Orgullo ateo

Aitor Riveiro

Si los poderes públicos (políticos) no lo impiden, Madrid y Barcelona seguirán la estela de Londres y otras ciudades británicas y sus ciudadanos verán cómo algunos de sus autobuses municipales portan una curiosa ‘publicidad’: “Probablemente Dios no exista. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”.

La iniciativa, subvencionada con donaciones voluntarias que se pueden realizar por Internet, nació en Londres a finales del año pasado cuando el famoso biólogo darwinista Richard Dawkins y la columnista del ‘The Guardian’ Ariane Sherine lanzaron una campaña cuya intención era contrarrestar la publicidad religiosa que nos amenaza a los no creyentes con pasar la eternidad, ni más ni menos, en el infierno. En dos días lograron recaudar 100.000 libras esterlinas para sufragar las inserciones publicitarias.

La publicidad religiosa cuenta con el apoyo de todas las instituciones del Estado y aquí no pasa nada: en RTVE se emite cada domingo la misa, la escuela pública dedica parte de sus recursos a adoctrinar a los niños en la catequesis, los Presupuestos del Estado ponen decenas de millones de euros a libre disposición de la Iglesia Católica, etc.

Toda esta propaganda nos la tenemos que tragar los no creyentes sin quejarnos lo más mínimo, ya que cualquier crítica recibe los más furibundos ataques desde múltiples estamentos y autoridades, alguna de ellas pagada con el dinero de todos. Y eso que, tal y como asegura el presidente de la Unión de Ateos y Librepensadores (AUL, una de las organizaciones que ha traído la iniciativa a España), el 20% de los españoles se declara ateo (según el CIS, que eleva al 30% el porcentaje en Cataluña), lo que supone que el ateísmo es la segunda ‘religión’ de España

El arzobispado de Barcelona ya ha mostrado su más absoluto rechazo a la iniciativa de Barcelona, ciudad a la que, desde ayer, se suma Madrid. En ambas ciudades, si todo sigue lo previsto, circularán apenas un par de autobuses municipales portando la mencionada publicidad, y es que la iniciativa de nuestro país ha conseguido recaudar sólo 6.000 euros.

No tengo nada claro el interés real de la campaña. No puedo dejar de apoyarla, aunque no sea más que por lo transgresora y ‘tocanarices’ que es: si algo cabrea a la Conferencia Episcopal no puede ser malo.

Pero sobre todo considero absolutamente necesario que los poderes públicos comiencen a ser plenamente conscientes de la realidad de España, donde la ciudadanía es en su inmensa mayoría aconfesional mientras el Estado es plenamente católico, apostólico y romano practicante. Las primeras manifestaciones del orgullo gay sirvieron para que la televisión (lo que no sale por la pequeña pantalla no existe) pudiera mostrar una realidad que ya estaba ahí y que era patente para una parte importante de la ciudadanía.

De la misma manera, estas primeras muestras de ‘orgullo ateo’ deberían servir para que ‘arriba’ se normalice lo que aquí abajo es normal desde hace unos cuantos años.