¿Por qué les siguen votando?

Guridi 

 Según se van sabiendo más cosas de lo ocurrido en Caja Madrid, uno ve cómo no cesan los síntomas de podredumbre en la cada vez más triste Madrid. El terrible monstruo cabalgado por Esperanza Aguirre sigue caminando después de muerto y sus pútridos pedazos van cayendo mientras sigue avanzando hacia la nada ruinosa en la que ya vive el País Valenciano o algo peor. La impunidad con la que se premió en las urnas y tribunales el “Tamayazo” ha alimentado un caldo protoplásmico de corrupción que ha pringado tanto el tejido institucional madrileño, que es difícil distinguir a uno de otro.

 Sin embargo, si se celebrasen elecciones ahora mismo, el PP seguiría siendo el partido más votado. como viene siendo habitual, uno de cada tres votantes prefieren que la gente que ha creado esto siga al mando de las cosas. ¿Por qué puede ocurrir esto? ¿Por qué hay una minoría disciplinada que les votará pase lo que pase? ¿Es correcto eso de decir minoría disciplinada?

 La verdad es que en cuando el PP consigue hacerse con el poder en alguna institución pone en marcha unos mecanismos la mar de curiosos:

 Primero comienza una purga a fondo de todo cargo relacionado con administraciones anteriores. El que no es cesado por ser flagrantemente ilegal, es aislado y desprestigiado. Esto se hace siempre de manera implacable.

 A continuación, recompensan a los propios. No sólo con el reparto de cargos, sino que además, ponen en marcha tal reparto de favores, privilegios y recompensas, que los tibios quieren arrimarse a ese nuevo surtidor de ventajas y prosperidad.

 Mientras tanto, como gesto de pretendida civilidad, se otorgan ciertos privilegios a la oposición. Mejores dietas, puestos en órganos de nulo poder de decisión pero bien remunerados, coches oficiales, aumento del número de asistentes para sus grupos. En resumen: se les deja suficiente pastel en la derrota como para que puedan pelearse por repartirlo. Así se tiene a una oposición protestona, pero no tan combativa como en otras partes.

 Como la Administración y los organismos públicos están diseñados para poder funcionar “en automático” y de manera imparcial (evitando más cesantías), se empieza a crear a una administración paralela, mediante más asesores, cargos de libre designación, eventuales y contratos con empresas externas, que son en realidad lanchas de desembarco de más militantes populares.

 Todo esto, mantenido en el tiempo, va creando sensación de normalidad. Y los flujos de riqueza que se perciben cuando se saquean las arcas públicas se confunden con prosperidad y buena gestión económica. Mientras, la oposición ha picado en el anzuelo y suele dedicarse a masacrarse entre sí alegremente, con algunos personajes que viven más cómodos perdiendo elecciones que poniéndose al mando de instituciones con cada vez más agujeros.

 Cuando aparecen los nubarrones en el horizonte, se procede a blindar a muchos de los desembarcados, que pasan a convertirse milagrosamente en funcionarios, por lo que un eventual cambio de gobierno significará, no sólo tener que gestionar una ruina disfrazada de escaparate del Corte Inglés, sino hacerlo con gente que filtrará tus documentos, saboteará la ejecución de tus políticas y se encargará de hacer desaparecer el rastro de tus “pufos” más escandalosos o menos legales. Esto ya ha sucedido, por ejemplo en Galicia.

 Llega un momento en el que señalar que durante años se ha destruido una institución por dentro, se percibe por parte de los votantes, como que esa destrucción es sólo culpa del que la denuncia. Y que tirar de la manta y enseñar el socavón es la auténtica mala gestión, no haberlo creado. 

Una de las habilidades de la derecha española (y aquí incluyo a PNV, CC, PAR y CiU) es calar tanto en el tejido del sistema político de los sitios en los que gobiernan, que purgar la corrupción, el nepotismo y el caciquismo de toda la vida, puede suponer poner en riesgo la estabilidad de ese mismo sistema. 

A veces, hacer lo correcto para salvar el sistema es tan complicado que resulta revolucionario. No es de extrañar que a algunos líderes de la oposición les inspire tanto temor.