Qué bochorno

Lobisón

Si yo he entendido bien, Bárcenas le ha dicho al juez que dio a Cospedal y a Rajoy una pasta en 2009 y 2010, pero que no tiene recibís. Esto permite a los susodichos negar los hechos y convertir la acusación en una cuestión de a quién creer, en la que habrá que tener en cuenta en qué bando está Pedro J. Ramírez, y lo que más genéricamente podemos llamar hostilidad o inquina, pues si hay algo que ha quedado claro es que Bárcenas se siente abandonado por Rajoy ante la embestida de ‘esa mujer’, y que Pedro J. va a por Rajoy desde su eterna megalomanía de kingmaker.

Luego está la cuestión de los presuntos cohechos —que los empresarios tratarán de seguir negando— y la financiación ilegal, que puede haber prescrito, y en la que Rajoy puede sostener que él no se había enterado de nada. (A mi no me resultaría difícil creerle, a la vista de su trayectoria.) Si partimos del supuesto de que no piensa dimitir, y de que tampoco sería tan fácil sustituirle, cabe sospechar que vamos a agotar la legislatura dentro de este clima irrespirable, aunque puede que no todo el tiempo vaya a hacer este calor. Pero vamos, que no parece que pueda esperarse ni una catarsis ni un alivio del bochorno (político) presente.

Desde esta perspectiva, el papel del PSOE no resulta nada lucido. La opinión de mis más próximos es como sigue: (a) la petición de dimisión de Rajoy ha sido un exceso retórico que no da credibilidad a Rubalcaba, (b) por el contrario, no le quedaba más remedio que pedir su dimisión si no quería perder toda credibilidad, (c) es necesario presentar una moción de censura, aunque se sepa que no puede ganar, por razones de salud pública, (d) una moción de censura puede conducir al mayor de los ridículos, por los argumentos previsibles del PP —desde Filesa hasta el caso de los ERE, desde la ausencia de liderazgo a la falta de programa alternativo— y porque CiU trataría de convertirla en un debate sobre el derecho a decidir. Etc.

¿Qué se puede hacer en estas circunstancias? Yo creo que irnos de vacaciones y tratar de no pensar demasiado en estas cosas, si no estamos profesionalmente obligados a ello. Lo malo es que las comunicaciones han mejorado mucho, y aunque uno consiga bloquear la TV  en canales de cine, o averiar el sintonizador, móviles, tabletas y portátiles seguirán entrando en nuestras vidas. Pero en fin, hay que intentarlo: huyamos de las cenas de amigos y leamos novelas policiacas, hablemos de las medusas o de los mosquitos. Mientras, no nos engañemos, Rajoy se estará fumando un puro a costa nuestra.