Orgullo y prejuicio

Jelloun

Escribo esto en el día del Orgullo Gay, que se conmemora cada 28 de junio, mientras se ultiman los preparativos para las manifestaciones que el próximo fin de semana recorrerán numerosas  ciudades europeas. Y en fecha tan señalada, no se me ocurre mejor asunto para abordarlo en este blog de debate político. ¿Tiene sentido hoy, se preguntan muchos a menudo cuando se acerca esta fecha, mantener una Marcha del Orgullo Gay, el Gay Pride,  y, más aún,  darle ese realce internacional? Sabido es que estas marchas expresan un deseo de afirmación colectiva de orgullo, como su nombre indica, que tienen sentido como contraposición combativa a la ocultación y estigmatización en que gays y lesbianas han vivido –y, en buena medida, viven aún-, la sexualidad propia, diferente de la norma dominante. Quienes marchan, festivos o reivindicativos o de ambas formas a la vez, defienden y celebran el derecho de ser lo que son, sin tener que esconderse ni pedir permiso para expresar públicamente su condición.

Lo que comúnmente se denomina, en nuestro medio al menos, “salir del armario�, es un momento de liberación personal para quien ha vivido ocultando o no reconociendo su condición homosexual. Para millones de homosexuales en todo el mundo, lo que resultaba difícil de asumir de manera individual ha sido  posible hacerlo a través de la “visibilidad� colectiva. Visibilidad que ha sido además causa  y efecto de combates por la reivindicación de sus derechos civiles, en contextos políticos y sociales muy variados y con balances y perspectivas, por tanto,  muy desiguales. Mientras en lugares privilegiados, como el nuestro, se celebra la conquista de la igualdad de derechos a la vez que  se piensan nuevos objetivos, en otros es la emulación de estos avances lo que da sentido y estímulo a su movilización, más combativa que festiva; y hay muchas zonas del mundo aún donde apenas se pueden plantear más objetivo que el empujar tímidamente desde dentro la puerta de su imaginario armario colectivo. Demostrar, apenas, que existen y sobreviven. Por eso, es importante mantener y generalizar esta jornada anual de marcha y afirmación que no es sino una extraordinaria escenificación simbólica de esa visibilidad.

La visibilidad homosexual no ha seguido una trayectoria ascendente, lineal y homogénea. Tampoco ha sido rápido su desarrollo, como pudiera pensarse por la concreta experiencia española.  En Europa, en los años veinte y treinta del pasado siglo hubo momentos de gran visibilidad al menos en los ambientes con mayor grado de desarrollo económico y social; París y Berlín disponían de “vida socialâ€? gay y lesbiana en esa época. Los periódicos se hacían eco de ello. Había incluso en Alemania, a finales del siglo XIX, un movimiento de una cierta importante que luchaba ya entonces por la despenalización de la homosexualidad. Todo eso, claro está, fue arruinado por el totalitarismo y la guerra. Y si bien hubo tentativas después de la guerra por tratar de retomar el combate contra las leyes represivas, no fue hasta 1968, y sobre todo a inicios de los años setenta, cuando pudieron  reaparecer en la escena pública las voces y la presencia homosexual. Pero apenas una década más tarde, a principios de los ochenta, la aparición del sida –con todo lo que supuso no sólo como tragedia sino como condicionante de la vida política y cultural-, amenazó con volver a sepultar las esperanzas de normalización. Afortunadamente, no sólo no hubo marcha atrás para los defensores de los derechos de los homosexuales sino que se movilizaron muy rápido (en primer lugar en favor de los afectados por la enfermedad) y supieron dar a esta movilización –en los países desarrollados y democráticos-, un impulso y contenidos muy directamente políticos. Singularmente, la lucha por el reconocimiento jurídico de las parejas del mismo sexo (y también la violencia de las reacciones hostiles) contribuyeron a hacer evidente nuevamente lo que llamamos la “visibilidad” de las minorías sexuales.

