¿Por qué es tan alto el abandono educativo?

José Saturnino Martínez García (@mandarrian)

En varias ocasiones he tratado en este blog la cuestión de la educación, y vuelvo a ella, debido al escaso éxito que cosechan mis argumentos. Por ello, quienes ya me hayan leído, les sonará lo que voy a contar. Empecemos por la definición del abandono escolar temprano. Es un indicador empleado por la UE para el seguimiento de la mejora educativa de los países miembros. La tasa de abandono se refiere al porcentaje de personas entre 18 y 24 años que no estudian o no han alcanzado un título de estudios post-obligatorios. Una persona que acabe la ESO, pero no siga estudiando a los 18 años, está en situación de abandono educativo temprano. Pero una persona que no haya acabado la ESO pero esté en cuarto curso de ESO o haciendo un curso no reglado de corte y confección, no está en situación de abandono… es lo malo de los indicadores, que a veces son demasiado toscos. Como se ve, el abandono no es lo mismo que el fracaso, pero se le parece mucho, y ambos indicadores están muy relacionados. 

Este indicador está en el 26,5%, un valor muy alto en relación con la UE, pero el más bajo registrado en nuestra historia, y a un ritmo de caída rápido. A mí entender se debe a tres motivos que sea tan alto (y que esté bajando). El primer motivo es que España existe algo que no sucede en otros países: prohibimos que la gente estudie. En los países con los que nos comparamos, siempre es posible encontrar alguna trayectoria educativa a la que engancharse tras terminar la educación obligatoria, pero aquí, si no se tiene el título de ESO, no se puede estudiar nada. Por ello hablo de fracaso escolar administrativo, para referirme a esta situación en la que es la administración educativa la que prohíbe seguir estudiando. Esta situación la mitigó el PSOE con la Ley de Economía Sostenible, que, con aprovechó el Programa de Cualificación Profesional Inicial para dar más flexibilidad al sistema educativo. Le costó 20 años rectificar un error de la LOGSE, por lo que no deja de ser muy sorprendente que el PP, tras tantos años de criticar a la LOGSE, lo primero que haga sea recuperar su peor error: establecer una “vía muerta” al final de la educación obligatoria.

Otro factor que ha influido es el mercado de trabajo, ¿para qué estudiar si se podía encontrar empleo no cualificado bien remunerado en la construcción o en la hostelería? Posiblemente esto también explique que la tasa de abandono para las mujeres sea mucho menor que para los varones, pues ellas no trabajan de albañiles. En las comunidades autónomas en las que el peso de la construcción y la hostelería es alto, el abandono escolar es mayor. Por tanto, nuestros jóvenes se han comportado como agentes racionales, sensibles a los estímulos de la economía del cemento y los bares.

Por último, tenemos la inercia histórica. Este argumento suele ser el que menos gusta, pues va en contra del adanismo, tan popular, de que mañana podemos levantarnos y tener el país que queramos, con sólo darle a la maquinita del BOE para que cambie las leyes y echar a todos los políticos. A mí sinceramente me sorprendió sobre manera estimar la relación entre la puntuación de lectura en PISA en 2009 y las tasas de alfabetización en 1860 y comprobar que es tan fuerte (Gráfico 2). De lo que se habla menos es de que a pesar de esta relación tan fuerte con el pasado, España es uno de los países de la OCDE en la que el nivel educativo de los hijos más ha superado al de sus padres. Es curioso que se defienda tanto el sistema educativo español previo a la LOGSE, incluso a la ley previa, la LGE (de 1970), cuando precisamente ese sistema educativo era “excelente” a base de excluir a la mayor parte de la población del acceso a la educación más básica. Parece que queremos volver a esta excelencia, la de los pocos. Pero los mejores sistemas educativos del mundo (Finlandia, Corea del Sur, Japón, Canadá, Shanghái…) se caracterizan por obtener buenos resultados para todos, con baja desigualdad en el rendimiento educativo.

Gráfico 1. Evolución del abandono educativo temprano (población entre 18 y 24 años)

Fuente: EUROSTAT y Encuesta de Población Activa

 

Gráfico 2. Puntuaciones de lectura en PISA (2009) y tasas de alfabetización en 1860