Porque yo estaba antes

Andrés Gastey

Los métodos de asignación de derechos en cualquier sistema social son variados. En las democracias, se atribuye a cada ciudadano un buen paquete de derechos por su mera condición de miembro de la polis. Luego, el azar, el mercado, el voto o la superestructura jurídica (reglamentación hereditaria y registral) distribuyen facultades de acción con mayor o menor justicia entre los ciudadanos. Uno de los mecanismos más antiguos y extendidos de atribución de derechos es el de la prioridad temporal, la precedencia: se le reconoce a alguien un mejor derecho no por razones de mérito o necesidad, sino porque “llegó antes”. Ya lo usaban los romanos, que acuñaron la fórmula “prior in tempore, potior in iure”.

Intuitivamente, este mecanismo nos parece más bien burdo. Sin embargo, funciona con absoluta normalidad en numerosos ámbitos de la vida social. Aunque otros muchos esperen, el niño que en el parque ocupa el columpio no lo liberará hasta que no le dé la gana. Y si se trata de un niño perverso (valga la redundancia), prolongará el juego para, abusando de su posición transitoria de poder, aumentar la ansiedad de los expectantes.

Hacemos disciplinadamente la cola ante la taquilla del cine, aceptando que la mejor entrada no será para quien tiene problemas auditivos o para el jubilado de vista cansada que lee con dificultad los subtítulos, sino para el primero de la fila, a quien, por haber llegado antes, le reconocemos el derecho a escoger. En el supermercado, no hay cajas especiales para madres pluriempleadas o para padres heroicos acogotados por su descendencia; cada uno pagará por riguroso turno la compra semanal.

Los anteriores son ejemplos banales. Es más; puede pensarse que se trata de mecanismos razonables de ordenación de la convivencia, porque la preferencia que se concede al primer llegado no perjudica derechos esenciales de quienes, al fin y al cabo, sólo se ven obligados a esperar un poco más para satisfacer su aspiración.

Ahora bien; ¿qué sucede cuando los derechos en disputa sí que afectan a esferas importantes de la vida pública y privada?

Un caso notable en el que sigue operando el principio de precedencia temporal es, ni más ni menos, el de la sucesión a la jefatura del estado. Disfrutamos, a este respecto, del raro privilegio de contar con una normativa constitucional arqueológica que ya se recogió en las Partidas, la codificación del Derecho a la sazón vigente que encargó allá por el siglo XIII el sabio rey Alfonso.

Las cosas antiguas suelen ser bonitas, pero hay pocos artefactos hechos hace ochocientos años que sirvan en la actualidad. Aún así, en España hoy por hoy se continúa heredando la jefatura del estado en la mejor línea (omitiendo a los bastardos, se entiende), prefiriendo al varón y, a igualdad de sexo, privilegiando al sucesor de mayor edad.

Las bastardías no dan ya hoy en día demasiado juego, y se sabe que las fuerzas políticas mayoritarias están teóricamente de acuerdo en acabar con la pervivencia de la increíble discriminación por razón de sexo, incongruente con el mandato de igualdad que también contiene la Constitución. Otro asunto es cómo vayan a enmendar el desaguisado, cosa complicada (por un “quítame allá esa Ley Sálica” se montó la de dios en el XIX), costosísima (voto favorable de los dos tercios de las Cámaras, disolución inmediata, elecciones, mayoría en las nuevas Cortes, referéndum) y que, además, puede suscitar preguntas incómodas.

Entre otras, podría plantearse la siguiente: ¿qué sentido tiene el que, eliminando la de sexo, mantengamos la discriminación por razón de edad? ¿Encontraría justificación el que la infanta Leonor llegase a ser reina de España solo porque nació un poco antes que su hermana Sofía? ¿No sería más lógico determinar de alguna manera cuál de las dos jóvenes tiene mayor vocación o mejores aptitudes para el cargo?

Como no parece factible organizar unas oposiciones restringidas para la jefatura del estado que permitan dilucidar cuál de las dos posibles candidatas responde mejor a los criterios de capacidad y mérito para acceder a esta importante función pública, el dilema carece de solución.

