¡Qué lio! ¡Rubalcaba, quédate!

LBNL

Hace menos de un mes, yo tenía un año menos, un Rey de los de toda la vida y un Secretario General contra el que despotricar sin límite a cuenta de lo que fuera. Y ahora en cambio, soy un año más viejo, me veo obligado a oponerme a la petición de un referéndum sobre la monarquía que heriría de muerte a la única Constitución democrática que tenemos y podemos tener por el momento y, encima, ya no puedo poner a Alfredo y su aparato a caer de un burro. No es que cualquier tiempo pasado sea mejor pero sí que este tiempo presente es de lo más incierto. El todavía Rey Juan Carlos tuvo algunos aciertos claros muy importantes (transformar cuatro décadas de dictadura militar en una democracia moderna) y bastantes más oscuros pero sabías a qué atenerte: demócrata, campechano, mujeriego, amigo de varios condenados por estafas varias… En cambio, Felipe es una incógnita. Alto, apuesto y simpático y muy profesional (las dos últimas cualidades me constan personalmente) pero… ¿sabrá ser un buen Jefe del Estado? Y qué decir de su esposa, ciertamente mucho más enigmática y potencialmente explosiva que su predecible suegra. No queda sino esperar.

En cambio, con lo del PSOE hay que posicionarse activamente ya mismo. Rubalcaba se va y parece que se van todos con él (Patxi, Pere) dando la sensación de abandono generalizado de un barco a la deriva. Perdón, todos no. En vista de su buen resultado electoral en Andalucía, Susana no abandona, pero se queda donde estaba pese a los cantos de sirena, como también Tomás Gómez, en su caso más bien pese a los malos resultados.

Con Alfredo se ha ido también el calendario, primarias abiertas incluidas, y con ellas la candidatura de Chacón, que tras la renuncia de Susana debe estar dándose con un canto en los dientes por haber anunciado públicamente que no se presentaría a la Secretaría General. Parece que Edu va a hacer un anuncio de forma inminente, esperemos que más inminentemente que lo que lo ha sido durante los últimos meses. Como también ese otro candidato, Pedro Sánchez, que no puede hacer sino presentarse en vista de las presiones que recibe para hacerlo, principalmente provenientes de su fuero interno. El hijo de Sotillos ya ha anunciado su disposición, como también el tradicional representante de la corriente Izquierda Socialista, cuya existencia se justifica principalmente por no faltar nunca a este tipo de citas.

Veremos cuántos de ellos consiguen los avales, que esa es otra. Diez mil de un total de doscientos mil militantes no son tantos, pero son diez mil, que es un pico. Yo soy militante así que tengo que decidir si avalo a alguno y, en su caso, a cual. Qué lío, especialmente porque no he conseguido enterarme de cuáles son sus propuestas. Es de agradecer que un diario de derechas publicara el otro día que Madina es más de izquierdas y Sánchez más de centro. Me quedo con el titular no vaya a ser que el razonamiento para llegar a semejante conclusión fuera endeble. Una razón más para apoyar a Madina, que no sobran. Parece majo, dicen que tiene carisma, desde luego tuvo arrestos para enfrentarse a ETA y, encima, da clases en una universidad, con todo lo que ello implica, por ejemplo, haber acabado una carrera universitaria, lo cual en la ejecutiva del PSOE no abunda (véase Elena Valenciano por ejemplo). Y como estuvo unos añitos en el Parlamento Europeo, es de suponer que al menos hablará un poco de inglés y de francés, lo cual tampoco es moco de pavo.

Por estos mismos lares se publicó antes de las elecciones que quizás la mejor opción de voto era Podemos. Lo malo es que se razonaba la conveniencia de hacerlo en contraposición a las demás opciones, no tanto por las propuestas propias. Luego las hemos ido conociendo, algunas más sensatas que otras. Como también vamos conociendo a las personas que han conseguido el logro de lograr más de un millón de votos en menos de cuatro meses. Iglesias da bien en cámara y sabe mucho de debatir en público. Lo malo es que aplica sus artes a denunciar – bien denunciado – antes que a proponer nada concreto. Y encima van saliendo a la luz conexiones y afinidades muy poco recomendables. Echar de menos al Comandante Chavez no es delito, pero sí una razón de peso para no votar a quien lo hace, aunque sólo sea por la ridiculez que supone emocionarse con la imagen de semejante tiranuelo populista macarra.

Afortunadamente los postulantes a Secretario General son bastante más sensatos, sin llegar a esbozar propuestas atractivas con visos de viabilidad en las condiciones actuales. Ojalá me equivoque pero mucho me temo que cuando Edu y Pedro estén frente a frente, se desgañitarán compitiendo en ver quién de los dos sería más eficaz en deshacer el desmontaje del Estado del Bienestar que está perpetrando el PP. ¿Y de construir qué? Ya digo, ojalá me equivoque y tanto ellos dos como los demás que puedan surgir – Soraya parece ser la nueva preferida de PRISA, Juan Fernando se lo está pensando, intensamente, como todo lo que hace – nos confundan todavía más con una pléyade de propuestas innovadoras, de izquierdas pero factibles, redistributivas pero eficaces…

Les presto una para crear empleo y aflorar economía sumergida, un dos en una. En un país vecino, los trabajadores en paro se inscriben en agencias de empleo privadas a las que cualquier empleador se dirige para contratarles en función de sus necesidades, con total flexibilidad, por horas, ya sea una o un máximo de 500 al año. El empleador paga a razón de 9 euros la hora pero el empleado cobra 10, subvencionando el Estado el euro restante y algo más para que la agencia de empleo también gane. El sistema desincentiva el pago en negro porque el empleado prefierecobrar 10 antes que 9 y el empleador sale también ganando porque no tiene ningún tipo de coste social o ataduras. El Estado obviamente sale ganando porque son legión los que así encuentran más fácilmente trabajo e ingresan, e ingente la economía sumergida que aflora. ¿Se imaginan un sistema parecido para los jornales agrícolas?

Es sólo una idea, pero que funciona bien en un país de nuestro entorno. Seguro que hay muchas otras más allá de aumentar la progresividad de los impuestos, atajar los coladeros del impuesto de sociedades, garantizar la sanidad y educación públicas, y demás declaraciones de principios que, siendo inobjetables, conviene aclarar cómo pretenden ponerse en práctica.

En fin, que bien vivíamos contra Rubalcaba…