Período sin encuestas

Carlos Hidalgo

Ya estamos en ese momento de la campaña electoral de Andalucía en el que se prohíbe publicar encuestas, algo absurdo en la era de Internet. Pero, independientemente de las que salgan de tapadillo, todo indica lo mismo: el PSOE gana con diferencia mientras que PP, Adelante Andalucía y Ciudadanos pelean por no quedar terceros o cuartos.  Lo que sabemos con casi total seguridad es que Susana Díaz va a necesitar pactar de cara a poder gobernar. Y digo “casi” porque luego las encuestas en Andalucía siempre se suelen quedar un poco cortas a la hora de reflejar los votos reales del PSOE.

 Hace unas semanas escribí acerca del posible panorama de alianzas postelectorales y el comportamiento en campaña de los diferentes partidos. Y me temo que acerté bastante. Cuando escribo estas líneas hace menos de 24 horas que Moreno Bonilla pedía el voto a una vaca y menos de 12 que dijo que los niños andaluces no saben dónde está el río Ebro. También ha resultado que el invisible Juan Marín es el señor que ha destacado por dos cosas: sujetar el palo de selfis con el que se hace fotos con Arrimadas y Rivera y por quejarse a Bonilla en el debate de que le llamase “perro”. Teresa Rodríguez ha jugado la carta de la pureza de la izquierda y ha hecho un incomprensible vídeo en el que usa “Juego de Tronos” para hacer campaña. Y, la verdad, usar semejante referente en la política da pánico a quienes conocen los libros y la crueldad y cinismo de sus protagonistas.

Y Susana Díaz ha jugado con la seguridad y la ventaja de estar en lo alto de la pirámide, dando lecciones de responsabilidad, de gestión y envolviéndose en la bandera verdiblanca. Y de vez en cuando impostando complicidad con Pedro Sánchez.

Sí que hay una cosa que no he previsto y que además me preocupa: que es la posible irrupción de VOX, un partido xenófobo, de utraderecha en el Parlamento de Andalucía. Y eso no es tan preocupante por el hecho en sí, como por las negativas de PP y de Ciudadanos a calificarlo como el partido extremista que es, mientras que no han tenido ningún problema en hacerlo con Podemos y hasta con el PSOE. Esa ambigüedad y ese trato a VOX como un actor válido en política me preocupan, porque les da más alas que el exceso de cobertura que, desgraciadamente, los medios estamos dando al iracundo partido de Santiago Abascal (hijo).

En el baile de negociaciones al que vamos a asistir una vez se declaren los resultados, entre el domingo y el lunes, no se va a hacer un cordón sanitario a la ultraderecha, sino que dos respetables partidos conservadores, que se dicen de centro, que aceptan las normas de la democracia como todos los demás, van a sentar a su mesa a una opción política a la que la democracia sólo les sirve en tanto que medio para alcanzar el poder, pero no como el conjunto de normas que nos hacen a todos iguales, que nos garantizan derechos y que nos permiten opinar y participar de los asuntos de todos.

La ultraderecha tiene todo el derecho querer participar en política en una democracia, igual que lo tuvo Herri Batasuna. Pero al igual que se aisló a HB en su momento, independientemente de los votos que obtuviera, hay que aislar a una ideología tan excluyente y declaradamente partidaria de cargarse la igualdad de derechos entre los españoles y entre los seres humanos en general.  

Los partidos de la oposición en Andalucía harían mejor en decir que no pactarán nada con VOX en lugar de darse golpes en el pecho jurando que no darán su apoyo a Susana Díaz.

4 pensamientos en “Período sin encuestas

  1. Herri Batasuna era una organización terrorista.

    Bildu es una formación política .
    CUP es una organización política.
    Vox es una formación política.

    Lo que les diferencia son los colores de su bilis.

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