Populismos everywhere

José Rodríguez

La victoria de Syriza en Grecia es fruto de su discurso populista. Las propuestas que hacen Podemos es populismo venezolano. El resultado del referéndum del Brexit es otra victoria del populismo xenófobo. El populismo localista ha ganado en Italia al rechazar la reforma constitucional de Renzi. El independentismo catalán, liberal y de clases medias, es populismo étnico. El hacer un referéndum de independencia en Escocia es populismo. Impedir el gobierno del PP es populismo antisistema.

El establishment está decidido utilizar el término “populismo” para cosificar toda aquella tesis, idea o proyecto que cuestione su sistema de valores. La cosificación es un mecanismo que intenta transformar el rival político en un “objeto” o en algo rechazable de origen. El ejemplo más palpable es cómo cierta izquierda tiende a abusar del término “fascista” para simplemente transformar en un ser monstruoso a quien quiere criticar.

El establishment político, mediático y económico está generando este “frame” en el que el populismo está en alza en el mundo y todo lo que no les gusta termina en la misma caja. Si hacemos creer que los de Podemos son igual a Donald Trump o a Hugo Chávez es fácil poder dejar de escuchar lo que digan y etiquetarlos de “malvados”. Si los independentistas catalanes los equiparamos a populistas será fácil dejar de escuchar en qué puedan tener razón y querer dialogar con ellos. Si los italianos han rechazado el referéndum de Renzi por populismo es una manera fácil de encajarlos internamente en nuestra mente. Los italianos son populistas, no como los españoles que somos gente de orden. Si Pedro Sánchez defendía dentro del PSOE el no al PP era por populismo, y por tanto los que hicieron el golpe de estado interno son personas responsables y los que defienden “el bien común”.

Como estrategia para calmar la mente está bien, como estrategia de agitación y propaganda se está quedando corta. Los italianos rechazaron masivamente el referéndum de Renzi y reducirlo a populismo es no querer entender que en parte es debido a la falta de legitimidad de un ejecutivo impuesto desde la troika. Una parte importante de catalanes sigue siendo independentista o como mínimo soberanista (quieren un referéndum) y no son punkis quema cajeros, sino clases medias y trabajadoras formadas. Podemos representa una parte de la sociedad española superior a la de cualquier izquierda no capitalista en toda la historia reciente. Dentro del PSOE hay miles de militantes que creen que el golpe de estado interno no está justificado y los votantes del PSOE prefieren  a Pedro Sánchez.

El establishment seguirá tildando de populismo todo lo que no le gusta, pero eso, al parecer, no está impidiendo que la realidad esté cambiando.