Como todos los años por estas fechas, habrá quien critique el “Orgulloâ€?, despreciando su carácter hiper-festivo y hedonista, su exaltación sensual, sus disfraces y carrozas, como algo no sólo  carente de contenido político sino –lo dicen gentes aparentemente bienintencionadas-,  perjudicial o contraproducente para los propios intereses de la llamada Comunidad LGTB.  Pero, ¿se puede oponer “fiesta” y “política”? En realidad, la movilización gay-lésbica ha cuestionado con éxito –en nuestro entorno-, una concepción tradicional de la política, como antes lo había hecho el movimiento feminista. Al interrogante anterior,  yo contestaría con Didier Eribon que: “Cuando miles de personas festejan para afirmar simplemente su derecho a ser lo que son, esto es algo eminentemente político. El primer mensaje de la Gay Pride es muy sencillo: existimos. Y a este mensaje se añaden otros: luchamos contra las discriminaciones de las que somos objeto, queremos la igualdad jurídica, etcétera. Esto es algo muy políticoâ€?.

En la mayoría de los casos, las objeciones al “Orgullo� a duras penas consiguen esconder el prejuicio, cuando no la homofobia e hipocresía latentes en su planteamiento contra una movilización tan legítima como necesaria. Sí, es muy festiva. ¿Y qué? Es bueno que así sea, donde puede permitirselo. Además, ¿por qué los homosexuales han de justificarse siempre por “la imagen que ofrecen�? ¿Alguien diría acaso que el carnaval de Río –por poner un conocido ejemplo-,  da una mala imagen de la heterosexualidad?

Quizás lo que ocurre es que para nuestros bienpensantes la única “buena imagen” que se espera de gays y lesbianas es la del homosexual que se esconde, o  se calla al menos, o que no exterioriza su condición. Pero esa época ya terminó. Hoy los homosexuales –una significativa parte al menos-, ya no se esconden, no se callan ni dan las gracias a quienes los insultan. Dan de sí mismos las imágenes que les viene en gana dar. Y dado que estas imágenes son múltiples, plurales, cambiantes, son muchas las que no agradarán a todo mundo, y muchas también las que disgustarán, incluso, a otros homosexuales. Porque si el “orgulloâ€? es la demostración sin complejos de la pluralidad de sexualidades, esa pluralidad también existe entre los homosexuales. Es deseable. Es inevitable. Hay que aceptarla. Nadie tiene el derecho de decir a los gays y a las lesbianas lo que deben ser, cómo deben mostrarse, etcétera. Nadie tiene el derecho de decretar lo que debería ser o no la “buena imagen” de la homosexualidad.

Más allá de lo festivo, reivindicar la pluralidad y las diferencias, implica cuestionarse ese estéril dilema entre “subversivosâ€? e “integradosâ€?. ¿Los  homosexuales deben tratar de que la sociedad los reconozca, o deben asumir la idea de que son más bien “marginales” y “subversivos”? Al movimiento gay lo han constituido estas dos tendencias a la vez y la situación actual es paradójica: aquellos que más desean integrarse a la sociedad, resultan ser los mayores desestabilizadores del orden establecido. Basta observar las reacciones histéricas provocadas por la reivindicación del derecho al matrimonio y a la adopción. Por el contrario, que los homosexuales sigan siendo marginales –encerrados en sus ambientes exclusivos por rompedores y subversivos que se tengan-, no molesta. En el fondo, los defensores del orden establecido sólo esperan de los homosexuales que se callen, que  dejen de perturbar a la sociedad con su visibilidad y sus reivindicaciones; en una palabra, con esa presencia suya que ya no permite que se le ignore. No les daremos ese gusto. No hay por qué escoger entre el derecho a la integración social y el derecho a la diferencia y a la “marginalidad”.

Concluyo con Didier Eribon, de nuevo: “Los gays y las lesbianas deben exigir a la vez la igualdad jurídica y social, y el derecho a vivir como lo desean. Hay que luchar al mismo tiempo por la indiferencia del derecho en relación con lo que son los individuos, y por el derecho a la diferencia en los estilos de vida. En efecto, si el derecho no debe hacer diferencias entre los individuos, no es porque todos los individuos sean idénticos, sino por el contrario, porque son diferentes y hay que proteger estas diferencias.� Diferentes y orgullosos de serlo. 

