Perplejidades dominicales vespertinas

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 Si alguien ha podido sacar conclusiones razonadas del referéndum menos vinculante todavía que uno constitucional que lo diga. Del domingo en Catalunya me refiero. Si las preguntas ya eran complejas y la situación política al respecto se fue relativamente agravando, las conclusiones no podían ser fáciles.

Me sorprendió que hasta casi el inicio legal del lunes no se tuvieran datos de participación. Se tenían de las 18h, pero no de las 20h. Era indignante que con esos datos y 30 segundos de reflexión se hacían análisis en las tertulias, por lo menos en la tele del Comte de Godó, 8tv, la tele privada de Catalunya. He de reconocer que últimamente miro mucho menos las teles de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals. Algo habrá de lo que nos critican, digo algo y no el todo, porque hasta para esto somos españoles.

¿Y cómo conjugar y analizar los datos si el censo no estaba claro y los datos de otras elecciones eran con mayores de edad? Aun así se hicieron. Asimismo me dejó perplejo oír a la comisión de observadores decir que había habido normalidad en la jornada. ¡Hombre! una cosa es que fuera sin incidentes, pero no fue normal el estado de las cosas para la realización del proceso de votación: miembros de las mesas sólo de una de las partes, acciones políticas dentro de los colegios de una de las partes,… Ojo, no está mal que sea sin incidentes, de hecho está muy bien, pero de una comisión de observadores espero más. Y más para combatir cierta autocomplacencia instalada en muchos en Catalunya.

 No sé si no debería asombrarme la sensación de que si no ganador, cuanto menos le ha dado un aire al president Mas. Como bien resumía en un tuit Andreu Espasa, “que lejos que parece la imagen de Artur Mas y Núria de Gispert obligados a entrar en el Parlament en helicóptero”. Dos versiones diferentes de rodear a alguien.

 La perplejidad mayor, quizás es que fui uno de esos 104.772 que fuimos a votar que NO. Fui a votar indignado y continué indignado gran parte del día. Enfadado también con mi propia organización EUiA, y con la coalición ICV-EUiA, por dónde estamos, por los tumbos que hemos dado. Por cómo estiran las palabras y los conceptos, porque yo ya no sé qué queremos decir. Yo no me apunté para dedicarme a estas cosas.

 Voté porque tenemos un conflicto y de alguna manera tendremos que forzar una salida política, pactada y hablada entre el resto de España y Cataluña. Pero ojo, también dentro de Catalunya. Por algunas razones más también. Seguro.  En una macedonia nada dulce para mí.

 Insisto una vez más en que me deja perplejo lo contentos que estamos de habernos conocido a nosotros mismos en Catalunya y hacer con el resto de España lo mismo de lo que nos quejamos que nos hacen a nosotros. A todo esto, ¿es democrática nuestra ley electoral? ¿Serán democráticas unas elecciones plebiscitarias donde una persona de la provincia de Barcelona vale menos que las del resto?

 Me dejan perplejo las supuestas soluciones a problemas que nos dicen que pasan por la independencia. Sigo creyendo que muchos problemas son problemas europeos, que tenemos no ya sólo como los tienen otros españoles, sino como los tienen otros europeos y que para solucionarlos requerirán cesiones de soberanía a ámbitos más amplios. Y conflicto, reivindicación y lucha. Y eso de que no todo se decida desde nuestra plaza mayor decimos que no nos gusta, que todo desde aquí. ¡Qué no! ¡Qué no es verdad la cantinela de sofismas de Junqueras de que todo se resolverá decidiendo desde Catalunya! 

Sí, fui y voté que No. Y ahora veo que Mas gana, y que esto no se acaba y que aún no hablaremos de la forma económica de Europa que es lo que toca. Gana cierta forma de hacer Europa.