En realidad, puede que los monárquicos prefieran no modernizar la institución, porque con arreglos parciales enseguida se le ve el cartón: y razonando, razonando, uno se acerca peligrosamente a la república, en la que el jefe del estado es designado atendiendo al deseo de los ciudadanos y no merced a su condición de miembro de una familia determinada.

No es, con todo, necesario irse a las más altas magistraturas del estado: la filosofía que subyace al principio “porque yo llegué antes” invade muchos otros ámbitos. Alimenta, en el fondo, la raíz de cualquier nacionalismo.

Dado que ni los hombres ni los pueblos brotan de la tierra, todos tenemos inscrita en nuestros genes la condición de extranjeros. Los paleontólogos nos dicen que, como especie, procedemos de África. Frente a quienes se empeñan en mitologías sobre ancestros o derechos históricos, frente al prestigio cutre de lo propio, lo autóctono o incluso lo endémico, reconozcamos que somos la consecuencia de flujos y reflujos migratorios, de mezclas sucesivas, de capas superpuestas de poblaciones móviles. Antes de que se configurasen las actuales naciones, hubo en los mismos espacios ibéricos otras naciones; integradas, subsumidas o expulsadas.

Hay quien no comparte este enfoque. El Lehendakari, por ejemplo, afirma sin rubor que los vascos “somos un pueblo de 7000 años”. Aparte de felicitar a Ibarretxe por su longevidad, cabría preguntarle qué trascendencia política tiene ese presunto hecho. ¿Quiere decir que, por haber llegado antes, solo los que hayan cumplido 7000 años de arraigo tienen derecho a tomar decisiones que afectan al conjunto de quienes pueblan el territorio?

Con cuatro millones de ciudadanos nacidos fuera de nuestras fronteras que se nos han sumado en los últimos diez años, los españoles estamos siendo testigos sin reflexión de una auténtica transformación revolucionaria de nuestra sociedad. Los alóctonos han venido para quedarse. Forman ya parte de nuestra polis. Aunque hayamos llegado antes, no podemos imponerles una identidad, una forma determinada de ser o de ver el mundo. Sí debemos, desde el respeto a la diferencia, adherirnos (y reclamar adhesión) a los valores que unen e integran, lo que nos define e identifica como ciudadanos de la sociedad democrática y abierta en la que queremos vivir: los derechos humanos y libertades fundamentales que a todos reconoce nuestra Constitución.

33 pensamientos en “Porque yo estaba antes

  1. 30 Mimo Titos (en la madrugada de hoy emisión de ayer)

    Muchas gracias por el artículo de doña Ceferina.
    No es BERNARD-HENRI LEVY sujeto de mi ahesión incondicional, pero hoy publica en El Mundo un artículo del que corto, pego y suscribo lo siguiente:

    “En el Tíbet se ha desencadenado la represión más brutal que haya conocido jamás la región autónoma, desde que la puso en marcha, hace 18 años -y sólo unos meses después de los acontecimientos de Tiananmen-, el actual presidente de la República Popular, Hu Jinto, que ganó precisamente en el Tíbet su reputación de hombre de hierro y sus galones en el partido.
    ¿Cuáles son las circunstancias exactas de esta nueva represión? ¿Qué crédito hay que conceder a la verborrea oficial sobre el «secesionismo» tibetano y sobre la voluntad de sus jefes espirituales de utilizar la caja de resonancia de la etapa preolímpica para hacer oír, por fin, su voz?
    Al final, todo eso importa poco. Porque lo importante es que, exactamente igual que hace 18 años, se ha disparado contra la multitud. Lo que importa es que la capital tibetana, Lhasa, se ha transformado, en el momento en el que escribo, en una zona de guerra, desconectada del mundo y ocupada por la policía y por los tanques del Ejército chino.
    Lo que importa es que los chinos han hecho gala de nuevo de una indiferencia soberana ante lo que pueda decir un Occidente al que desprecian. Lo que importa es que, aleccionados por nuestra pusilanimidad ante las masacres de Darfur y de Birmania, los chinos comprendieron, o creyeron comprender, que tampoco moveríamos un dedo, si pasaban al Tíbet a sangre y fuego”.