 

19 pensamientos en “Orgullo y prejuicio

  1. Tengo poco más que añadir a tu estupendo y clarificador artículo, Jelloun. Me ha resultado muy interesante saber lo de París y Berlín en los años 20 y 30.
    España está ahora en la vanguardia del reconocimiento de los derechos de gays, lesbianas y transexuales. En este ámbito, es un orgullo haber votado un Gobierno que ha contribuido tanto a este reconocimiento, con la regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo en pie de igualdad con los matrimonios heterosexuales.
    También enorgullece que se haya aprobado una ley para regular la situación de los transexuales. Son muy minoritarios, pero necesitaban que se les reconociera su situación. Es curioso lo que pasó con la tramitación de esta ley: fue aprobada por el PP en el Senado, gracias a un senador (por desgracia, no recuerdo su nombre) que se implicó mucho en la redacción de la ley y habló con los miembros de este colectivo. Sin embargo, el PP votó en contra de la ley en el Congreso, básicamente por fastidiar. Zaplana, el de la pasta, tuvo mucho que ver.
    En fin, todavía queda mucho por avanzar, incluso en España, sobre todo en la aceptación social. La ley no lo consigue todo, pero puede ayudar. Pero todavía hay muchos que creen a pies juntillas en el mito del macho ibérico (tan mito como la Atlántida), y curiosamente, todavía hay quien, aceptando a los gays, pone mala cara ante las lesbianas. Está visto, las mujeres siempre se llevan la peor parte.
    Termino, termino… Tan sólo quería recordaros que en unos cuantos países ser homosexual es delito, castigado incluso con pena de muerte. Ahí queda eso. Por eso es tan necesaria la celebración de esta jornada.

  2. Asuntos pendientes…

    Me he dado cuenta que no he escrito nada sobre el atentado contra las tropas españolas en el Líbano. Estoy de acuerdo con los comentarios que habeis realizado, con los de PMQNQ, por ejemplo.
    Me asombra que, por arte de birbiloque, todo el mundo se ha convertido en un experto en inhibidores de frecuencias. Sinceramente, yo no tenía ni idea de que esos chismes existieran, ni para que servían. Por eso me resultaron tan útiles las explicaciones de Pablo Franco.
    Siento mucha pena por las familias de estos chicos tan jóvenes. Me da asco como se utiliza todo para obtener beneficio político: el PP no conoce límites, eso es evidente. Y por supuesto, me parece que tenemos un ministro de Defensa decididamente estupendo, de lo mejorcito que hay en el Gobierno, y mucho mejor que su antecesor. Por eso es una pena que no le den más cancha: habla muy bien, con mucha precisión y sin divagaciones. Como díría A Verlitas: se le entiende muy bien lo que dice.

    ______________________________________

    Cambio totalmente de tercio… Admito mi consternación al conocer los elevados niveles de consumo de cocaína en España, y me asombra que la segunda ciudad del mundo en cuanto a nivel de consumo sea, según la ONU…Miranda de Ebro. Los de Miranda andan muy quejosos, como es natural: menuda imagen, los más consumidores detrás de Nueva York. Si tenemos en cuenta el número de habitantes de cada sitio, suena todavía más disparatado. Y es que hasta con los informes de la ONU hay que andarse con pies de plomo.

  3. Estupendo articulo, Jelloun. Y precioso título, el de la novela de Jane Austen.

    No puedo más que estar de acuerdo contigo. Gracias al mejor gobierno de la historia de España, somos un país pionero en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. Yo asístí con entusiasmo a la marcha en Madrid el año en que se legalizó el matrimonio entre personas de distinto sexo. Fue impresionante. Allí había homos y heteros, hombres y mujeres, familias enteras, cantando y bailando horas y horas, con un calor asfixiante que no importaba a nadie, tal era la alegría colectiva, celebrando felices la libertad (allí sí que no había dudas de que era la libertad, no la paz). Recuerdo el grito unánime “Zapatero, pedazo de hetero”, junto con otros divertidos, como el de “Rajoy, aprovecha y dilo hoy”.

