¿Por qué baja el petróleo?

LBNL

Son varias las teorías o, más bien, abundan las especulaciones. La explicación más sencilla es que el petróleo ha acelerado su caída en los últimos días ante la expectativa, luego confirmada, de que la OPEP no iba a acordar recortes en la producción. Eso explica una caída de unos 10 dólares en la última semana y también, por anticipación, en parte la caída, menos intensa pero mucho más profunda, desde los más de 90 dólares que valía el barril del crudo más refinado (Sweet Light Oil) hasta los poco más de 65 a los que cerró ayer. Pero hay otros factores.

Como la caída está afectando a Rusia gravemente (el doble de lo que le están afectando las sanciones occidentales, a decir del propio gobierno ruso), se arguye que EE.UU. ha convencido a su tradicional aliado Saudí para tirar los precios. Los saudíes cooperarían porque les viene bien para hacerle pupa a su archi-rival chiíta, Irán, lo cual también le viene muy bien a EE.UU. para acabar de convencer al Mullah Supremo, Jamenei, de que no tiene otra que aceptar el pacto nuclear que Obama preconiza. La casa Saud tendría un interés adicional: poner en dificultades a la creciente industria petrolífera norteamericana basada en el polémico “fracking”, que aflora grandes cantidades de petróleo pero a un coste que requiere que el petróleo se mantenga por encima de los 80 dólares. Mirando en derredor, EE.UU. también gana debilitando a Venezuela y Arabia Saudí al gobierno chiíta de Iraq, que quizás así se avenga con menos dificultades a un pacto inclusivo que permita que las tribus suníes dejen de coquetear con el peligroso ISIL.

Todos los factores mencionados seguramente cuentan en parte pero el más importante no es tenido suficientemente en cuenta por los analistas geostratégicos, demasiado aficionados a las teorías conspirativas que nadie puede desmentir a ciencia cierta. Lo cierto es que la principal razón de la pronunciada bajada del petróleo es la drástica reducción de la demanda china.

Justamente en octubre pasado se produjo un hecho sin precedentes: China exportó más petróleo del que importó. Ya en junio, por primera vez desde 1999, la demanda norteamericana creció más que la china. Hasta entonces y por mucho que se hablara de una posible burbuja china, el consenso reinante es que la demanda petrolífera china seguiría creciendo sin cesar. De hecho, Societe Generale considera que la demanda china desde que entró en la Organización Mundial de Comercio es la principal razón de que el petróleo pasara de costar poco más de 20 dólares por barril a principios de siglo a los 100 y pico que costaba hasta hace poco. De hecho, China pasó de golpe a importar tanto petróleo como Japón y Reino Unido juntos.

¿Quiere eso decir que el petróleo va a volver a costar unos 20 dólares por barril? Quién sabe, cosas más sorprendentes se han visto. Los más viejos del lugar quizás recuerden cómo, a finales de los años 90, el petróleo bajó hasta por debajo de los 10 dólares, contra todo pronóstico; aún recuerdo la portada del Economist unos meses antes prediciendo que el petróleo se dispararía al alza. En aquella ocasión también hubo una doble explicación saudí-asiática. Mientras que a Arabia Saudí le convenía dejar claro quién mandaba en la OPEP – y es el único que no pierde con los precios tirados porque el petróleo le fluye casi sin esfuerzo y por tanto a muy bajo coste – el sudeste asiático sufrió una crisis financiera gorda que redujó drásticamente su demanda.

Pero no creo que el petróleo siga bajando mucho más, y menos aún que se mantuviera demasiado tiempo por debajo de los 50 dólares. Tampoco sería muy deseable, conviene añadir. Para empezar, ya sabemos que mientras que las subidas se repercuten inmediata y totalmente – y casi de forma anticipada – sobre el consumidor, las bajadas se reflejan sólo en parte y tardíamente sobre el precio que nos toca pagar para llenar el depósito. Además, una bajada más pronunciada y sostenida confirmaría las peores expectativas sobre la economía china. Aparte de las consecuencias internas – se estima que China debe crecer al 8% para generar empleo – no quiero pensar las posibles repercusiones económicas que conllevaría una crisis de caballo en la principal manufacturera mundial.

Por último y con un efecto mucho más directo, el petróleo barato intensifica el peligro de la principal amenaza económica a la que nos enfrentamos: la deflación. Cuando todo baja y la deuda se mantiene en sus términos nominales, cuesta más pagarla, tanto la privada como la pública. Y no sólo los salarios bajarían a la par que los precios sino que el indispensable crecimiento económico que permita equilibrar las balanzas públicas sin más recortes, sería todavía más difícil, por mucho que la Comisión Europea perseverara con su (timorato) plan de estímulo a las inversiones y el Banco Central Europeo intensificara, mal y tarde, sus estímulos financieros. Vean si no los más de 20 años que lleva Japón tratando de salir de la persistente espiral deflacionista.

Por no hablar, por supuesto, de los terribles efectos que tendría un petróleo más barato para los lentos progresos en la lucha para contener y reducir las emisiones responsables del cambio climático, con perdón del primo de Rajoy que seguramente siga pensando que todo eso es una patraña.

Por cierto, me encantaría saber qué piensan los políticos españoles sobre la bajada del petróleo. Ya entiendo que están muy liados con lo de Cataluña, el pequeño Nicolás, la renovación del Juez Ruz, lo del artículo 135 de la Constitución y demás, pero hombre, es algo bastante significativo y no estaría de más escuchar algo que hiciera pensar que alguna voz representativa presta atención, de vez en cuando, a la actualidad verdaderamente importante.

Ya saben, lo de Rusia, Irán, Venezuela, los saudíes y los yankis está muy bien, pero la cuestión de fondo es China.