Parece que no será la semana próxima

LBNL

Los debates de ayer dan a entender que no habrá forma de evitar la repetición de las elecciones. Todo puede pasar porque dos meses desde el martes son mucho tiempo pero no parece que Podemos vaya a aceptar nada que no sea un gobierno en exclusiva con el PSOE ni que el PSOE vaya a aceptar el abrazo del oso de Podemos, porque eso y no otra cosa es lo que pretende Podemos, que por más que repita que quiere un trato de igual a igual rezuma ataque de cuernos en cada frase de Iglesias. Pensaron que podían fijar líneas rojas y nombrar la mitad del Gobierno y debe resultarles muy duro comprobar cuán errados estaban. Hacen lo imposible para desviar el tiro pero votaron con el PP y volverán a hacerlo el viernes. Y como no querrán bajarse del burro, lo más probable es que en junio comprueben en forma de pérdida de escaños que se han vuelto a equivocar.

Yo estuve a punto de votar a Podemos y si no lo hice fue por un problema técnico que me impidió ejercer el derecho al voto. No saben lo que me alegro de no haber podido caer en el engaño. Ya sabía que eran leninistas modernos, sin demasiados escrúpulos (recuerden a Tania Sánchez con lo de “no vamos a entrar en Podemos. Punto. No vamos a entrar en Podemos”) y ansiosos de poder, pero me parecía – y me sigue pareciendo – positivo que el 15-M tuviera una voz fuerte en el Congreso. Para poder discrepar de ella, a lo que se ve, porque aparte de la prioridad inusitada puesta sobre el referendum de autodeterminación en Cataluña, la virulencia dialéctica de ayer resulta completamente desaforada. A estas alturas de la película yo ya no puedo soportar a Felipe González pero la referencia a la cal viva es absolutamente absurda y demagógica.

No pueden soportar que Pedro Sánchez haya respondido con serenidad a sus desplantes mientras pactaba con el otro renovador y que ahora les ponga en la incómoda tesitura de votar con el PP y, con ello, prolongar el gobierno del PP varios meses más. Se declaran dispuestos a negociar para formar un gobierno verdaderamente de izquierdas pero no hacen un sólo gesto que de a entender que están dispuestos a pactar nada que no sea lo que ya han declarado y expuesto a la opinión pública: mucho poder y la parte del león de su programa. Nada de igual a igual. Están dispuestos a darle la Presidencia del Gobierno a Pedro Sánchez sólo a cambio de poder manejar el cotarro.

De ahí que la mayoría interprete que lo que quieren de verdad es que se repitan las elecciones y plantear la misma oferta pero tras haber consumado el ansiado sorpasso. Si realmente ese es su plan, vuelven a pecar de falta de miras. Las encuestas parecen sostener lo que el sentido común indica: perderían escaños, todo lo más los mantendrían si consiguen concurrir conjuntamente con IU y traducir en escaños su millón de votos estériles. El PSOE, con un Pedro Sánchez cada vez más presidenciable, normalmente subiría y estaríamos en las mismas. Pero incluso si los números les dieran la razón, el plan de Podemos fracasaría porque Pedro Sánchez sería rápidamente desalojado de la Secretaría General del PSOE y sería reemplazado por algún barón o baronesa cuya prioridad sería dejar claro el foso existente con Podemos desde el minuto uno. Y seguirían sin entrar en el Gobierno. PSOE y Podemos no suman a menos si se repiten las elecciones seguirían sin sumar y el nuevo líder del PSOE sería todavía más reacio a colaborar con una fórmula de gobierno que triunfara con el apoyo explícito o implícito de las fuerzas soberanistas catalanas y vascas.

Mola que haya diputados sin chaqueta ni corbata y todavía más que denuncien la tiranía de los mercados y las injusticias que el Gobierno ha consentido cuando no impulsado activamente utilizando la crisis para imponer su ideario neoliberal. Pero no mola nada que sean tan dogmáticos y tan falsos, anteponiendo sus intereses partidistas a los generales mientras se rasgan la camisa afirmando lo contrario.

Lamentablemente todo indica que nos esperan dos largos meses de repetición esteril de declaraciones previsibles y comentarismo político en la tele y en la radio. Pedro Sánchez ha asegurado su cargo al frente del PSOE y seguirá intentando ser investido Presidente al tiempo que preparando su segunda campaña electoral. Puede que Rajoy se atreva a coger el toro por los cuernos la semana que viene, quizás sólo para robarle algunas semanas a Sánchez, o puede que no. Lo que está claro en cualquier caso es que no repetirá como Presidente. Seguramente sí como candidato del PP, que es lo mejor que le puede pasar a Pedro Sánchez y, sobre todo a Rivera, que subirá en votos y en escaños a costa de la corrupción rampante del PP en media España. Y el PP se verá abocado a abstenerse cuando Sánchez y Rivera vuelvan al Congreso antes o a la vuelta del verano. Seguirán sin sumar pero probablemente PSOE y Ciudadanos se presenten como primer y tercer partido en vez de segundo y cuarto y la presión será demasiado grande. No para Podemos, que seguirá instalado en el rechazo, cada vez más encabronados a cuenta de sus errores de cálculo.