    A veces se critica que las leyes no son lo importante, que lo importante es la realidad social, por ejemplo cuando se critica ahora la ley de la paridad. Es cierto que las leyes no resuelven los problemas, pero también es cierto que cuando las desigualdades son muy grandes y están profundamente arraigadas en la sociedad, como ocurría con los homosexuales/hetrosexuales o con las mujeres/hombres en el campo laboral, las leyes que preconizan la igualdad cortan por lo sano y sientan las bases para que la igualdad se empiece a instalar mal que les pese a muchos. Porque las leyes de igualdad no solo hacen iguales a las personas ante la ley, sino que acaban consiguiendo que con el tiempo, la sociedad las vea iguales.

    Hace poco contaba aquí MCEC la total normalidad con la que dos familias carcas, de derechas de toda la vida celebraban el otro día la boda de sus hijas lesbianas. Algo impensable hace unos pocos años. Como nadie se sorprederá dentro de unos años al ver que los Consejos de Administración de las empresas no están copados por hombres.

    Y frente a todas estas leyes, el PP muestra su hipocresía histórica. La que mostró frente a la ley que legalizó el divorcio, para dar después muchos de ellos ejemplo de fieles cumplidores de la ley. O con la que legalizó el aborto, cuando las hijas de muchos de ellos abortaban clandestinamente en Londres y siguieron haciéndolo aquí después legalmente. Y lo mismo con la de los matrimonios homosexuales, ante la que muchos peperos respiraron con alivio, sin duda.

    No quiero acabar este comentario sin hacer una crítica a la postura de muchos militantes homosexuales, que consideran poco menos que ser homosexual es un mérito y que todo aquel que tenga esa orientación sexual tiene casi la obligación que declararla públicamente y hacer gala de ella. A mí eso me parece un disparate. Yo creo que la orientación sexual de cada uno es una cuestión absolutamente privada y que cada persona tiene la libertad absoluta para declararlo públicamente o no. No lo considero un demérito, pero tampodo un mérito especial. La considero un aspecto más de la vida privada de cada uno, que si quiere lo declara y si no, no. Me parece que esa obsesión de algunos militantes acérrimos de la homosexualidad porque cualquier personaje público tenga que hacer una declaración expresa de ella, tenga que “salir del armario”, es, en el fondo, un reconocimiento del carácter “anormal” de su orientación sexual. Si ser homosexual es tan normal como ser heterosexual, ¿por qué a los personajes públicos heterosexuales nadie les pregunta aspectos de sus preferencias sexuales y a los homosexuales sí?

  4. Es evidente que los que estan en contra de la homoxesualidad lo hacen por la acumulacion de miedos con el que la Iglesia catolica ha intentado mantener su estatus social.
    Como la Iglesia tiene la sexualidad como algo accesorio y animal que solo es util para la reproduccion de la especie desplazando los sentimientos y el placer del cuerpo a una celda en la que los barrotes que impiden la libertad del ser humano son la imposicion de su MORALIDAD.
    La Lujuria ,ese pecado capital, es el diablo que se cierne sobre la familia.
    La marginalidad del movimiento Gay y su folcklore solo es la escenificacion de una realidad imaginativa enfrente a otra gris y llena de prejuicios.
    Los derechos sociales que hemos ganado los ciudadanos españoles ,es decir PERSONAS,en esta legislatura solo demuestra que hemos recorrido mucho trecho ,pero que aun tenemos que deshacer barreras y derribar muros que en 20 siglos de historia se han opuesto a la Libertad del SER humano.
    Solo cuando la Iglesia tome “conciencia”(que contradiccion¿no?) de que la espiritualidad y los buenos sentimientos nada tienen que ver con la satisfaccion que nos produce el compartir nuestro cuerpo con otro ser humano.
    Podremos decir que la Iglesia ha comprendido el Evangelio.

