Primarias para descartar

Guridi 

En Madrid hemos visto algo muy curioso: cómo las primarias han valido para que los candidatos vencedores de éstas terminen sin ser candidatos y, además, fuera de la formación para la que se presentaron.

Suele haber una maniobra muy típica: tú haces las primarias, haces todas las trampas para que ganen tus candidatos “oficialistas”. Si pierdes, haces como que asumes el resultado pero aprovechas que mantienes el poder orgánico para seguir poniendo todas las zancadillas posibles a los advenedizos. Y llega el momento decisivo: las listas. Que los viejos aparatos sigan en el poder, les permiten imponer listas al candidato. Listas, como comenté en mi anterior artículo, que sirven para colocar a los mismos de siempre. Normalmente, gente que lleva 20 años quejándose de lo facha que es la gente, que ni les conoce, ni les vota, mientras ellos (¡Oh, con gran sacrificio!) ponen el cazo.

El candidato o candidata, viendo que le van a imponer a un equipo de rancios “aparateros”, protesta, intenta amenazar, recurrir… Pero las primarias no te dan ninguna clase de poder orgánico frente al “Aparato”, por lo que muchas veces la cosa se salda con: a) la salida del candidato por una rabieta. B) La expulsión del candidato por alguna oscura cuestión estatutaria, que les prohíbe quejarse de que les roben la cartera en sus narices.

Las primarias se veían como una oportunidad de romper esta clase de dinámicas, pero no ha sido el caso. Pongamos un ejemplo en un sitio donde el PSOE está abonado al fracaso crónico: Murcia.

Pedro López obtiene el 51% de los avales de la militancia murciana para ser el candidato a alcalde de la ciudad. En el aparato ya le tenían ganas porque en su día, López apoyó a Chacón frente a Rubalcaba. Perfecto, se deja hacer al candidato, se le deja pavonearse de su triunfo y pensar que puede dar un giro a la soporífera inercia del PSOE de Murcia. Especialmente, teniendo en cuenta el triste desempeño de sus antecesores.

Pero en el PSRM manda quien manda, en este caso, Rafa González Tovar. Rafa manda mucho. Es de estas personas que mandaba antes de ser Secretario General. Fue Delegado del Gobierno en Murcia durante el último gobierno socialista y se encargó de colocar a su hija, María González Veracruz en la Ejecutiva Federal. De hecho, María González tiene el mismo puesto en la Ejecutiva desde los tiempos de Zapatero. He ahí un claro ejemplo de renovación y limitación de mandatos: 7 años en lo mismo en cuatro ejecutivas diferentes. No se sabe muy bien cuáles son sus méritos para ello, aparte de posar en las fotos, sonreír mucho y dar la razón a quien mande. Tovar también se encargó de quitar de en medio al terriblemente torpe Pedro Saura y mandarle al Congreso de los Diputados, donde sigue siendo igual de torpe, pero ya no es número uno de nada.

Manda quien manda y Rafa quería colocar en las listas a la anterior candidata a la presidencia de la Región, la gris García Retegui, a uno de los que le hacen el trabajo sucio: Enrique Ayuso y, por supuesto, a un pariente: su sobrino Fernando; al que ya tiene colocado de secretario general de una agrupación. Vamos: que Rafa se encargó de hacerle al candidato todos los puestos de salida de la lista.

Al candidato esto, obviamente, le molestó. Lo comunicó a la dirección y lo comunicó a los medios. ¿Solución de Rafa, que es el que manda? Declararle “no idóneo” como candidato, quitarle de en medio y ahora buscar a algo parecido a Gabilondo en el socialismo marciano (por favor, que nadie se ría).

Esto es sólo un ejemplo de libro de lo que sucede cuando se hacen primarias de manera cosmética. Cosas parecidas están pasando en toda España y en casi todos los partidos que han celebrado primarias. 

¿Quiere decir esto que las primarias no son buenas? No lo sabría decir. Desde luego sí que quiere decir que no se ha interiorizado bien lo que representan. 

Por cierto. En Murcia volveremos a perder. Por muchísimo. Pero es porque la gente es facha y ya está.