  2. ¿Mandará Zapatero a Moratinos a China, para explicarles a los mandatarios chinos eso de la Alianza de Civilizaciones y expresarles su repulsa por lo del Tibet, con la expresa orden de no levantarse al paso de la bandera China, o solamente hará volver al emabajor en China para consultas?
    Ya verán los Chinos la que les espera como reacción ante sus desmanes por nuestro Gobierno, referente mundial en los derechos humanos!!
    Como no hay tropas desplazadas alli, no podrá Zapatero pedirles a los distintos estados que las hagan volver, pero seguro que les pide que boicoteen los Juegos Olímpicos.
    Se van a enterar!

  3. Bienvenido Gastey. Y gracias por el artículo, faltaría más. Luego lo comentaré.

    Ahora solo quiero preguntarle a Fernando si piensa seguir los cuatro años que nos quedan de legislatura con la misma cantinela de siempre, que si ya era pesada en campaña, ahora aburre a las ovejas. No sea tan pesao, hombre.

  4. 3 Por mi que no quede

    Gracias, PMQNQ, por tu artículo.
    Existen muchas posibilidades de que Jáuregui sea portavoz del Gobierno. Para quienes apostado por tal candidato, excelente rumor.

  5. Fernando, se le ha olvidado sugerir que en las Olimpiadas ZP tendrá múltiples oportunidades de ofender al mundo entero quedándose sentado al paso de las banderas… Piénselo, es un chascarrillo actual, de este siglo, no lo deseche

  6. Bien traído Gastey. De acuerdo con que la aplicación de la razón a la Monarquía acaba necesariamente con ella. Pero mientras funcione razonablemente bien, mantener a la razón alejada seguirá siendo lo más razonable. Completamente de acuerdo sobre la igualdad de título entre autóctonos y alóctonos: una cosa es que los que están fijen reglas y los que lleguen tengan que cumplirlas, y otra bien distinta que quepan títulos míticos al territorio. Para esto del terruño y del nacionalismo suele ser útil pensar en una comunidad de vecinos: desmitifica e introduce sentido común en el tema.

  7. Como es que Henri Levy es capaz de saber lo que está pasando ahora en Tibet si dice que Tibet está completamente aislado?

  8. A verlas venir, que Jaúregui era un valor al alza dentro del PSOE estaba claro desde que empezó a aparecer en todos los debates habidos y por haber en la televisión durante la precampaña y campaña electoral. Es un magnífico político y orador. Lo merece y ojalá ocupe un puesto de relevancia.

    Un saludo.

  9. 8 Millan Gomez Perez

    Celebro compartir el criterio. En cualquier puesto lo hará bien. Tampoco sería mal ministro de Justicia o Interior. Lealtad total a ZP y otra cosa: es respetado por la Oposición.

