¿Nunca máis?

Aitor Riveiro

Personalmente, estoy más que harto. Cada poco tiempo en España nos desayunamos con un barco encallado/hundido/roto que vierte todo o parte de su combustible (ya sea carga principal o para impulsarse) al mar. Y, personalmente, estoy más que harto de la incompetencia manifiesta de nuestros gobernantes y gestores al respecto. España es una península enclavada en una zona estratégica para el paso marítimo. Esto, que es una obviedad, parece que no está nada claro en los ministerios y consejerías del ramo. Península quiere decir que estamos prácticamente rodeados por agua; enclave estratégico quiere decir que pasarán por nuestras aguas miles de barcos cada año. ¿Tan difícil es prever lo que está sucediendo estos días en Algeciras.

El pasado 28 de enero un barco de bandera panameña, el ‘Sierra Nava’, encalló en las costas de Algeciras (Cádiz). Como estos barcos parece que están construidos de cristal, comenzó a verter combustible al mar; a las pocas horas, ya manchaba las playas. Cinco días después (repito por si no ha quedado claro: cinco días después), los ecologistas denuncian que no se habían colocado barreras de protección alrededor del barco para impedir que la mancha de fuel siga creciendo minuto a minuto. Según publicaba El País ayer, ya se han recogido 1.240,90 toneladas de arena contaminada y 66,04 de lodo. Los propios ecologistas denunciaban, además, que la contaminación del pérfido se extendía ya por más de 15 kilómetros de playa gaditana y se temía que empezara a extenderse hacia Tarifa, hacia mar abierto.

Por suerte, el ‘Sierra Nava’ no es el ‘Prestige’. Y digo por suerte porque la incompetencia demostrada por las autoridades es similar a la que nos llevó en 2002 a sufrir una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia de España. No hemos aprendido nada (lo de desinformar se les da igual de bien a todos, vienen aprendidos de casa).

Durante los infaustos meses que duró la tragedia del petrolero con bandera de Bahamas toda una pléyade de expertos denunciaron la ausencia de medios en nuestro país para atender una tragedia como la que asoló la Costa da Morte. Todavía recuerdo la vergüenza que sentí cuando me enteré de que Alemania y Holanda tenían que prestarnos los barcos necesarios para poder recoger el fuel que pringaba el mar de Galicia y Portugal. Tampoco existía entonces un plan integral de actuación que implicara a las diferentes administraciones ante una emergencia similar.

Cada año transitan por el Estrecho de Gibraltar más de 90.000 barcos y seguimos igual. El Gobierno del PSOE, que debe en parte su victoria en las elecciones de 2004 a la patética gestión del PP durante la crisis del ‘Prestige’, parece haber olvidado sus promesas de entonces. Como de costumbre (lo hace ahora el Partido Popular en sus manifestaciones contra la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero) lo que sí se les da bien a los partidos es aprovechar la rabia y la indignación que la sociedad siente de vez en cuando ante determinados hechos.

Los españoles deberíamos exigir de nuestros políticos y Administraciones dos cosas. En primer lugar, como país propenso a este tipo de ‘accidentes’, convertirnos en los abanderados contra las banderas de conveniencia y puertos ‘off shore’, gracias a los cuales navegan por nuestros océanos barcos ruinosos que no ofrecen ninguna seguridad. Da igual lo que cueste y lo difícil que sea. Presumen nuestros mandamases de que somos la octava potencia económica. Pues que presionen a quien haga falta y donde haga falta para evitar, en la medida de lo posible, que vuelva a suceder. Ese es su trabajo.

En segundo lugar, y puesto que nunca estaremos libres de accidentes, la constitución de una comisión permanente interdepartamental con competencias absolutas en la solución de desastres de este tipo. La compra de todo el material necesario para actuar en cualquier punto de España en el menor tiempo posible. El adiestramiento del personal necesario para llevar a cabo los planes acordados. La utilización de la Armada para proteger nuestras costas de buques ilegales o legales pero peligrosos. La integridad territorial de la que habla la Constitución en su artículo 8 es aplicable en este caso, no sólo para amenazar con sacar los tanques en Cataluña o el País Vasco.

Polycommander’ (116.000 toneladas), ‘Urquiola’ (20.000 toneladas), ‘Aegean Sea’ (80.000 toneladas) o ‘Prestige’ (que vertió muchísimo menos fuel –cerca de 4.000 toneladas-, pero que fue gestionando tan pésimamente que todavía hoy siguen trabajando en el desastre que causó) son nombres que no debemos olvidar. Esperemos que el ‘Sierra Nava’ sea el último, aunque permitidme que sea, por una vez, pesimista. ¿Nunca máis? Mira que lo dudo…

 

Y los viejos del lugar
dicen que por aquí
había pasado ya.
Dicen que hoy lloraba el mar
lágrimas negras de soledad
(La Fuga, ‘Nunca máis’)

 

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