Protegiendo La Dehesa: Vidas suspendidas.

Anna Elías

La Dehesa.

Hace ya dos años me decidí a ayudar aportando lo que sé hacer, la fotografía y la realización de audiovisuales, en pro de la defensa de La Dehesa, de la que seguro que todos hemos oído hablar como algo muy característico de nuestro país y de la que sin embargo la mayoría sabemos poco, de los peligros que amenazan este ecosistema fràgil y único en el mundo. De esta inquietud nace el proyecto Vidas suspendidas que se está financiando mediante mecenazgo colectivo.

Vidas suspendidas.

VidasSuspendidas

Se trata de un documental realizado a lo largo de año y medio, motivado por la creencia de que tenemos que dar a conocer lo que está pasando en este ecosistema. Se han asumido los costes económicos y de dedicación que precisa una labor de difusión y defensa de este tipo. Y aunque no lo tenemos fácil no queremos suspender la iniciativa porque demasiados suspensos hay en torno al asunto, empezando por el nombre del documental que pone el acento en vidas que están en suspense, que penden de un hilo, de equilibrios biológicos que han sido alterados y que han ido cayendo uno tras otro, en una reacción en cadena que pone en jaque uno de los ecosistemas de mayor valor socioambiental de la península ibérica y de todo el área mediterránea: La Dehesa.

Pero no se trata de constatar el mal sin proponer algún remedio, quizá haya solución o al menos mejoría parcial con un poco de ayuda, echando una mano para que esos equilibrios se vuelvan a componer, apoyando a especies que pasan desapercibidas pero que tienen funciones clave en el saneamiento del arbolado y que habían visto mermadas sus poblaciones por distintos avatares, esas vidas que dan vida son vidas suspendidas porque se alojan en las cajas de biodiversidad, que se nos presentan colgadas de las ramas de los mismos árboles a los que van a cuidar. Pajarillos, murciélagos, arañas, insectos polinizadores, avispas están ahí, suspendidas para reforzar sus poblaciones y multiplicar con su presencia los beneficios que llevan asociadas.

El protagonista.

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Paco Volante, nuestro protagonista, el responsable de estas cajas de biodiversidad. Con Paco dimos,gracias a un artículo que describía su labor como un iluminado que decía saber curar una enfermedad, la Seca, que traía de cabeza a la administración y centros de investigación y que está poniendo en jaque a este ecosistema único y de gran interés ambiental y social.

Ya en nuestra primera entrevista vimos que era nuestro hombre, no iba a ser necesario contar con muchas opiniones más, su forma de entender la dehesa y de expresarse garantizarían un mensaje contundente y claro: (…)”porque las plagas son más voraces de lo que imaginamos. A ver, en un brote van las nuevas hojitas y el par de bellotitas, si perdemos un brote no es , pero cientos de brotes visten la encina y dan dos sacos más de bellotas”(…) nos exponía como ejemplo gráfico de la voracidad de las plagas, seguirá con otros asuntos relacionados, sirviéndose de anécdotas muchas de ellas referidas a su abuelo y todo enmarcado en un discurso coherente sobre qué había ocurrido para llegar a la situación actual y qué acciones adoptar para remediarla. Esa contundencia nos hizo cambiar el planteamiento inicial del documental para modificar el objeto de interés desde la enfermedad a la biodiversidad, de lo concreto a lo general, de la búsqueda del remedio puntual a un análisis holístico de la situación, partiendo del conocimiento de las acciones tradicionales que demostraron su sustentabilidad a las presentes que pueden no serlo tanto y que estarían detrás de la penosa situación de la dehesa.

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Ayudando a La Dehesa.

Por eso nuestra propuesta incluye, además del documental, desarrollar un programa de instalación y seguimiento de varias de estas cajas de biodiversidad de Paco en una dehesa pública del Espacio Natural Doñana. Por el equipo, que ha colaborado sin cobrar, por creer en esta historia se ha dedicado mucho talento, y nos gustaría que tuvieran una pequeña compensación del gran trabajo realizado. Pero sobre todo por las dehesas que están sufriendo las pérdidas irreversibles de su arbolado que son su razón de ser. El árbol fertiliza la dehesa, genera el microclima que hace viable la presencia de ganado y de la fauna salvaje, da el fruto que caracteriza su producto estrella, el jamón de bellota, evita la erosión, genera productos y trabajo que precisan de gentes con buen oficio para seguir siendo sustentable. Uno de los escasos ecosistemas derivados de la intervención humana del que nos podemos sentir orgullosos en el que el aprovechamiento de los recursos no pasa por su esquilmación y que estamos obligad@s a conservar y para el que ahora necesitamos tu ayuda para que todo este trabajo salga a la luz.

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