  10. El artículo de hoy es muy interesante. Sin embargo, se ve ensombrecido por A Verlas Venir con su recordatorio sobre la gravedad de lo que ocurre en el Tibet, citando al famosísimo anticomunista Henry Levy. Respecto al artículo, me parece clarísimo como expone que nadie tiene derecho a considerar que un territorio es suyo simplemente porque sus ascendientes hayan nacido en ese territorio. Igualmente, un aspirante al trono no debería tener mas derecho por haber nacido antes o ser varón. Sin embargo, la inercia de la historia condiciona fuertemente la posibilidad de organizar la convivencia exclusivamente utilizando la razón. Por ejemplo, los que consideramos que España es una unidad no por razones de creer en “es una unidad de destino en lo universal” o el mito de una patría desde los origenes de la humnanidad, nos amparamos en la idea de que hemos recibido del pasado esta unión y no se ven los beneficios de romperla, ademas de que hay una herencia cultural común. Desde un punto de vista exclusivamente racional, es tan endeble afirmar que Cataluña forma parte de España como defender que la monarquía es mejor que elegir un presidente por votación. Simplemente hemos recibido esas estructuras del pasado, aunque con pequeños periodos en que se han sustituido. Pero, desde luego donde hay que desechar totalmente los derechos que se atribuyen al pasado, es en considerar que el inmigrante tiene menos derechos. Si vive en el territorio, tiene los mismos derechos que el que tiene detrás varias generaciones que han nacido en el territorio. Otra cosa es que intentemos restringir la entrada en el territorio de demasiados inmigrantes. Me causa mucha lástima que a los que llegan en los cayucos, se les repatríe, pero comprendo que hay que ralentizar la entrada de nuevos ciudadanos por la incapacidad de integrarlos a corto
    plazo.
    En cuanto a la brutal represión que se está imponiendo en el Tibet, me parece muy acertado decir que la debilidad que los paises occidentales están demostrando en Darfur, o demostraron en Birmania(aunque es muchísimo mas grave lo de Darfur). Me viene a la mente tambien lo de Sarajevo o Shebrenija y, como no, Chechenía . En el caso del Tibet, la falta de respuesta es muy culpable, porque todos adivinamos que no es por desidia o lentitud de reacción, sino porque están los juegos olimpicos por medio y nadie quiere herir al gigante chino boicoteandolos ni tampoco a los atletas que llevan preparandose tanto tiempo para ello. Fernando, la alianza de civilizaciones no tiene nada que ver con esto. Todos entendemos que se trata de que entre los paises desarrollados ex-cristianos o casi y los paises islámicos haya mejor relación. Aunque hablamos de un mundo globalizado, todavía no lo es tanto.

  11. A verlas venir, a mí también me gustaría ver a Jaúregui de ministro de Interior o algo similar. Creo, al igual que tú, que su buena relación con la oposición también es positivo y favorecería el consenso en cuestiones de Estado.

  12. 10 Magallanes

    Sé perfectamente que Henry Levy es un anticomunista acérrimo y me curé en salud advirtiendo que a pesar de no ser personaje de mi “adhesión incondicional” estoy de acuerdo con el fragmento cortado y pegado. Ojo, estoy de acuerdo no con opiniones sino con hechos que ya había visto en imágenes filmadas clandestinamente por turistas occidentales. En cualquier caso, Henry Levy no es menos anticumunista que Moragas, Arístegui o Rajoy, pero sí más filósofo, o sea, que piensa más aunque sea para mal. En cambio Moragas, Arístegui o Rajoy únicamente claman al cielo cuando los derechos humanos no se respetan en la Cuba de Fidel/Raúl. Sólo quiero humildemente denunciar la doble vara de medir y juzgar propia de los cobardes: fuertes con el débil, sumisos con el poderoso.

  13. Me ha encantado su artículo Sr. Gastey. Yo, que de vez en cuando cojo el transporte público, he presenciado en más de una ocasión como ciertos personajes autóctonos sacaban sus credenciales de “haber llegado antes” a ESPAÑA para reclamar un asiento a presuntos inmigrantes. Así como lo oye. Perdón, como lo lee. “Ey, tú, inmigrante… levántate que los españoles tenemos más derecho a usar el autobús que tú”. También debo confesar que el perfil del autóctono de turno suele cumplir ciertas regularidades: hombre, adolecente, pelo corto rapado al cero, chándal bakala, sus cadenitas correspondientes y una tropa igual que él a sus espaldas.
    No obstante, un comportamiento similar es el que esconden las palabras del obseso por la manteca de cerdo, Don Arias Cañete, quien cree que las mujeres españolas tiene más derecho (¿qué es eso de “más” derecho?) a hacerse una mamografía que una mujer proveniente de otras tierras.
    Repito, me ha gustado mucho la reflexión del articulista. Y creo que sería valiente afrontar la sin razón de la Monarquía así como el derecho de los inmigrantes residente a elegir quienes piensan, diseñan y aplican las políticas públicas en este país. En la pasada campaña electoral no se ha dicho ni escrito prácticamente al respecto. Tampoco, creo, en este blog. Lo dicho, a ser valientes! Abrazos.

