Ni contigo ni contra ti

David Rodríguez

Finalmente, y tras un debate que ha alcanzado buenas dosis de esperpento, el Parlament de Catalunya ha aprobado la realización del autodenominado ‘referéndum’ de independencia para el día 1 de octubre. Ahora sí, el gobierno de la Generalitat se ha situado en el ámbito de la desobediencia declarada, ignorando de manera explícita el conjunto de la legislación, no sólo la española derivada de la Constitución, sino también la propia catalana amparada en el Estatut. El choque de trenes está servido, y el desenlace sigue siendo incierto. Sigue leyendo

La Diada del “madurazo” “indepe”

LBNL

Porque eso, un golpe institucional zafio, es lo que vivimos la semana pasada en Cataluña, protagonizado por unos señores mejor vestidos y superficialmente menos subdesarrollados que el hijo pródigo chavista, pero a la fin y a la postre tan poco respetuosos con los principios básicos de la democracia como aquél. Puigdemont volvió a dejarlo claro en su mensaje “institucional” ante la Diada: no reconoce más autoridad que la del Parlament. De ahí que me refiera a él por su apellido, no precedido por el título democrático de President, que deriva del Estatut y de la Constitución española de 1978: no merece respeto institucional quien no respeta la legalidad, que es la base primigenia de la democracia. En lo referente a todo lo que rebase el marco legal para el que fue elegido, las decisiones de Puigdemont y sus adláteres valen lo mismo que si las adopto yo, o cualquiera. Y en la medida en la que violen la ley, acarrean sanción, administrativa o penal, según dictaminen los jueces competentes al efecto. Lo mismo vale para el Parlament. Es el órgano democrático catalán por excelencia para todo aquello en lo que es competente. Como no tiene competencia consitucional para convocar un referendum unilateral de independencia, su legitimidad es nula. Por mucho que se empeñe Puigdemont.

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Los laureles electos

Guridi

¿Qué es democracia? Porque con la democracia pasa como con la ciencia-ficción, es más fácil decir lo que no es, que acotar lo que es.

Democracia no es sólo poner unas urnas y hacer que la gente vote. El mundo rebosa de ejemplos de sufragios hechos para consolidar al tirano de turno. Las urnas importan, son imprescindibles, pero no son lo único que es democrático.  Sigue leyendo

El 1-0 votaré NO (1/2). A pesar de Marta Rovira.

Senyor_G

Queda menos de un mes y aún pueden pasar muchas cosas, pero a día de hoy estoy por ir a votar NO en la previsible consulta sobre la independencia de Cataluña que parece ser que se plantearía el 1 de octubre por parte del gobierno de la Generalitat catalana. Todo son incógnitas, más allá de que hay mucha gente en Cataluña que quiere dilucidar con votos su pertenencia o no al Reino de España. Sigue leyendo

Mejor todos juntos

Julio Embid 

Nací hace 34 años en el Hospital “Valle de Hebrón” de Barcelona. No fue por voluntad propia. Nadie puede decidir dónde nace. Mis padres, emigrantes maño y castellana, llevaban unos pocos años en Barcelona viviendo en el barrio de “El Carmelo” en la periferia de la ciudad condal, en un humilde piso de alquiler de un bloque de ladrillos sin ascensor. No hablaban catalán porque no necesitaban hablar catalán. Vivían en un barrio castellanoparlante con amigos castellanoparlantes currando en puestos de trabajo donde no les exigían hablar catalán. Decidieron apuntarse a clases en este idioma pero con poca pasión porque los trabajos a turnos y dos bebés de poca edad llevaban mucha faena. La falta de familia alrededor se compensaba con buenos amigos y vecinos del mismo pueblo de mil habitantes del que procedía mi padre. Y por supuesto, votaban a Felipe, como casi toda la clase trabajadora castellanófona de la periferia barcelonesa de los años ochenta. Sigue leyendo

Otoño de locos

LBNL

No hay peor enemigo para el drama provinciano que la tragedia global,  así que Puigdemont y los suyos deben estar de los nervios con la última prueba nuclear norcoreana y la posible reacción bélica de Trump. Los indepes se fueron de vacaciones pensando que lo tenían todo preparado para dominar la escena mediática desde el primer día de vuelta de verano y zas, una banda de capullos radicalizados regó Las Ramblas de sangre y “el procés” quedó arrumbado durante un par de semanas. Maniobraron a toda prisa y consiguieron convertir la manifa contra el odio yihadista en una protesta “estelada” contra el Estado, cuyas instituciones habían venido a mostrar solidaridad con las víctimas y la ciudad golpeada. La ignominia ha dominado también sus últimos pasos en el Parlament, organizando un golpe de estado interno en toda regla, amenazando con avanzar hacia la independencia a golpe de decreto y negándose a tramitar las propuestas de llevar a cabo el referendum para evitar su impugnación legal. Y justo esta semana, cuando se supone que el miércoles va a empezar el desafío total, viene el loco coreano con su cuarto ensayo nuclear en su cuenta personal (un par más en la cuenta de su padre) y vuelve a desviar el foco. Seguro que alguno habrá googleado frenéticamente a ver si cabía establecer algún vínculo entre Felipe VI y Corea del Norte…

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