Oposición en tiempos de crisis

Sicilia 

La crisis mundial que vivimos en este momento se deriva del colapso de los mercados financieros. El mundo vio cómo se secaban los circuitos financieros y cómo se deterioraba hasta niveles insospechados la solvencia de los bancos. Sin circulación financiera no hay crédito, y sin crédito no hay demanda. Ahora estamos viviendo el traspaso de estos efectos a la economía real. Tras años de bonanza el mundo vive un autentico “invierno de nuestro descontento”. Recesión y paro.

 

Los respectivos gobiernos están respondiendo con inyecciones de gasto sorprendentes para intentar hacer la caída lo menos profunda y lo más breve posible. Que nadie se llame a engaño, viendo la magnitud del shock es imposible que no se den serios deterioros, al menos temporalmente, en las variables económicas. Igualmente pueril es aducir que se dispone de una receta estupenda para salir del bache mañana por la tarde. ¿Que tendrán las situaciones complicadas para que siempre surjan como setas los vendedores de filtros de amor y similares? Y lo que es peor, para que gente sensata los compre.

 

A aquellos que tienen el poder, a los gobiernos de uno y otro signo, les va a tocar lidiar, alguno ha empezado ya, con el malestar de sus respectivos compatriotas. Si de ciertas cosas puede decirse que son comprensibles y que van contenidas en el sueldo de un responsable político, de otras no tanto. Hay alguna desvergonzada acción por ahí, más molesta que por el contenido en sí,  por venir de colegas que saben de lo que va el cuento este de mandar.

 

Por ejemplo, hace poco Londres y otras grandes ciudades británicas se despertaban empapeladas con un cartel en la que un rubicundo niño “british”, rosa rosísima, aparece bajo la leyenda “La nariz de papá, los ojos de mamá, la deuda de Gordon Brown” -http://www.conservatives.com/-.

 

Hombre, esto no es. La deuda de Gordon Brown no ha salido de que éste haya decidido construir unas bonitas pirámides escalonadas en la curva del Támesis, sino que se debe a haber tenido que nacionalizar medio sistema bancario y respaldar las emisiones de deuda del otro medio. La “deuda del Señor Brown” se debe a impedir que el Reino Unido vuelva a la época del trueque, cosa en la que ha tenido cierto éxito, desde luego. Señalar al Señor Brown por endeudarse es como señalar al médico que nos acaba de transplantar el corazón por dejarnos una cicatriz que nos estropea el moreno, o afear la conducta a los soldados aliados que desembarcaron en Normandía por dejar las playas desordenadas y llenas de cachivaches. En ambos casos la alternativa era tan mala que simplemente no existía alternativa.

 

Una cosa es la crítica económica, otra la política y otra, una cerdada directamente. Se ve que en Eton enseñan el concepto de “fair play” solo aplicado al complejo mundo del criquet y similares.

 

Asimismo recientemente, si bien con un ligero matiz distinto, Martine Aubry se unía a las manifestaciones populares contra la crisis y el gobierno de Sarkozy. Si bien manifestarse contra un gobierno no es per se irresponsable, en ciertas coyunturas no está de más un toque de elegancia y de seriedad y presentar las alternativas, si se tienen, donde corresponden y no a pie de pancarta. También es cierto que la política quizás no sea el mejor sitio para pedir elegancia.

 

Parece hasta cierto punto esperable que una situación económica desfavorable que se prolongue mucho en el tiempo puede llevar a un cierto estado de agitación social, o al menos de desasosiego. Si el gobierno de turno no puede evitarlo, tiene que lidiar con él como buenamente pueda. En este lidiar con tales escenarios no es extraño que se acaben tomando medidas gubernamentales que no siempre se gestan en el ambiente más propicio o están todo lo ajustadas que debieran al cumplimiento de unos objetivos razonables a medio plazo. Esos polvos acaban trayendo lodos que más tarde hay que retirar. No parece, pues, muy responsable desde un partido que ha gobernado o que aspira a gobernar, el provocar tales situaciones solo por sacarse una foto bonita. Hay mejores formas de sacarse fotos bonitas.

 

Dentro de las fronteras nacionales la cosa no ha llegado aún a esos niveles. Los únicos llamamientos a la huelga general por el momento los hacen desde Inter Economía radio, un día si y otro también, llamando a los sindicatos poco menos que “nenazas” y el nuevo líder de Izquierda Unid, Cayo Lara, este en un tono más sugerente e incitador, en plan, “yo no la convoco porque no puedo pero si tú vas, yo voy”.

 

¿Cuál sería el mejor papel que podría jugar un partido de oposición en una coyuntura como la presente¿

 

Desde el punto de vista de la utilidad para el opositor, es delicado. Por un lado, está la opción de colaborar. Si una oposición se coloca al lado de un Gobierno y la crisis persiste y se agrava, corre el riesgo de verse arrastrada por el mismo efecto destructor de la mala coyuntura. Sin embargo, si se obstina en no colaborar y oponerse, puede suceder que la situación económica cambie dejándole al descubierto en campo abierto, siempre gruñendo y rezongando en un discurso excesivamente negativo, perdiendo así credibilidad. Como otras muchas cosas en política, sobre todo en política económica, escoger el momento es absolutamente clave para obtener los máximos réditos

 

Desde el punto de vista de la utilidad social, tampoco hay una respuesta unívoca. Primero porque una oposición exigente con el Gobierno no es necesariamente mala. En una situación de crisis, la presentación de alternativas posibles a las medidas que el Gobierno esté aplicando puede ser constructiva. Pero desgraciadamente tampoco la crítica es per se buena. El machacar sistemáticamente con saña todo lo que presente el Gobierno, por sistema, puede minar el alcance de medidas bien diseñadas y positivas. Por reconocer algo bueno de vez en cuando no pasa nada.

 

No es fácil detectar la estrategia del Partido Popular ahora mismo. De momento la cosa no va más allá de esgrimir las cifras negativas de la coyuntura económica (hay unas cuantas) y exhibir un gran enfado personal contra el Gobierno. El otro día los más adictos a esto de la Economía nos sorprendíamos al oír a Don Mariano pedirle a Zapatero que cuantificase el efecto de su propia presidencia en la creación de puestos de trabajo. Caramba. Hay preguntas que mejor que la respuesta lo que piden es un valium para el interrogador.

 

Mariano Rajoy siempre ha parecido aplicar la máxima aquella de esperar en la puerta a que pase el cadáver del enemigo, cosa que podría salirle en este caso, el desgaste del gobierno por la situación económica es evidente, y puede ser que esto hubiera bastando a los Populares para tener muchas opciones en 2012. Sin embargo, viendo la situación en las propias filas, parece que el cadáver presto a pasar es el del propio Rajoy. Las dos almas Populares, la implacable y la razonable, sin duda librarán una cruda batalla en cuestión de unos meses. De la resolución de este conflicto dependerá el escenario político de los próximos años. En virtud de él serán susceptibles de aplicar medidas económicas estrictas o medidas que contengan un mayor componente de pactos sociales. Veremos qué sale.