  14. Dando una vuelta por este Madrid (que esperaba encontrar más despoblado, la verdad sea dicha), con tantas barras servidas por inmigrantes, nos ha sido imposible no evocar la majadería de Arias Cañete sobre “los camareros de antes”. Hasta hemos pensado en pedir -sin tener ni idea de lo que es-, esa “manteca colorá”…pero no nos hemos atrevido, por temor a provocar risas a nuestra costa. Por cierto los camareros americanos hablaban entre sí del difícil ahorro, de los créditos, de sus renegociaciones de préstamos,…¡se les veía muy integrados!

    …………………………………………………………………………………………….

    Desde la simpatía por Ramón Jauregui,…. yo no le veo como portavoz del gobierno. Le imagino desempeñando perfectamente casi cualquier ministerio e, incluso, de portavoz parlamentario. Pero para portavoz espero alguien con más “chispa”. Un comunicador nato. Alguien tan capaz de salir al quite, con agilidad y naturalidad, de cualquier crítica, como de generar titulares de prensa, y favorecer una percepción positiva de la acción del gobierno. Pensando en los ciudadanos corrientes. Creo que ese no es, exactamente, el perfil de Jauregui.

  15. Barañain, yo también lo veo mejor en un ministerio que de portavoz parlamentario.

  16. oye… dejad de repartir ministerios… que Gaspi se quedará sin nada, joe.

  17. Una recomendación de lectura:

    “El olvido que seremos”, de Héctor Abad Faciolince, Seix Barral, Biblioteca Breve.

    Me ha tenido dos días prendido totalmente, sin poder hacer otra cosa más que leer. Es de un autor colombiano, hijo del doctor Héctor Abad Gómez, un médico que se dedicó a luchar por la justicia y la igualdad social, que sufría con el hambre de los pobres y con la indiferencia de los ricos y que fue asesinado en 1987.l

    El libro habla del abandono, la indiferencia, el miedo, la injusticia y, por supuesto, del olvido. Al mismo tiempo que cuenta la vida de su padre, el libro es una reflexión sobre la terrible sociedad colombiana. Está escrito con valor y con ternura, y nos invita a no olvidar y a alzar la voz aún en medio del terror.

    Lo recomiendo vivamente.

  18. …”que sufría con el hambre de los pobres y con la indiferencia de los ricos”… que bonito.
    A cuentas de la inmigración… ¿en qué grupo entraríamos nosotros?

  19. 3 Por mi que no quede

    Tranquilo que solo responderé a las críticas que considere injustas y que se puedan verter aquí sobre la oposición. O sea, que como aquí eso nunca se hace, pues ya te podrás olvidar de mí.

  20. Me troncho: “…”que sufría con el hambre de los pobres y con la indiferencia de los ricos”… que bonito.”
    Hombre, bonito, bonito, lo que se dice bonito…. no lo veo. Lee el libro si te apetece y verás cómo se te quitan las ganas de frivolizar con ello. Y a lo mejor, igual dejas de troncharte un ratito.

  21. …de lo que me troncho es de lo cercanos que somos con las penas lejanas y de lo lejos que estamos de las penas cercanas… no se enoje, PMQNQ… buenas noches…

  22. por cierto… me ha escrito A verlas para que le agradezca por su artículo. (Qué artículo A Verlas???)

  23. Vaya, veo que es Viernes Santo y sigue Gastey. Claro, como que llegó antes, llegó en Jueves Santo y ahí se quedó.

    Por cierto, yo he leído alguna novela de este señor y me ha gustado mucho, y también le he leído a veces en Público. Se ve que en este blog no escribe cualquiera.

    Me Troncho: ¿sentirse cercano de las penas lejanas implica sentirse lejos de las penas cercanas? Explicámelo, porque esto tampoco lo veo.

