Papá, quiero ser ministro

Carlos Hidalgo

Pablo Manuel Iglesias Turrión quiere ser ministro. Yo me he tenido que frotar los ojos y tomar dos cafés para asegurarme de que no estábamos en enero de 2016, aunque los titulares sean casi idénticos a los de entonces.

Hace tres años y medio que Pablo Iglesias salió sonriente a comparecer ante la prensa a ironizar, diciendo que a Pedro Sánchez le había sonreído el destino y que de paso se pedía la vicepresidencia, varios ministerios y algunas secretarías de Estado. O no le apoyarían en la investidura.

Sánchez se negó, prefirió un acuerdo con Ciudadanos y Podemos salió hablando del GAL y varias cosas más para no apoyar a Pedro Sánchez. En verano volvimos a tener elecciones. Por primera vez fracasó una investidura y hubo una legislatura en blanco.

Un Iglesias menos sonriente y sin casi nadie de los que le acompañaron en la foto de 2016 (especial mención a Errejón, Bescansa, Bustinduy y Echenique), vuelve a plantear lo mismo. Pero sin posibilidad de “sorpasso” a la vista, con perspectivas electorales cada vez peores y con su liderazgo discutido.

Si antes Pablo Iglesias se postulaba como la piedra clave de un nuevo gobierno, ahora no tiene complejos en aparecer como la piedra en el camino.

“Estoy muy loco” responde cuando se le pregunta si de verdad forzaría otra repetición electoral. Y más con un PSOE que tiene una mayoría mucho más clara y la ultraderecha con escaños en el Congreso.  

Nada de eso importa ya. Si antes Iglesias quería hacer historia, lo que quiere ahora es un buen puesto que le permita salvar la cara internamente, mientras busca la manera de frenar la desintegración de Podemos.

Tampoco Pedro Sánchez es el mismo. La negativa de Iglesias y la repetición de elecciones le costaron la secretaría general del PSOE, su escaño y un año largo de su vida. Bien es verdad que pudo recuperar dos de esas tres cosas y además hacerse con el Gobierno gracias a la valiente decisión de la moción de censura. Pero el rayo no tiene por qué caer dos veces en el mismo sitio. ¿Cuál es el problema? Que un Iglesias ávido de atención en el Consejo de Ministros es posible que torpedee y sabotee la acción del Gobierno desde dentro. Y si la presencia de Iglesias es imprescindible, a lo mejor es preferible repetir las elecciones. 

El que también ha cambiado es Albert Rivera. De amable yerno ha pasado a iracundo cuñado. De personificación del centro liberal, a catastrofista aliado de la extrema derecha. Rivera ya se ha olvidado del centro y de la razón de Estado y juega para ser el líder de la derecha, usando un discurso más propio de Trump que de Nick Clegg.

A Ciudadanos no le está importando emponzoñar de Vox todos los parlamentos autonómicos, gobiernos y ayuntamientos que pueda. Mientras no haya un papel firmado, no se harán responsables. Aunque queden a desayunar con los de Vox para atar los cabos de los repartos. Y niegan el hecho evidente de su alianza a la cara, hablando de la extinta ETA (a la que no sufrieron) o de que los comunistas de principios del siglo XX condenaban la homosexualidad. Como si ahora lo siguieran haciendo o no estuviéramos en 2019.

Así que el que no vayamos a nuevas elecciones depende de un político que en cinco años ha pasado de la cima al declive y de otro que disfraza su radicalismo personal de objetividad. No olvidemos a sus seguidores llamando despectivamente “Pedrettes” a todos aquellos a los que consideren seguidores de Sánchez.

Rivera ha decidido que de mayor quiere ser Aznar. E Iglesias que de mayor quiere ser ministro.

Esperemos que esas firmes decisiones no nos lleven de nuevo a las urnas, para decidir nosotros dónde queremos que estén ellos.

3 comentarios en “Papá, quiero ser ministro

  1. Es muy interesante el escenario. De nuevo obligado a ir demasiado deprisa para lo que me gusta a mi:
    Ir a unas elecciones solo puede beneficiar a la derecha, la izquierda , ese animal demoscópico de caracter delicado, se desmovilizaria, y se desmovilizaria sobre todo por el desencanto con Podemos. Hay gente del PSOE que voto Podemos yq eu volvio a casa en 2019, seguro, pero hay gente de P´s que votaria a P´s y no al PSOE porque no le genera entusiasmo, y porque , seamos sinceros cositas como «Derogaremos la reforma laboral- derogaremso los aspectos mas lesivo de la reforma laboral- No pensemos en el pasado, estatuto de los trabajadores!!!! » pues a ver, muy bien no sientan . ¿Cuanta gente del bloque de izquierdas se desmovilizaria? la suficiente para que se note y que haga daño, vease Ayto de Madrid. Hya un animal , en mi opinion mitológico en el sector mas social liberal del PSOE : el votante de C´s que volverá al PSOE ante la derechización de C´s. Despierten, no existe, o existe en números no significativos. Quien está con C´s sabe perfectamente lo que ha comprado, como cuando el PP hasta las trancas de casos de corrupción se forraba a votos. De bloque no se salta (o se salta poco)

    Y eso.

  2. Si esta situación fuera una secuela cinematográfica se titularia:

    «Peter Sánchez y La jauría de perros del Hortelano».

    Como soy uno de esos gafotas estrabicos que ven películas de arte y ensayo con subtítulos,me permito no hacerles spoiler de la película
    Tan solo decirles que el guionista cada vez que escribía una escena….saltaba de alegria y como si fuera un ¡Eureka!….gritaba:

    ¡Ad Astra per Áspera!….JA JAJA…que nervios

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