    Perdon por el siguiente momento transcendental y tan pedante:
    “Soy de los que piensan que el Alma esta alojada en la quimica de nuestro cuerpo.
    Podemos reaccionar ante estimulos exteriores ,introducir otros estimulos…pero nuestra alma siempre esta aprisionada por nuestro cuerpo que decide a donde vamos y que nos hace reflexionar sobre de donde venimos.
    Abrir las puertas del armario no es una cuestion de estima propia es la liberacion del alma del cuerpo y eso tambien es una ilusion optica,un reflejo de nuestra historia y un espejismo en un desierto de incomprension.”

    Sigamos con humor y sin transcendencia filosofica:
    ¿Quien es capaz de encerrar a PinkYWuinkY por llevar un bolso rojo y darle abrazos a los que quiere?.

    ¿Se esta Polonizando España?

    Muchos piensan que nos bajamos los pantalones para que nos den por culo y no se dan cuenta de que su “Retrato de Dorian Grey” lo tienen ellos escondido en el sotano mas lugubre de su alma.

    El Petardeo es como La rama de higuera Corta la mala leche que muchos hacen pasar por buena….JAJAJA…que nervios.

  5. Buenos días.

    Escribo tras la invitación que días atrás me envió Jon Salaberria y por las referencias hechas por Amistad Cívica.

    Estoy de acuerdo con que debe de celebrarse este tipo de fiestas tantas veces como sean posible. Los homosexuales deben de salir a la calle para que se respeten sus derechos, que deben ser los mismos, ni menos ni más, que los del resto de la sociedad. El que quiera pasar inadvertido, que pase inadvertido, el que quiera llevar el disfraz mas estrafalario, que lo lleve, simplemente es una cuestión de opción personal, tan respetable una como la otra.

    En un futuro no muy lejano este tipo de desfiles se verá como una lucha del pasado y veremos a la iglesia pedir perdón por enésima vez, ese perdón que hacen sin propósito de enmienda, porque cuando hayan superado esto, seguro que encuentran otro colectivo contra los que cargar.

    Saludos y un placer estar aquí.

  6. Saludos vince, me alegro de encontrarte aqui.
    ¡Se está mucho mejor! Se dabate con amplitud y no se insulta, y no hay ese olor como de sacristía … sopla el aire libre y no nos regaña la “Madre Superiora”.

  7. Gracias, Jelloun.

    Suscribo, desde luego, el grueso de tu argumentación. Como dijo el Presidente, la ampliación de derechos que supone el reconocimiento de los matrimonios entre homosexuales no sólo es de justicia, sino que hace que nuestra sociedad sea más decente.

    Cualquier motivo es bueno para la fiesta. Desde luego, pienso que la reivindicación del “orgullo gay” ha sido históricamente necesaria y útil. Pero, aunque es cierto que la “normalización” legal no se ha trasladado todavía al conjunto de los comportamientos sociales, y que hay mucho por lo que combatir (teniendo en cuenta sobre todo la situación en otros países), el hacer de la orientación sexual (algo íntimo que aspiramos a que sea irrelevante a efectos públicos) el eje de un acto reivindicativo no deja de tener un tinte excepcional.

    Comprendo que la comparación pueda parecer absurda, pero imaginemos una manifestación para reivindicar el “celibato orgulloso” (iría Monseñor Camino y algún otro). Me parece muy bien (bueno, más bien tolero, aunque no entiendo) que uno opte por el celibato; pero que esa opción se conviertiese en el centro de una movilización parecería extraño, siempre que ser célibe no implique discriminación.

    No sé si me explico. En todo caso, celebremos. De ser martillo de herejes y espada de trento, por una vez y gracias al MEJOR GOBIERNO DE SU HISTORIA, España se ha convertido en la vanguardia de un movimiento que, todos estamos seguros, acabará imponiéndose.

    Abrazos.

