Primero, la paz

Millán Gómez

El lehendakari Ibarretxe anunció ayer en el Parlamento vasco su decisión de convocar una “consulta popular” para el próximo 25 de octubre de 2007 para buscar “soluciones al conflicto”. Esta noticia no sorprende viniendo de quién viene pero sí es una prueba irrefutable más de que este señor no se entera o no se quiere enterar de lo que le pide la sociedad vasca. El mayor defecto de un político es no escuchar al pueblo soberano que le ha dado las llaves de la gestión gubernamental para cuatro años e Ibarretxe es un buen ejemplo de ello.

El lehendakari fue legítimamente reelegido en los pasados comicios vascos de 2006 pero el pueblo vasco no le dio un cheque en blanco para que hiciese lo que le viniera en gana. La coalición PNV-EA ganó las elecciones pero sufrió un retroceso electoral que sólo el sector de Imaz dentro de la formación jetzale supo asumir y digerir. El proyecto soberanista conocido popularmente como Plan Ibarretxe fue rechazado mayoritariamente por la sociedad vasca. Además, la historia democrática de Euskadi evidencia que el PNV siempre ha aumentado en poder y en votos cuando su discurso se modera mientras que sufre varapalos y retrocesos electorales cuando se echan al monte, muy especialmente desde el pacto de Lizarra de 1998. Más...

La política antiterrorista funcionará mejor cuando los políticos vascos consensúen y lleguen a la conclusión de que la paz es el objetivo prioritario y el fin último de toda su gestión. Las aspiraciones de mayor autogobierno son, por supuesto, perfectamente legítimas y coherentes pero la paz y la libertad son valores inalienables infinitamente más necesarios e imprescindibles que unas competencias o unos supuestos derechos históricos. Por encima de todo, la paz.

La paz estará también más cerca cuando el PNV resuelva su crisis interna y todo el partido reme en la misma dirección. A los nacionalistas que tanto se les llena la boca con proclamas vasquistas y que dicen querer tanto a Euskadi deben demostrarlo con hechos plausibles y el mejor modo es trabajar codo con codo para alcanzar la paz y  buscar soluciones al problema que no conflicto vasco. Ni una sola idea política por muy razonable, necesaria y justa es más importante que una sola vida humana. Los países los conforman las personas y ellas son el verdadero motor de progreso y el destinatario que debe beneficiarse de las buenas praxis políticas. Las personas están por encima de los países. Lo más importante es el ser humano.

Ibarretxe, con esta decisón, ha optado por  subrayar el discurso más reivindicativo y soberanista y le sirve para marcar territorio en su propio partido en un contexto marcado por la dimisión del moderado Imaz como presidente del PNV. Analizando con perspectiva la evolución electoral del PNV desde la Transición es más que evidente que si los jetzales continúan con su discurso más identitario sufrirán un nuevo golpe electoral y deberán dar un golpe de timón si quieren volver a adquirir la confianza de los vascos.

La respuesta del Gobierno ha sido clara y contundente. Están dispuestos a escuchar las pretensiones y las ideas del Gobierno vasco pero apelan a la Constitución y a legalidad para marcar las distancias. El ejecutivo reacciona con contundencia pero siempre respetando las opiniones ajenas y con ella evidencia una diferencia sustancial frente al gobierno precedente del Partido Popular. Euskadi debe ser lo que sus ciudadanos quieran pero siempre respetando la ley y las mayorías. No como defiende el actual gobierno de Gasteiz.