meses finalmente decida dejar de pagar las cuotas y darme de baja de un partido que si bien es el que más se asemeja a mi ideario, hace tiempo dejé de sentir como propio. Pero incluso desde fuera querría que hubiera una propuesta política responsable y verdaderamente de izquierdas, tradicional en sus objetivos y al tiempo moderna en sus propuestas, e ilusionante por la personalidad de su líder y sus colaboradores más cercanos. No sólo no es incompatible, sino que resulta imprescindible para recuperar el terreno perdido y lamentablemente no estoy seguro de que, sea cual sea el resultado, vayamos a avanzar mucho en la dirección deseada.

Por eso decía lo de votar al tercero. Siendo Sánchez un personaje dudoso (en el mejor de los casos) y no habiendo Edu sido capaz de transmitir lo que al menos yo vengo esperando, quizás la mejor opción sea el candidato más veterano, suficientemente utópico como para pertenecer a la corriente interna de izquierdas eternamente marginada pero suficientemente realista como para haber sido diputado. Me gusta también lo de garantizar las primarias para la candidatura a la Presidencia del Gobierno pero renunciar a presentarse a ellas, porque las elecciones siempre se ganan en el caladero de votos del centro y la percepción de un escoramiento excesivo a la izquierda no ayudaría en nada a las opciones de victoria en las generales.

En fin, gracias a la rigidez del proceso me puedo ahorrar el dilema de elegir entre dos de los candidatos y matemáticamente tengo un 66% de probabilidades de quedar satisfecho el domingo por la noche. Y sin embargo, mucho me temo que ganarán Sánchez y Alemania. En el mundial lo tengo mucho más claro: Ar-gen-ti-na!