  8. Mucha juventud actual no podra saber lo que es vivir en un mundo en el que las pesadillas nos despertaban a media noche porque antes de dormirnos nos hicimos una “manolita”.
    Como le ibamos a explicar el domingo ,al cura que habiamos vuelto a pecar y que si no nos daba un remedio digno se nos iba a caer el pelo y nuestra memoria seria como la de un pez.
    ¡¡Que pesadillas,Que remordimientos!!
    El remordimiento no parece que forme parte de la juventud actual…en todo caso se arrepentiran por no haber puesto los medios necesarios para satisfacer su deseos de felicidad aunque solo sea compartiendo su cuerpo con la pantalla del ordenador…jeje.
    Yasta Bien..Basta ya de que la moral de la Iglesia sea la que decida el bienestar de los ciudadanos de este pais.
    El que quiera carceles para el alma que se vaya y vote a Los Gemelos polacos…el que quiera libertad que luche contra los amorales cristianos.

  9. Yo voy a tocar las gónadas un poco.

    No voy a parafrasear al Sr Lobo en Pulp Fiction cuando hacia referencia, de una manera mucho mas directa, a no caer en la autocomplacencia.

    Me encanta que haya matrimonios Gay.
    Me encanta que adopten las parejas Gay.
    Me encanta que se enseñe en el colegio que hay familas con dos apdres o madres del mismo sexo.
    Me encanta estar en un pais que es referente mundial en este tipo de reconocimiento, y que “homos” de todas las naciones de la tierra nos contemplen con envidia , porque aqui se puede vivir.

    ¿Entonces por que c****** en las ultimas elecciones madrileñas y autonómicas en Chueca no solo es que ganase, es que arrasó el PP? ..¿Que pasa “troncos”…..?

    Saludos orgullosos.

  10. Walt whitman

    Como Adán, temprano por la mañana,
    Saliendo del retiro del bosque, renovado por el descanso,
    Mírame cuando paso, oye mi voz, acércate,
    Tócame, tócame con la palma de la mano cuando yo paso,
    No tengas miedo de mi cuerpo.

    No se me ocurre otra cosa. Me gusta la idea esa de la manifestación pro-celibato.Me voy al pueblo, que nos sea leve el verano, tanto a los que tenemos vacaciones como a los/as que las disfrutarán de ellas despuéss de aprobar sus oposiciones.
    Un abrazo.

  11. Buenas tardes:

    Ando con prisa, y prometo escribir algo más, a lo largo de la tarde. Gracias a este Gobierno, yo tengo libro de familia desde hace un año y medio. Hay cosas que mejorar: por ejemplo, mi libro de familia el DOÑA está corregido con Tippex, por un DON, pero es un hecho anecdótico que lo conservaré con cariño.

    En la mani del Orgullo de hace dos años, una de las proclamas más coreadas fue esa de “Zapatero, Santo Súbito”

    Por cierto ¿se ha rota ya España? Avísenme queridos co blogueros , que ando un poco despistado.

  12. Con todo mi cariño 11 Dr House
    No sabia de que pie cojeabas…jeje.

    Me alegra saber que detras de tu Nick solo hay la evidencia de que eres una gran persona .

  13. 11 Dr House y no te preocupes por los cantos de Sirenas..España no se rompe porque hay personas como tu que aunque intenten estar despistadas siempre estaran atentas al sonido de las olas,el ulular del viento y el deseo de saber que hay mas alla de las estrellas.

  14. Interesante artículo. Quizás de haber incluido el dato, si es que se conoce, del número aproximado de matrimonios de personas del mismo sexo, podríamos tambien evaluar como el propio colectivo avanza, adoptando el matrionio como solución normal a sus relación.

    Econcon
    Me hace gracia tu interrogante sobre los resultados en Checa, que, no se por qué, entiendes que no deberían haber sido los que comentas que han sido. El chiste fácil sería …. igual lo hacen para dar por ****, pero temo que se tome como un desprecio y no como una respuesta, en plan broma, a tu comentario. Espero que se tome por la parte jocosa.