  24. Gracias por el artículo. Yo, la verdad, después de haberlo leído, me quedé con la mosca detrás de la oreja, que es mejor, siempre, que quedarse con la oreja detrás de la mosca, que es lo que hacen los burros, y no todos, en época de calor, aunque ignore el porqué. La verdad es que llevaba media hora en la carnicería, dándole vueltas a lo escrito, sin fijarme en el turno y, claro, las señoras se me anticipaban, pedían, no cualquier cosa, qué va, ni para cualquier día, por favor, sino para toda la campaña de Rusia del ejercito de Napoleón, y se iban, con una sonrisa en la boca, y un carro bien lleno de viandas. Como se me hacía tarde, y sólo quería un pollo, para asarlo, y adornarlo con patatitas, me armé de valor y dije a una señora, a la que vi el gesto, ese gesto, de pasarporencimadetodoscontaldecomprar, y le dije: “¡Oiga, que yo estaba antes!”. No me entendió o no quiso entenderme. Se dirigió al carnicero: “Matías, lo de costumbre”. Tuve que repetirle la frase en latín: “Prior in tempore, potior in iure”. La que se armó. Los que estábamos en la carnicería nos dividimos en dos bandos: yo y todos los demás. Ella me acusó de insultarla. Las clientes me acusaron de no respetar a doña Elvira, la mujer del alcalde, y una de las figuras más preclaras de la localidad. Avergonzado, me marché a un rincón, a lamer mi derrota. Se fueron todas las mujeres, quedé sólo frente a frente al carnicero. Le pedí pollo, para asar. Me respondió que no tenía, que se le había acabado, y que diera gracias a que era Semana Santa, porque de otra manera hubiese acabado en la cárcel, por lesa latinidad.

  25. Yo sí que me troncho al leer el comentario de Lope (por cierto, gracias por el artículo, Lope Agirre, y gracias también a doña Ceferina por el suyo) y ya se me estaba haciendo la boca agua pensando en el pollo asado, sobre todo por las patatitas que le rodeaban. Otra vez será.

  26. Gracias ,gracias por el artículo,Lope “Carpanta” Agirre…jeje.

  27. Otra vez un coche bomba en una casa cuartel, afortunadamente sin víctimas. ¡Cuándo acabará esta pesadilla!

    Qué razón tenía (no recuerdo quién fue) aquel que dijo que era muy difícil hacerse terrorista, pero que mucho más difícil es dejar de serlo.

  28. Enigma tibetano

    Al occidental que reside en China, Corea o Japón le sorprende, entre otras muchas cosas que diferencian a Occidente y Oriente, el intenso racismo de sus sociedades. Quizá “racismo” no sea la palabra exacta pues no es tanto un rechazo del extranjero -que también lo es- como una radical afirmación supremacista de su propia nacionalidad, que evidentemente se confunde con una identidad racial. En Occidente el Tibet está rodeado de una melancolía romántica por un edén perdido, un ̈shangrilá” de un budismo imaginado como una vida más pura, un misticismo naturalista. En China, por el contrario, se incurre de lleno en un irredentismo rabioso que arranca de los embates imperialistas que sufrió China desde el XIX. La república de 1911 inició un violento rechazo de los enclaves extra-territoriales, de las usurpaciones territoriales de Rusia en Manchuria y Mongolia y, desde luego, contra una independencia “británica” del Tibet.

    Tibet tiene tras de sí una historia complicada. En el remoto pasado llegó a dominar todo el Asia Central que es hoy parte de China. Incluso los mongoles adoptaron el budismo tibetano y un derivado de su escritura. Durante la evolución histórica del budismo el “techo de la tierra”, entre la China y la India, optó por una escuela india. Esta ambivalencia cultural unida a lo remoto e inaccesible de su situación, indujo una no menos ambivalente indiferencia política por Tibet en la China Ming y Manchú. En particular la última dinastía china cultivó el chamanismo del budismo tibetano, pero el concepto de soberanía es una noción occidental que no entraba entonces en sus fórmulas políticas.

