Partido amistoso y que viva Mayor Oreja!

Padre de familia

 

Partido amistoso: dícese de un encuentro deportivo fuera de competición oficial, en el que el resultado es intrascendente para la clasificación. Pues eso, las elecciones europeas son un partido amistoso por mucho que el PP se empeñe en exagerar hasta el paroxismo el “escándalo” Chaves y el uso del Falcon presidencial para asistir a mítines: aunque la táctica llegue a funcionarles, no cambiará nada en la escena política española. O casi nada.

 

Lo que seguro no cambiará, incluso si el PSOE sufriera un descalabro, es que Zapatero seguirá gobernando, en minoría pero con más aliados – o menos enemigos – que su oponente. Se siente por los Nachos Villa que llevan pregonando hasta la extenuación y desde el mismo 14-M-04 la inminencia de las elecciones anticipadas inevitables. En otros lares a eso le llaman wishful thinking, porque hasta la homilía semanal del (in)Mundo del pasado domingo admitía que ZP se juega mucho menos que Rajoy en este lance.

 

Un dato significativo que recogía la encuesta publicada por dicho periódico(?) es que la inmensa mayoría de los electores filo-socialistas entiende que Zapatero no debería adoptar ningún tipo de medida extraordinaria en caso de perder las elecciones. En cambio, si el PP llegara a perder – o quizás a no ganar conforme a las expectativas – la mayoría de los votantes del PP lo interpretarían como la confirmación de que es indispensable un cambio en su liderazgo.

 

Ahora bien, en tal – improbable – supuesto, ¿quién podría reemplazarle? Camps y Aguirre no podrían, al menos hasta aclarar numerosos extremos tremendamente oscuros de su gestión, y Gallardón lo tiene mal al no ser parlamentario y tener la asignatura olímpica pendiente de decisión en octubre.

 

En todo caso, toda la prensa coincide en que la participación será la más baja de la historia, que el PP ganará por una diferencia de entre el 2 y el 4 por ciento y que ello se traducirá en una diferencia de sólo dos escaños con el PSOE: ambos partidos bajarán en escaños al reducirse su número por efecto del Tratado de Niza.

 

Cabe destacar, así mismo, la consolidación del bipartidismo. Con independencia de cuántos votemos, que seremos pocos, más del 80% lo haremos por uno de los dos grandes partidos. Será interesante ver las disculpas de Cayo Lara cuando IU consiga uno o, todo lo más, dos escaños, después de quejarse tanto por el sistema electoral: si de verdad representan al 10% de la sociedad española, que lo demuestren consiguiendo sus votos, lo que no parece probable.

 

Tres cuartos de lo mismo para UPyD, que sacará uno o ningún diputado, a lo sumo dos, siempre a decir de los expertos demoscópicos. En realidad es un gran triunfo para ellos, que se consolidan como fuerza parlamentaria por mucho que al mismo tiempo queden privados de la excusa del sistema electoral al disfrutar de la circunscripción única que vienen reclamando desde hace tiempo.

 

La mejor noticia parece ser que, gane quien gane, la lista filo-batasuna podrá competir pero no se llevará ningún euro-escaño: ¡lo contrario sería una vergüenza!

 

En todo caso, la cuestión más importante, a mi juicio, es qué consecuencias puede tener para Rajoy la más que probable – a pesar de corta – victoria de Oreja Mayor. Su elección como cabeza de lista fue un compromiso juzgado como inteligente por la plana mayor del “analismo” hispano: si perdía no había problema porque los responsables serían los rescoldos del aznarato. Y si ganaba sería por él mismo y no por el otro candidato. Ahora bien, si el PSOE llegara a ganar – y creo que pese a ser poco probable, no deja de ser posible – las presiones contra Rajoy se intensificarían en el seno de su partido, por mucho que no haya un candidato alternativo claro.

 

¿Pero qué le interesa más al PSOE? Ganar? No estoy seguro. Además de complicado por la grave crisis, no sería el mejor resultado para conseguir que Rajoy siga indefinidamente. De ahí que perder las elecciones europeas por uno o dos escaños no parezca una tragedia infinita. De tal manera que… ¡Viva Rajoy y viva Oreja Mayor!