  15. Todos sabemos que la imaginacion siempre ha querido estar en el poder.
    Considero que lo que ha pasado en Chueca es una jugada magistral:
    “Los populistas no podran decir que no quieren que les respalden los Homosexuales y lesbianas”.
    Hay muchos armarios que abrir y un respaldo como ese ¡Abre puertas y ventanas!.
    Asi que La comunidad Gay seguira dando por culo a todo “reaccionario” ,con cualquier ideologia politica.
    La Lucha continua….JAJAJA…que nervios.

  16. La fiesta del orgullo gay es un canto infinito a la alegría y a la libertad y todos los españoles debiéramos sentirnos felices y contagiados e invitados a esa gran comunión de los cuerpos. Sé que no. En la COPE, por ejemplo, se suben por las paredes. Y los amos de la COPE, ni se diga. La presidenta de la Comunidad y el alcalde de Madrid se olvidaron de poner evacuatorios portátiles en Chueca para dar servicio a los más de dos millones de forasteros que se esperan. Cojonudo, tú, así al cierre podrán decir que los gays son unos cochinos que se mean por las esquinas. No les pusieron evacuatorios pero están muy contentos porque en Madrid no hay ni una plaza hotelera sin ocupar. ¡Asco de mercaderes! Esta fiesta es, de alguna manera y también, un homenaje multinacional a Zapatero. Se lo merece. Como se merece que el Supremo haya absuelto a los policías del caso Bono
    Por cierto, los dos últimos grandes gestos del Gobierno Zapatero están pasando sin pena ni gloria mediáticas, qué injusto. Me refiero a la ley de autónomos y a la institucionalización del lenguaje de sordomudos. Pensaba que éste último fuese asunto de poca enjundia, una mimiedad, pero vi a las puertas del Congreso las risas de un grupo de sordomudos de toda edad y condición echando a volar su contento, como las gorras de los soldados al licenciarse, y con su juego de manos y dedos gritando en silencio gratitud al emocionado ministro Caldera, allí presente y… ¡y yo creyendo que era sunto de poca enjundia, seré bobo! Conocí en un pueblo de Toledo a un joven que (víctima de la talidomina) había nacido con las manos y los pies pegados al tronco. Cuando, por las noches en la cama, tenía ganas de hacer pis, llamaba a su madre o a su hermana, y lo ponían a hacer pis. Cuando tenía sed le traían un vaso de agua. ¿Pero sabéis cuál era el más irresoluble fastidio de mi amigo Faustino? Me lo confesó:
    —Lo peor es cuando estoy en la cama y necesito rascarme la espalda. ¿Tú crees que debo molestar a mi madre o mi hermana para que me rasque?
    No supe qué responderle. Pero aprendí lo muy importantes que pueden ser los problemas insignificantes. Un Gobierno que se ocupa del lenguaje de signos para sordomudos se tiene ganada la mayoría absoluta. Espero de este Gobierno y su benemérita ley de dependencia que pongan al pie de la cama de Faustino una persona que lo rasque.

  17. La que se ha armado entre los lectores y suscriptores de la revista ZERO, entre los que me incluyo, tras la aparición de Ruiz Faraón en la portada de la revista. Os recomiendo que leáis las múltiples cartas de los lectores, y de colaboradores, poniendo a caldo a los editores de la revista; han escrito el teniente coronel Sánchez-Silva, Mili Hernández…

    El Faraón y su segunda, la de las peras y manzanas, han propinado un golpe de gracia a la revista.

    Hay un comentario ambíguo del defensor del lector sobre Miguel Sebastián. Dice que se le ofreció aparecer en la revista pero que no lo hizo por un “aparente problema de fondo de armario”

    Se debe tratar del mismo problema que tengo yo después de la enésima subida del Euribor, y que me impide rellenar mi armario de cosas modernas, bonitas y caras. Digo esto, porque espero y deseo que dicho defensor no esté conjeturando sobre las tendencias sexuales de Don Miguel, hecho ,que, sin lugar a dudas ni nos interesa ni nos atañe.

    Dicho aserto no es extensible a los políticos del PP y jeraracas de la iglesia, que no se caracterizan por extender derechos, sino por impregnarlo todo de un tufillo de sacristía, recubierto de un leve Eau de Atkinson English Lavander que emanan el Faraón y el malogrado Alfonso Alonso.

