Preparados para lo peor

Aitor Riveiro

Tan amigos que son los terroristas de la simbología de las fechas, se esperaba para el ‘Aberri Eguna’ un comunicado de ETA. Y llegó, en forma de entrevista en Gara. El resumen: preparémonos para lo peor. La línea dura de ETA se ha impuesto, quizá nunca haya dejado de hacerlo. También ayer supimos que ‘Txeroki’ mandó reorganizar el ‘comando Donosti’ dos semanas antes de que ETA decretara un alto el fuego permanente que, entendemos, no pensaba respetar. La constatación la vivimos el pasado 30 de diciembre cuando los terroristas acabaron con la vida de dos personas en Barajas. Como siempre, la banda justifica el atentado como “una acción armada de respuesta a los ataques permanentes del Gobierno español�. Además, el terrorista que responde a las preguntas del periodista (¿?) nos ofrece una prueba más de que para los terroristas, las palabras no significan lo que todos creemos, sino lo que ellos quieren. “Con esa acción ETA no ha roto nada, nuestra intención ha sido la de influir para que el proceso avance con bases más sólidas�. Y dos huevos duros.

ETA, en contra de lo que algunos aventuraban, otros temían y muchos deseábamos, se reafirma en legitimar la lucha armada: “Porque no es, de ningún modo, la legitimidad de la lucha armada la que crea contradicciones. Tampoco se pone en duda que, para lograr nuestros objetivos, la lucha armada sea un instrumento político�. Lucha armada, alto el fuego y proceso de paz (que está “en marcha�, según el cretino de guardia) sin contradicciones. Lingüística, según un asesino.

Y volvemos a lo de siempre. Llamamientos a la unidad, a la colaboración entre instituciones, a sacar el terrorismo de la arena política y mediática, a la confianza en los medios del Estado para prevenir y abortar atentados terroristas… Y para esto es para lo que hay que prepararse. Para más muertos, heridos y destrucción; para celebrar, una vez más, un proceso electoral bajo la amenaza y el chantaje, impidiendo a los ciudadanos de la Comunidad Autónoma Vasca y de Navarra expresar su opción política y sus legítimas inquietudes.

Del Gobierno debemos esperar firmeza y contundencia. También es momento de reflexión para un Ejecutivo que quizá obvió algunos indicios que apuntaban a que ETA, una vez más, iba a intentar utilizar una tregua para reorganizarse y rearmarse. Muchos sosteníamos que Zapatero y los responsables de la negociación debían de tener muchos más datos que el común de los mortales sobre cómo se estaba comportando ‘la bestia’, datos que confirmaran que los intermediarios de la banda tenían el poder de negociar, de tomar decisiones y representaban a los dirigentes reales, no nominales, de ETA. Sigo pensando lo mismo, pero creo que Zapatero debería dedicar unos días, a toro pasado, a detectar sus propios errores y enmendarlo para que no vuelvan a ocurrir.

También el Partido Popular tendría que hacer una gran reflexión acerca de su comportamiento desde el 22 de marzo de 2006. Desde aquella absurda afirmación de Mariano Rajoy en sede parlamentaria, “si usted no cumple le pondrán bombas; si no le ponen bombas es porque ha cedido�, el PP no ha dado ni un solo respiro al Gobierno y sí muchos argumentos a ETA y aledaños. Quizá Rajoy, quien supongo todavía quiere liderar este país, haya aprovechado la Semana Santa para darse cuenta del flaco favor que ha hecho a sus conciudadanos desde que éstos le mandaron a la oposición política en marzo de 2004.

Sin embargo, hay algo que no cambia. Los que hemos defendido la necesidad de acometer una negociación con ETA para lograr que deponga las armas y se integre en la vida pública española y francesa, estamos en el mismo sitio. Yo por lo menos. Sigo pensando que sólo integrando a los violentos en la sociedad civil se puede conseguir un final democrático del terrorismo. Pero también tenemos que repetir que no a cualquier precio, no como nos impongan y no cuando ellos quieran. La razón está de nuestra parte y eso nos debe servir para aguantar lo que venga, desde una visión crítica, como hemos hecho hasta ahora.