Pactos: Sánchez probable Presidente

LBNL

Para El País ayer, el titular más relevante para presentar la úlitima encuesta de Metroscopia fue que “El PSOE es el único que perdería si se repitiesen las elecciones”, añadiendo que un 61% de la ciudadanía prefiere que nuestros electos pacten a que se repitan las elecciones. Cuando lo leí pensé inmediatamente en la sospechosa coincidencia entre los resultados de las encuestas de Demoscopia y las posiciones que defiende el Consejero Delegado de Prisa, Juanli Cebrián, siempre de acuerdo con su amiguito Felipe, en este caso sobre la conveniencia de una gran coalición PP-PSOE. Puede que sea un poco paranoico, pero dado que PP y Ciudadanos no suman y que el PSOE no puede pactar con un Podemos pro autodeterminación, se deduce que 2/3 de la ciudadanía apoyan la gran coalición. Sin embargo, leyendo la carta adjunta de Toharia ví que el 70% del total (73% de los votantes del PSOE y 74% de los de Podemos), estaría de acuerdo con la coalición que su partido decida.

Metido ya de lleno en el estudio, comprobé que, sin prejuicio de lo anterior (al ser preferencias no excluyentes), para el 83% de los votantes de Podemos el pacto preferido sería con el PSOE, cuyos votantes corresponden en un 49% (56% apoyarían un pacto con Ciudadanos y un 48% con ambos partidos al alimón, fórmula que apoyaría un 43% de los votantes de Podemos aunque sólo un 17% de los de Ciudadanos). Otros datos de interés son que sólo el 51% de los votantes del PSOE “aprueban” la gestión de Pedro Sánchez (un 80% de los votantes de los otros tres partidos para sus respectivos líderes) si bien hasta un 64% de los votantes socialistas considera que debería repetir como candidato (sólo un 57% de los del PP para Rajoy, pese a su mayor aprobación). ¡Qué follón!

Aunque no tanto. Pedro Sánchez gusta poco a los suyos que, sin embargo, no parecen validar las maniobras aparatiles para reemplazarle antes de una repetición de las elecciones. Al 56% de los votantes socialistas les gustaría un pacto con Ciudadanos (que no suma) y al 48% un pacto con Podemos (que tampoco suma) que es descartado de plano por la dirección del partido y los barones en vista de la “línea roja” marcada por Pablo Iglesias sobre la “impepinabilidad” de un referendum en Cataluña sobre el eufemismo del “derecho a decidir”. Pero el 83% de sus votantes quieren claramente un pacto con el PSOE, con Ciudadanos para que sume, o con su abstención en vista de la falta de entusiasmo de los votantes naranjas sobre esta opción. Si a todo esto le unimos que Pedro Sánchez lo tiene crudo para repetir como candidato, blanco y con asas…

Estamos acostumbrados a oir que Sánchez hará lo imposible para alcanzar la Presidencia del Gobierno y que su principal motivación para ello es tratar de evitar que sus coreligionarios le corten la cabeza; ni siquiera le bastaría un pacto con el PP que le hiciera Vice-Presidente: no tendría ninguna garantía sobre la duración de semejante Gobierno pero sí la certeza de que unos meses antes de que el PSOE decidiera dejarlo caer, él se vería indefectiblemente desalojado de la Secretaria General del PSOE y no podría concurrir a las siguientes elecciones. Lo que al menos yo no sabía es que el 70% de los votantes socialistas apoyarían la fórmula pactista que el partido decida y todavía más significativo, que para la mitad, la fórmula preferida sería un pacto con Podemos.

Rivera prefiere no entrar en un gobierno que no presida y a los votantes de Ciudadanos no les estimula un tripartito con PSOE y Podemos; son los mimbres perfectos para la abstención de Ciudadanos en la investidura de Sánchez apoyado por Podemos tras un primer intento frustrado de Rajoy. Siempre y cuando Podemos se baje de la burra de la autodeterminación como conditio sine qua non de su apoyo.

¡El PSOE se suicidará si pacta con los independentistas! ¡Podemos sólo quiere comerse al PSOE, pactar con ellos es lo que menos le conviene! ¡Un pacto con Podemos, Esquerra, IU y hasta Bildu sería fatal y en todo caso inmanejable! Llevamos oyendo estas y otras proclamas semejantes desde el 20-D.

