Pérez contra Pérez: primarias ultraperiféricas

Chuchango

Se preparan primarias en la capital del Reino, pero también en sus lugares más distantes, allá donde el sol se pone una hora después. Les voy a comentar brevemente qué se juega en la región ultraperiférica, y posteriormente haré una pequeña reflexión sobre el lío de las primarias. Como ya comenté en este blog, el Partido Socialista Canario (PSC, no confundir con el catalán) se encuentra dividido entre quienes creen que lo natural es pactar con Coalición Canaria para gobernar en la región y entre quienes no lo tienen tan claro. La primera opción supone que el PSC entre en las instituciones, pero colabore con el régimen clientelar y corrupto afincado en las islas. La segunda opción está por dar la batalla de ganar con diputados suficientes para gobernar (la falta de proporcionalidad del sistema electoral canario no ayuda), y estaría dispuesta a pactar bajo ciertas condiciones con el PP para acabar con la asfixia que CC ha llevado a las islas (en colaboración con un sector del PP). En el último congreso regional, se midieron las fuerzas de ambas corrientes, y ganaron quienes están por mantener el régimen en las islas, siendo el nuevo Secretario General José Miguel Pérez,  apoyado, entre otros por Jerónimo Saavedra.  

Probablemente gracias a las primarias madrileñas, el sector de los socialistas canarios más favorable a Juan Fernando López Aguilar, también se ha animado a las suyas propias, presentando como candidato a Santiago Pérez. Este candidato ha logrado muy buenos resultados electorales en Tenerife, en las listas al Senado y al Ayuntamiento de La Laguna, y su implacable crítica del régimen de corrupción de las islas se ha visto “recompensada” con furibundas críticas a su persona en los medios de comunicación local, críticas que han sido pertinentemente denunciadas ante la justicia. CC y compañía prefieren un PSC domesticado, y está claro que con este Pérez, no lo tendrán.

 La naturaleza de las primarias de Madrid y de Canarias es distinta. Por un lado, el faccionalismo del PSM y sus desastrosas expectativas electorales preocupan considerablemente a la federal del PSOE. Por otro lado, el PSM vive acogotado con la cercanía de Ferraz, que no les deja autonomía suficiente, y que para parte de los socialistas madrileños es uno de de sus problemas. Pero en Canarias la cuestión es distinta. En las islas hay dos grandes tendencias de fuerza parecida, y quienes perdieron en el último congreso quieren ganar en unas primarias. Esto supone un fallo organizativo en el PSOE que va más allá de la coyuntura de unas malas expectativas electorales o de la casuística de la vida interna del partido. Esto supone que siempre que se pierda un congreso por poco, hay muchas posibilidades de primarias, con una bicefalia que cuando se experimentó a nivel federal no salió bien. Si gana el candidato que perdió el congreso, tiene que trabajar con un aparato que es su enemigo.

 Pero si damos un paso más allá en la reflexión sobre la democracia interna, el problema que veo es cómo conseguir que un partido como el PSOE se convierta en una máquina para ganar elecciones y aplicar políticas de izquierda sin complejos, y no en una panda de aparatchik dispuestos a pactar con lo que sea por mantener cuotas de poder, aún a costa de perder elecciones. El Tamayazo, un cuasi golpe de Estado perpetrado en la trastienda de la derecha inmobiliaria madrileña, no se entiende sin figuras como Tamayo y Sáez. Personajes de esta calaña no son una anécdota sino un síntoma. Le he dado vueltas en la cabeza a cómo conseguir que los intereses de las familias de poder dentro del partido sean ganar elecciones y realizar políticas progresistas, pero no lo veo fácil. Es más, me resulta bastante deprimente saber que muchos de los problemas que se pueden identificar en el PSOE ya están detectados y diagnosticados desde hace un siglo por Michels, y su ley de hierro de las oligarquía. El trabajo de un partido con gran cantidad de afiliados exige profesionalización, expertos y procedimientos rápido de toma de decisiones, que implican poca democracia interna. Si a eso añadimos que muchas personas dependen de su sustento de su relación con las familias de poder dentro de la organización… la solución no se presenta fácil.

 No sé si sería suficiente con cambiar la organización interna del partido, pero el centenario análisis de Michels me hace ser escéptico ante esta posibilidad. Podría ser necesario cambiar el sistema electoral, pero le veo problemas a las distintas posibilidades. Por ejemplo, si fuésemos a un sistema de primarias más parecido al estadounidense, sería necesario más dinero para la vida de los partidos, y ya sabes lo que eso significa: o más corrupción, o más limitación en la capacidad de maniobra de los candidatos, más “sensibles” a los intereses de sus donantes que del bien general. O un modelo de partido muy democrático… lo más democrático es lo de ERC, que es muy asamblearia, pero eso les lleva a radicalizarse (el electorado no está tan radicalizado como los votantes) y a un proceso de toma de decisiones un tanto caótico. Espero que los lectores de este blog tengan ideas de qué se puede hacer, pues por mi parte, a cada idea que se me ocurre sólo le veo inconvenientes.