    Eso si, leve tufillo moderno, que no tapa el alcanfor de las sotanas.

    PD: Le he dicho a mi Santo, que una y no más. Dejaremos de ser suscriptores de ZERO.

  18. Bravo Jelloun, suscribo enteramente tu artículo. Me parece que el carácter festivo que adopta el “orgullo” es perfectamente acorde con los avances que registra la aceptación de la homosexualidad: más reivindicación cuando hace falta (sigue haciendo en parte, sobre todo en otros lugares) y más fiesta cuando va dejando de hacer falta. Algo así como el primero de mayo. Por eso, lo mejor que puede pasar, es que el orgullo gay como tal vaya desapareciendo, que la homosexualidad deje de importarles no sólo a los heteros carcas sino a los mismos homosexuales, de la misma forma que los heteros tenemos asumida la nuestra con total normalidad. Pero queda un tiempo y por tanto me parece perfecto el orgullo por el momento.
    Eso sí, suscribo también la antipatía por aquellas personas que hacen de su sexualidad una bandera. En el caso gay lo entiendo, en la medida en la que salir del armario puede ser una lucha titánica contra uno mismo, la familia, la sociedad, etc. Pero no dejar de ser una manifestación de la represión que alguien vaya por ahí orgulloso de haberla superado. O creyéndose mejor por ser gay, de la misma manera que nadie es mejor por no serlo.
    Ah, otra cosa, totalmente de acuerdo con Averlas en lo de las dos leyes sobre autónomos y sordomudos. Con respecto a los colectivos “handicapados”, siempre me parece bien un trato de favor, para compensar el desfavorable que la naturaleza o la vida les han dado (por mucho que me joda no poder aparcar en sus plazas reservadas…). Y lo de los autónomos era algo que clamaba al cielo. Especialmente teniendo en cuenta la corriente, imparable para horror de Aitor & co., que empuja a los asalariados a convertirse en autónomos subcontratados. Lo mínimo es que tengan exactamente los mismos derechos que los asalariados (vacaciones pagadas, maternidad, seguridad social, baja médica) y que no paguen más por ello (sus cotizaciones sociales son más altas además de que las tienen que pagar ellos mismos!). Pero espero que la ley, cuyo detalle desconozco, también les permita desgravar los gastos con las mismas facilidades que a una sociedad. Empujan al proletariado a autonomizarse? Proletaricemos a los autónomos!

  19. Sí, lo de ZERO clama al cielo. No es consuelo que en otros países el movimiento gay haya caído en las mismas tácticas chantajistas con respecto a políticos, faranduleros, etc. Hay hijoputas en todos los sitios y los gays no iban a ser menos, obviamente.
    Pero como hay mucho consenso sobre el tema, dejadme introducir una pregunta que para algunos puede ser políticamente incorrecta. Sin ninguna acritud.
    Yo pienso que si yo hubiera nacido en un ambiente tipo Polinesia sin ninguna mediatización cultural sobre la sexualidad, lo único que me importaría es el placer, sin problema sobre quién o con quién me lo proporcionaba. En cuyo caso sería bisexual. Nunca me he visto en la situación pero supongo que aparte de no sentirme atraído por los hombres, si uno pretendiera algo sexual conmigo en una situación propicia (por ejemplo, a altas horas de la madrugada, piripi, desinhibido, etc), igualmente lo rechazaría, incluso si tuviera una fuerte pulsión sexual en ese momento. Por falta de inclinación y también por prejuício. Bien, supongamos que lo más sabio fuera en tal situacion aceptar el placer sexual con otro hombre. Pero entonces por qué un gay o una lesbiana que consigue vencer los prejuícios generalmente opta por pasar la barrera y quedarse exclusivamente del otro lado? Es decir, supongo que la bisexualidad es lo más sabio y si tienes la suficiente libertad como para probar de tu lado, por qué tienes que empezar a privarte del otro? Ahí lo dejo.

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