Sin embargo, los parlamentarios de PSOE, Podemos e IU suman 161. Si Ciudadanos vota en contra, además del PP, sumarían 163 y el PSOE necesitaría los votos de Esquerra, Convergencia o PNV, y la abstención de los otros dos. Pero parece que Ciudadanos se abstendría, especialmente si Podemos sigue modulando su discurso “autodeterminista”. Si lo modula demasiado, podría llegar a perder a sus 12 diputados de En Comú pero aún así, PSOE, Podemos sin En Común e IU, sumarían 149, por lo que, absteniéndose Ciudadanos, el PP necesitaría del apoyo de En Comú, Esquerra, Convergencia e incluso Bildu, para derrotar a Sánchez. No son malas cartas para presentarse a unas nuevas elecciones: ¡el PP ha impedido un gobierno de progreso aliándose con los independentistas y ex etarras! Ni tampoco para las catalanas: ¡Esquerra y Convergencia se han aliado con el PP para evitar un gobierno que estaría dispuesto a encontrar una salida política a la crisis política catalana!

La encuesta de Demoscopia es sólo eso, una encuesta, limitada e imprecisa como todas, pero al tiempo indicativa. Sorprendentemente apunta a que Ciudadanos subiría si se repitieran las elecciones, como también las anteriores encuestas de Demoscopia interpretaban que Ciudadanos tendría un apoyo mucho mayor del que finalmente tuvo. Hay más consenso sobre la pérdida de votos que sufriría el PSOE si las elecciones se repitieran, en parte por la poca afección del electorado socialista para con su líder así como por la pésima imagen que el partido está dando con las maniobras de los barones para deshacerse de Sánchez a todo precio. Más razón para que Sánchez explore al máximo las posibilidades de resultar investido, como parece estar haciendo a la luz de la cesión de senadores para que Esquerra y Convergencia puedan formar grupo propio. Si ambos se abstienen y Pedro Sánchez consigue los votos de IU y Podemos (sin En Comú, que daría igual que votara en contra, como Bildu), será Presidente del Gobierno, siempre que cuente también con la abstención de los de Rivera, que puede vender tan cara como su apoyo a Susana Díaz en Andalucía o a Cifuentes en Madrid, que está resultando de lo más eficaz en términos de buena gestión de gobierno, en ambos casos.

En conclusión: i) la gran mayoría quiere una coalición antes que repetir las elecciones pero no necesariamente la “Gran Coalición”; ii) la mayoría de los votantes de Podemos quiere una coalición con el PSOE; iii) la mayoría de los votantes del PSOE aceptaría el pacto que el partido decida y la mitad específicamente un pacto con Podemos; iv) Ciudadanos aboga por facilitar la gobernabilidad; v) los números suman para que Pedro Sánchez sea investido siempre que Podemos escuche a sus votantes y actúe en línea con lo ofrecido y prometido en campaña, durante la cual nadie de quien conozco se enteró de que un referendum de autodeterminación en Cataluña fuera la primera prioridad.

Estoy seguro de que si finalmente saliera adelante un pacto como el que describo, la opinión publicada no reflejaría en absoluto el apoyo de más de un 60% de la ciudadanía a cualquier pacto que permita evitar la repetición de las elecciones y del 70% de los votantes de cada partido a la opción que su partido decida. Al contrario, se describiría como el fin de España, del PSOE, el hundimiento de la inversión extranjera, la llegada del temido rescate y el fin de la higiene en el Congreso. Y todo sería sin duda culpa de Manuela Carmena, que vaya güevos que tiene la tía: ¡es todavía peor que Zapatero!

Pero bien podría ser que un gobierno así investido pudiera resultar la mejor alternativa para hacerle frente al supuesto desafío “Puigdemont”, que no deja de ser el tonto útil de una Convergencia que tiene que encontrar la manera de bajar de un monte al que subió pensando que era la mejor forma de evitar el sorpasso por parte de Esquerra (lo de Ibarretxe quedaba un poco lejos) y ahora tiene cada vez menos tiempo y espacio político para evitar su desaparición, como la de Unió, a la que está tan irremediablemente abocada si prosigue en el desafío. A gato encerrado mejor abrirle una puerta, que diría Den Xao Ping 🙂