¿Pero dónde está el terreno de juego?

Senyor_J

Estamos en campaña y resulta casi inevitable referirse a las elecciones que la motivan. Son las elecciones más abiertas de todas las vividas desde 1978 en cuanto a combinaciones imaginables, porque por primera vez son cuatro los candidatos que se proponen como presidenciables sin que al común de los mortales se nos escape la risa floja al oírlo. Evidentemente las probabilidades no solo no son las mismas para todos, sino que existen diferencias abismales, pero hasta que la gente no acuda a votar el 20D no sabremos quiénes son los mejor situados para ponerse el traje de presidente en el año 2016. Las encuestas parecen ser claras en el reparto de porcentajes de voto, pero considerando el número de indecisos, el nivel de cocción a base de calentamiento y recalentamiento que muestran ciertas prospecciones demoscópicas y lo que las cosas pueden cambiar a lo largo de la campaña, mejor no dar nada por sentado antes de hora.

Hablando de la campaña… No solo son las elecciones más abiertas en esta etapa democrática, sino también las precedidas por una de las campañas más peculiares que se recuerdan. Si cada vez que tienen lugar unas generales nos quedamos con la idea de que se no están americanizando nuestras campañas, es difícil negar en esta que seguimos copiando modelos adoptados en el otro lado del Atlántico. En este caso, nos referimos al abundante recorrido que están teniendo los cuatro líderes por los programas de entretenimiento de televisiones públicas y privadas. Por El Hormiguero han pasado todos, si bien Rajoy fue el primero transmutándose en Soraya la bailaora, y el veterano presidente no ha dudado en hacerse huecos en formatos amenos, con especial mención al masajeo que le dio Bertín Osborne, quien también recibió al bueno de Pedro (TVE nunca defrauda: siempre con el Régimen).

Por cierto que el equipo de Rajoy quedó más que satisfecho con esa visita y hasta gente de otros lares subrayaron los  beneficios que esa proximidad y familiaridad le pudo reportar:  “le humanizaron”, dicen, sea lo que sea eso, porque yo ya lo veía como un ser humano, de hecho, demasiado humano. No obstante, yo le daría otra vuelta a la idea. Es evidente que el programa de Bertín se dirige a una audiencia entre la que se encuentran, por razón de edad, los votantes que intenta capturar o conservar el PP, pero lo grabado vale para todos y Rajoy mostró no pocas carencias que también tienen que ver con lo personal: incapacidad de ser sincero sobre sus relaciones afectivas, vaguedades sobre su intimidad, respuestas nivel barra de bar ante no pocas cuestiones… En otras palabras, que el hombre que salió allí sería muy humano, pero no una persona que en su diálogo transmitía la seguridad que se espera de un presidente, un cargo en que el tipo que lo ostenta debe sentirse seguro de las decisiones que toma las 24 horas del día. ¿Y qué pensarían los que no son de su cuerda, cuando por ejemplo puso en evidencia que da por hecho que hay tareas que recaen de forma natural en las mujeres porque él no tiene ni idea? ¿Cómo no acordarse en ese momento del magnífico cachete que arreó a su hijo en la radio? Señoras y señores, ese es su presidente: lo malo de jugar con la proximidad es que se puede volver contra uno. Sin duda, pues, los platós de televisión con presentador son uno de los espacios claves en que se disputa la campaña, pero no es el único.

Hablando de la televisión, no debemos olvidarnos de los debates. Los debates también están jugando un papel importantísimo. La cosa empezó con el debate digital del País y culminó sobre todo ayer noche con el celebrado por el grupo Atresmedia, donde nuevamente el presidente actual se convirtió en Soraya. Contrariamente a lo que opinan algunos, hicieron bien los otros candidatos en acudir a ese debate. Primeramente, porque les da acceso a una audiencia de indecisos, personas de difícil acceso y gente periférica que según valore su actuación acabará votándolos. Después, porque la ausencia voluntaria de Rajoy acaba pasando factura antes, durante y después, como también se la pasó a Mas el no aparecer en los debates de las elecciones catalanas, al parapetarse en la cuarta posición de su propia lista. Y finalmente porque derrotar al PP no es solo derrotar a Rajoy, es derrotar a una manera de hacer y ejercer en política que ha de producirse esté quien esté presente.

Hablando de los debates, no hay que dejar de lado tampoco otro instrumento clave que tan bien interactúa con ellos, las encuestas. Ya las hemos mencionado anteriormente pero su esfuerzo por orientar el voto va a ser incesante hasta la última semana de campaña y quién sabe si más allá. Los pronósticos sobre los que se mantienen, los que caen, los que recuperan camino y las previsiones sobre la irrupción de las candidaturas “periféricas” del cambio (Cataluña, Valencia, Galicia) van a dar juego hasta el final. Ello con la contribución de las fuerzas políticas implicadas, que darán lo mejor de sí para lanzar mensajes complementarios sobre lo bien que les está yendo la campaña y como remontan o se colocan por delante de todos.

Y hablando de las encuestas, ¿qué mejor encuesta que la propia red? El País ha sacado mucho pecho con la audiencia que obtuvo con su debate, el cual se retransmitió íntegramente en línea. Lo innovador de la experiencia es innegable, su impacto ya podría ser más discutible, pero la red es mucho más que eso y superados esos primeros tiempos en que las jóvenes promesas de la política, por razones generacionales, manejaban la red con mucha mayor solvencia que los partidos clásicos, ahora no hay equipo con posibilidades de hacer algo que no lance sus campañas a través de unas redes que son plurales en cuanto a canales, formatos, estilos de comunicación y formas de interacción. En ellas se encuentran además individuos distintos a los que dedican más tiempo a los medios tradicionales y gentes que tiene la política como algo muy alejado de sus preocupaciones y que puede decidir el voto con un video ingenioso, un meme o vaya usted a saber qué, sin menospreciar tampoco a aquellos que consiguen realizar otro tipo de reflexiones y debates a través de la red y acaban disponiendo de más criterio que nadie.

Tele, debates, encuestas, redes… Cuatro son al menos los terrenos de juego claves en qué se disputa la campaña y seguro que podríamos añadir alguno más, pero por nuestra parte hasta aquí hemos llegado. Y nos marchamos dando las gracias a nuestros candidatos por mantenernos entretenidos esta semana y la próxima con sus ocurrencias, que tampoco viene mal en estos tiempos en que nada es verdad ni es mentira, sino que todo depende del color con que se mira.