Por la paz y la reconciliación (en el PSOE)

Carlos Hidalgo 

Hace tiempo que doy mi paso por la política concluido. Dejé en dos ocasiones mi profesión para ayudar al PSOE y no lo haré una tercera. Pero cuando lo hice, lo hice en dos fases muy diferentes: a entrar en las redes sociales en la segunda legislatura de Zapatero y durante la etapa de la comisión gestora, con el encargo de que la convivencia en las redes no se degradase más aún. Si puedo decir que ayudé a que mi primera misión tuviera algo de éxito, no creo que lograse mucho más que achicar algo de agua en la segunda. Las redes, antes de mi llegada, durante y después, bullían de insultos de unos socialistas contra otros. Y eso no ha cesado.

Toda la frustración de ser militante de un partido político (que no es poca), más la frustrante mayoría absoluta de Rajoy en 2011, más toda la insatisfacción acumulada por los vicios orgánicos acumulados por el PSOE en su larga historia, estallaron en forma de rabia desatada con la excusa de las primarias. Las batallas por el liderato del PSOE se convirtieron, desde mi punto de vista, en una vía para que los militantes volcasen sus peores instintos y he visto ataques a compañeros de partido que destilan una rabia que no se vuelca con los adversarios políticos.

Estos odios guerracivilistas no son, ni deben ser, parte de unas elecciones democráticas. Por obvio que parezca, las elecciones democráticas sirven para conocer una opción mayoritaria y ejercer después un mandato en el que se respete la representación de otras opciones. No son, ni deben ser, combates a muerte o venganzas a cámara lenta. La democracia se basa en el diálogo, no en la eliminación política, ni física del adversario.

Estos días veo tres noticias que me preocupan: Elena Valenciano es ninguneada públicamente por su propio partido para liderar a los socialistas europeos, un grupo de militantes asturianos promueven un boicot contra su compañero y presidente autonómico, Javier Fernández, mientras la dirección de la FSA calla y aprueba. Y Ferraz prefiere que la Comisión de control del Pacto contra la Violencia del Género sea presidida por otra alguien de otro partido, antes que por Ángeles Álvarez, cuya labor de décadas en defensa de los derechos de las mujeres es unánimemente reconocida. 

Con unos estatutos y reglamentos a su medida, sin visos de oposición interna a la vista y con la capacidad de modificar las listas electorales a capricho, no entendería que se continuase represaliando a quienes defendieron una opción diferente en su momento y que, además, fueron indiscutiblemente derrotados en las urnas. No comprendo que se quiera llevar esa derrota más allá, ni tampoco quién querría hacerlo, ni por qué.  

Se habla mucho de la frase de Unamuno sobre vencer y convencer. Puede que sea un iluso, pero creo que Pedro Sánchez ya venció y que él y su equipo tienen todas las cartas para poder convencer a quienes no les apoyaron en su momento. No por nada son sus propios compañeros y compañeras de partido. Y personas que creen en la legitimidad de las urnas y en la necesidad de ganarse sus puestos ante la militancia y ante el resto de órganos del PSOE. 

Aunque no creo que éste sea un pecado de la actual dirección, sino parte de las inercias destructivas que las primarias involuntariamente pusieron en marcha. Pero es una inercia que debe terminar; por salud interna del PSOE y por puras convicciones democráticas. Si conviertes en uno de tus rasgos de identidad el represaliar a quien no te vote, ¿quién va a querer que ganes unas elecciones?

2 pensamientos en “Por la paz y la reconciliación (en el PSOE)

  1. Miren lo que ya sucediò en Francia : Hammon ganò la primarías y quedó el séptimo en las presidenciales. No es solo una crisis de liderazgo sino de militantes.
    Últimamente lo hacen todo mal. El PSOE es una estela de fuego que se apaga. Lo que vienen denunciando los que aquí escriben es ahora mismo general.
    Sánchez , Margarita , Iceta , Lastra , Calvo , ….. dicen y desdicen puras banalidades. Nunca han tenido peor imagen los socialistas. A corto plazo , ganarán los conservadores ; más adelante , tal vez en ausencia de este equipo funesto , se pueda pensar en un gobierno de centro izquierda.
    Observen el Gobierno Vasco ¿ ven algo que gesticula para guardar compostura ? Es el inerte engrudo socialista. Pega mal.
    Y qué decir del último CF a la búlgara y su propuesta de organización. Entre primarias , referéndums y follones , no les quedará tiempo para hacer política , algo muy mal visto en este PSOE despolitizado. Y por estas cosas , entre otras , su base electoral empieza a correr su voto hacia C’s y tal vez de paso también algunos de los Podemitas desilusionados.

  2. Admiro la buena voluntad del articulista. Hace ya tiempo que dejé de tener fe alguna en que el PSOE pudiera regenerarse. Y es una verdadera pena porque hace mucha falta una alternativa de izquierda moderna, sensata, eficaz y limpia. Y por supuesto, lo más unida posible pero claro, sería más facil si además de las filias y fobias inevitables, hubiera un ideario claro, ilusionante y la sensación de que va a haber alguna posibilidad de aplicarlo. Falta todo eso…

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