¿Punto y aparte?

LBNL

O quizás sólo punto y seguido. Me refiero, obviamente, al futuro del PSOE – ¡de qué otra cosa se podría escribir hoy! Dejemos de lado el esperpento de los últimos días, incluido el climax del sábado con la urna de pacotilla que acabó de concitar una mayoría para desalojar a Pedro Sánchez de la Secretaría General. Lo que importa ahora es qué hará el PSOE respecto a la investidura de Rajoy y, sobre todo, para volver a constituirse como alternativa de gobierno de izquierda.Lo cierto es que el Comité Federal no entró en la cuestión de fondo: votar en contra de Rajoy o abstenerse. Pero no me cabe duda de que el PSOE coadyuvará a la investidura de Rajoy. El guirigay de los últimos días obliga a ello porque si la perspectiva no era antes muy halagüeña, ahora el batacazo en unas eventuales terceras elecciones sería morrocotudo. Caben varias opciones para evitarlo. La mejor sería ponerle precio a la abstención, enunciando una serie de condiciones sociales a asumir por el nuevo Gobierno y, una vez conseguidas, convocar al Comité Federal para revertir su decisión previa. Pero es complicado que una gestora, por naturaleza provisional, pueda tomar la iniciativa y también, que en tales condiciones, el PP entre a negociar en serio. Otra opción es que dada la provisionalidad del liderazgo del partido, el Grupo Parlamentario socialista dé libertad de voto a sus parlamentarios, pero no casa bien con la tradición de disciplina férrea imperante en España. La más fácil, sin duda, es que el PP llegue a un acuerdo de intercambio de apoyos con el PNV y el PSOE le indique que se abstenga al diputado canario independiente que concurrió en la lista del PSOE. Y siempre puede ausentarse alguien que tenga una imperiosa necesidad de ir al baño.

Sabiendo que el PSOE no puede ir a unas terceras elecciones, al PP la investidura le saldrá muy barata, si no gratis. De ahí que, ayer domingo ya se empezará a escuchar que el PP le exigirá al PSOE no sólo la investidura sino garantías de gobernabilidad. Algunos incluso comenzaron a especular con que Rajoy podría negarse, de nuevo, a pedir la investidura para provocar así una nueva repetición de las elecciones. No creo que vaya a ser el caso. Prefiero pensar que serán más las voces responsables en el PP que las cortoplacistas. Además de que, de ser así, querría pensar que el electorado castigaría también al PP, aunque sólo fuera en forma de abstención, igualando así el castigo y limitando las ganancias.

Asumamos que de una manera u otra, Rajoy será investido, apenas sin contrapartidas. Supongo que el plan de Susana Díaz y sus acólitos es convocar el Congreso justo a continuación, tomar el poder del PSOE y disponerse a fajarse en una férrea oposición durante un año o dos para demostrarle a la opinión pública que el PSOE es el instrumento más eficaz para mitigar la acción de gobierno del PP.

Sobre el Congreso del PSOE no me caben dudas de que lo ganarán las fuerzas comandadas por Susana Díaz, sea ella la candidata – lo más probable – o no. Pedro Sánchez, que nunca debió ser Secretario General y que lo fue sólo gracias al apoyo de Susana y el resto de los barones, que le preferían a un Madina más independiente, es ya un fiambre político irrecuperable. Una cosa es denunciar los tejemanejes de los “críticos” o incluso apreciar sus intentos de formar un gobierno de cambio y otra bien distinta considerar que Pedro Sánchez y su equipo eran un buen liderazgo. No lo fueron ni desde el punto de vista orgánico – sectarios, conspiranoicos, poniendo sus intereses personales por delante de los generales – ni tampoco desde la dimensión política: ni una sola idea fuerza propia, sólo oposición a lo hecho por el PP.

Con Pedro Sánchez fuera de juego es difícil pensar en un candidato alternativo a Susana. Pre candidatos puede haber varios pero dificilmente conseguirán los avales necesarios para concurrir a las primarias, los mismos que Susana, o su elegido, conseguirá rápidamente. De forma que lo más probable es que, tras la investidura de Rajoy, asistamos a un Congreso que entronice a Susana sin ningún sobresalto.

El esperpento está demasiado fresco como para pensar que el PSOE pueda volver a posicionarse como una alternativa atractiva y creíble. Al contrario, lo lógico es pensar que el partico ha quedado irreversiblemente herido de muerte y que en las próximas convocatorias electorales será sin duda “sorpassado”.

Pero el tiempo lo cura casi todo y Rajoy lo tendrá muy difícil para gobernar, con prácticamente todo el Congreso en contra, incluido Ciudadanos cada vez que el PP ceda a sus peores instintos y nombre a un dimitido por tener sociedades en Panama y mentir sobre ello, para un puesto de renombre internacionales. Así que es posible que, con ayuda de Madina dado que Susana no es diputada, el PSOE pueda recuperar gran parte de la credibilidad y atractivo perdidos.

El sábado por la noche escuché en la radio a Iceta y a Ximo, situados en bandos opuestos en el fragor de la batalla. Y sin embargo vinieron a decir lo mismo: situación peliaguda, afortunadamente resuelta in extremis y ahora unidad y, muy importante, a repensar la social democracia en el mundo de la globalización porque los objetivos que perseguía originalmente – Estado del bienestar – ya están conseguidos y aceptados incluso por la derecha.

Si verdaderamente el PSOE se pone a ello y pone un punto y aparte a la deriva de los últimos años, el plan podría funcionar. Si una vez más los barones cambian todo sin que cambie nada, el punto y seguido acabará definitivamente con una formación política que ha tenido hasta la fecha un papel fundamental en la conquista de la democracia, los derechos sociales de los que disfrutamos y la estabilidad política, lo cual sería una pésima noticia.

No tengo mucha fe pero la esperanza es lo último que se pierde.

Lo mismo vale para Colombia donde la sinrazón y la envida de los ex Presidentes Uribe y Pastrana, respectivamente, ha dado al traste, por el momento y por muy poca diferencia de votos (con un 60% de abstención), con el anhelo de poner fin a una guerra civil de más de cinco décadas y un par de centenares de miles largos de muertos. Las primeras reacciones de las FARC y el Presidente Santos, confirmando que el alto el fuego bilateral se mantendrá pese a todo, permite confiar en que la sensatez acabará imponiéndose.