Pretextos, excusas y mentiras descaradas (II)

 Guridi

 Empezaré presumiendo de Casandra y voy a copiar y a pegar lo que dije el 12 de diciembre que haría Podemos pasadas las elecciones de mayo: 

Mi apuesta personal es que, en todos los casos en los que una alianza pueda desalojar al PP del poder, Podemos pondrá como condición que sus candidatos sean Presidentes o Alcaldes, sean los más votados o no. Una trampa en la que el PSOE ha demostrado que le es fácil caer, como pasó en los gobiernos de coalición con el PNV o como pasó en Cantabria. Dos sitios, por cierto, donde ni llegará a tercera fuerza política en las siguientes elecciones. Teniendo, además, en cuenta cómo desean administrar éstos el poder, lo más seguro es que ni siquiera transijan a formar gobiernos de coalición, sino que exijan gobernar en solitario. O el PP, o ellos. Aunque sean tercera fuerza política. De esta manera forzarán a “la casta” (todo lo que no sean ellos mismos) ha hacerse un harakiri político.

Y la verdad es que en esas estamos. Sólo que Podemos ha crecido por debajo de sus previsiones, pese al débil PSOE de Sánchez y los barones, que sólo se mueve por inercias. Sin embargo, nada les detendrá en su afán de obstruir y destruir. Porque los del nucleo central de Podemos no ha venido a participar, sino a a echar a los demás de la carretera. Iglesias y su gente no admiten la existencia de nadie que no sea como ellos. La gobernabilidad, el bienestar de la sociedad, la justicia, la seguridad… Todo eso se puede ir al infierno mientras no les sea entregado en bandeja. El objetivo de Podemos, antes de alcanzar el poder, es eliminar al PSOE en el intento. Básicamente lo que ya intentó Anguita, sólo que los de Podemos se van más guapos, más listos y más capaces. En su entusiasmo apenas disimulado por haberse cargado el partido que les incubó -Izquierda Unida-, se ven capaces de llegar al “sorpasso” que no logró el siempre iracundo califa. 

Así lo ve su líder, Pablo Iglesias, que se hace el político “transmedia” hablando de “Juego de Tronos”, lleno de autocracias medievales, violencia, tramas absurdas y enrevesadas y asesinatos. Si realmente cree que hacer política en una democracia es como una lucha a muerte, tiene un serio problema. Él y los demás, que le vamos a sufrir una temporada. 

La ebriedad de odio al otro y de ansia por el poder les ciega. 

Y por esa ebriedad ya están demostrando lo que os anticipé en diciembre en Castilla-La Mancha, donde quieren imitar a sus antecesores de Izquierda Unida en Extremadura. En Extremadura, donde, en su ebriedad, se están inventando pleitos y problemas con el PSOE para no pactar. Afortunadamente, ahí les gana por la izquierda y por la derecha Fernández Vara, que no duda en hacer públicas sus reuniones; donde los de Podemos demuestran no tener ni idea de nada y mentir en más de una cosa. 

Lo hacen en Asturias, donde proponen gobernar ellos apoyados por (¡atención!) el partido de Cascos. Los asturianos de izquierdas que les votaron aún mueven la cabeza incrédulos, moviendo la boca sin hacer sonidos, preguntándose si están ebrios. Lo están. 

Lo hacen en la Comunidad Valenciana, donde prefieren colocar a Mónica Oltra, que se ha emborrachado de tanta fama televisiva, antes que a Ximo Puig. Oltra debe confundir los minutos de televisión con el número de votos. Es un mal bastante común. 

Lo hacen en Andalucía, donde siguen bloqueando la investidura, mientras exigen de malos modos la alcaldía de Cádiz para “el Kichi”, actual pareja de Teresa Rodríguez. Un militante del PSOE de Cádiz comentaba que las exigencias de Podemos (recién enviadas de Madrid) se pueden discutir, mientras que la única exigencia del PSOE que él pondría es que “Kichi” se presentara sobrio a las reuniones. 

Lo hacen en Aragón, donde Echenique dice con arrogancia que el PP o él, frotándose los ojos, incrédulo, por el hecho de que el flojísimo Javier Lambán haya sacado más votos que él. Ebrio de sobredosis de La Sexta y de halagos de los periodistas. Mientras, Pablo Iglesias feliz, dado que Echenique no es de su cuerda y cuanto más lejos esté de gobernar, mejor para él. Hasta las generales, a Iglesias no le conviene que nadie ajeno a su círculo más cercano maneje nombramientos y presupuestos. Por eso el número 2 de la beata Carmena es el nada pío Miguel Urbán, que tiene escritas las listas blancas y negras desde hace ya tiempo. 

Podemos también exige condiciones absurdas a los demás. Una limpieza que ellos no tienen, unos mecanismos de transparencia que no practican, una descentralización que no aprueban y unas medidas que exceden las competencias de ayuntamientos o comunidades. Para, como Ciudadanos, elevar absurdamente las exigencias para marear la perdiz, no comprometerse a nada y dejar que el Líder Supremo Pablo sea el que dicte doctrina desde un escaño en el Congreso de los Diputados. 

Realmente, en los sitios donde Podemos ha obtenido buenos resultados es en aquellos donde sus candidaturas parecían más inclusivas o abiertas, mientras que sus expectativas a nivel autonómico, donde se presentaban con gente más intransigente, han fracasado. Deberían aprender de UPyD, que también creció haciendo de la intransigencia, la arrogancia y los malos modos, sus señas de identidad. Hasta que esas mismas bases de su crecimiento terminen por ponerles los límites y por acabar con ellos. Como le pasó a Anguita, como le pasa a Rosa Díez y como les pasará a ellos. 

Una de las frases que, para mí, definen a la izquierda es que el mundo no es para competir, no es la ley de la selva, el mundo es para compartir. Bien, ya sabemos que los que se dicen “ni de izquierdas, ni de derechas” no quieren compartir.