    Al igual que las revoluciones comuneras que lo anticiparon, el partido comunista chino exaltó el nacionalismo republicano desde 1911 y más aún tras la progresiva ocupación japonesa hasta convertirlo en el nervio mismo del partido en contraposición con la vergonzosa capitulación del partido “nacionalista” de Chinag Kai Shek. Desde 1949 Tibet fue el blanco de este irredentismo, que condujo a la ocupación militar de Tibet y el conflicto con la India que dirigió el “moderado” Zhou En-Lai. Sorprende en Occidente la furia de la revolución cultural en Tibet: miles y miles de jovenes Han dejaron las llanuras para ascender a esas inaccesible cordilleras para ventilar ahí su violenta reivindicación. Más aún sorprende el rabioso desprecio que tienen los chinos Han por los tibetanos, a los que consideran irremediablemente sucios, perezosos y supersticiosos. Duele presenciar este desprecio cotidianamente expresado contra los tibetanos en todos los contextos de la vida (está certeramente retratado en las memorias de su viaje por China y Tibet de Paul Theroux en “El gallo de hierro”). La intensa reacción cultural “modernizante” contra las religiones en China, entre las que el budismo tuvo una amplia influencia, ha contribuido en gran medida a este radical rechazo de todo lo que significa el Tibet en Oriente. En la China actual pocos estiman el valor de la cultura tibetana y budista; al contrario, denuncian la ingratitud de los tibetanos por la “liberación” de su feudalismo y de sus supersticiones finiquitadas que deben a la intervención Han.

    La potencia militar china aplastará todo intento de “volver atrás” en Tibet; pero al mismo tiempo, la contradicción que para su ideología supone el genocidio cultural de ese país, el intento de colonizarlo con fuertes infusiones demográficas de chinos Han (igual que están intentando en el Turquestán chino e igual que desearían hacer en Mongolia y Siberia Oriental) van a convertir al Tibet en algo parecido a la Palestina ocupada por Israel.

  29. Vale ya de agradecer artículos no? Pero no de agradecer comentarios como el de Humberto. Al menos yo le agradezco que haya salido a la palestra porque en días pasados pedí una opinión informada sobre lo del Tibet y desde luego la suya lo es. Enlazando con el tema del artículo de Gastey, lo relevante no es tanto el haber llegado antes, el hecho diferencial, como la voluntad diferencial. Como en el Sahara o en el Ulster, los colonos implantados o llegados voluntariamente alteran la voluntad de los pobladores originarios. Pero como dice Gastey a partir de un momento los recién llegados dejan de ser recién y pasan a ser habitantes de pleno derecho, aunque sean Han despreciativos o protestantes con nombre escocés en Irlanda del Norte. O incluso colonos judíos en Cisjordania. Lo que es intolerable, por el mismo rechazo de la discriminación, es que los llegados más recientemente tengan más derechos que los que estaban ahí desde antes. Eso es lo que pasa en Palestina, donde los colonos tienen libre acceso a agua, por ejemplo, y los palestinos no. Y supongo que los Han en Tibet tendrán algunas prerrogativas que los tibetanos no tienen. Lo cual no sólo es ilegítimo sino que además es estúpido desde el punto de vista de la potencia que pretende anexionar para siempre el territorio y conseguir estabilidad: porque la discriminación es la mejor fuente de rebelión, mucho más que la pretendida negación de derechos históricos.

  30. Por cierto, hoy visitando el Monasterio dominico de Salamanca un pringao se ha puesto debajo de una leyenda de Francisco de Vitoria y le ha pedido a la novia que le sacara una foto apuntando con el dedo a una de las palabras rotuladas. El gordito medio calvo señalaba la palabra nación de la leyenda que decía que toda nación tiene derecho a gobernarse. Claro que Francisco de Vitoria era de Álava y sintiéndose más español que nadie se refería a que los indios de América tenían derechos como cualquiera dado que se les reconocía tener alma. Pero siempre hay un idiota que aprovecha para reivindicar la estupidez.

  31. Y por último, lo de que llegar antes no es título legítimo… según y cómo. Por ejemplo anoche a las 2 de la mañana, con el disgusto por la eliminación del Barca y mi mujer aterida de frío, casi me pego con un grupito que me discutían mi derecho a coger el primer taxi que pasó por la parada porque según ellos no estaba yo situado en el sitio correcto. Pero había llegado primero y por Tutatis que cogí el taxi!

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