Nuevo líder

LBNL

Su discurso ayer no estuvo mal. Estuvo comunicativo, relajado, firme y simpático, y encima puso sobre la mesa algunas propuestas. Si Pedro Sánchez cumpliera todo lo que anunció ayer, yo me haría. El problema es que los antecedentes no pintan del todo bien. Incluso dejando de lado los líos que rodearon la consecución de avales y el apoyo de los aparatos durante la elección directa del Secretario General por la militancia, Sánchez no parece haber hecho apenas nada por integrar las candidaturas de sus dos contrincantes, compromiso asumido durante la campaña. Más importante, las primarias abiertas a los simpatizantes se posponen hasta quién sabe cuándo. Mejor dicho, hasta poco antes de las generales, objetivo de todos aquellos que querían reconducir la “insensatez” de abrir la elección a los votantes.

En el haber, Pedro Sánchez no se limitó únicamente a denunciar todo lo malo que hace el gobierno del PP, incluida la derogación de la última reforma laboral y de la nueva ley del aborto si llega a ver la luz. Anunció que se propone equiparar la fiscalidad de las rentas del capital y las del trabajo, anular el Concordato con el Vaticano, abogar por una España federal, incluir a inmigrantes en las listas electorales para que sean un fiel reflejo de la realidad ciudadana, hacer de la Unión Europea y la búsqueda de alianzas en su seno un eje cardinal de su acción, ocuparse del cambio climático y expulsar del partido a cualquier corrupto. No está mal para empezar.

Como decía, si se mantiene fiel a esta declaración de intenciones, yo me hago. El problema no es tanto que yo tenga dificultades para creérmelo, quizás por culpa de mis fobias respecto de muchos de los incluidos en la nueva ejecutiva. El problema de verdad es que no sé si habrá mucha gente escuchando. Pedro Sánchez es “nuevo” y quizás consiga superar el bloqueo auditivo de tantos. Hoy mismo, paseando por una feria popular en un pueblo andaluz, una barraca tenía 3 efigies a las que disparar: Urdangarín, Zapatero y Rubalcaba. Es sencillamente acojonante que a la gente no le tiente más pegarle pelotazos a Rajoy, Montoro y Guindos, por ejemplo, por no hablar de Cospedal y alguno más, que son los que gobiernan desde hace casi tres años y, por tanto, responsables de que sigamos donde estamos.

Dijo Pedro Sánchez también ayer que era un mal día no sólo para el PP sino para los que necesitan hacer creer que todos los políticos son iguales para hacerse notar como diferentes, en un claro dardo a “Pablemos”. Pablo Iglesias tiene cosas buenas y malas pero su principal activo en las últimas elecciones fue precisamente que venía de fuera del sistema, del que el PSOE forma parte inequívocamente. Me temo que no va a ser fácil recuperar el tiempo y el crédito perdidos, incluso si Pedro Sánchez resulta ser un buen líder, con capacidad de aunar a los mejores tras de sí e incorporar sus ideas y propuestas a un programa renovado del PSOE.

Ojalá. Ojalá mantenga a raya a los barones (Patxi, Tomás Gómez, García Paje…) que ha metido en la ejecutiva y sea capaz de dirigir con autonomía respecto de Susana, la nueva reina madre, aglutinando voluntades y transmitiendo credibilidad sobre un programa concreto renovado. Nada me gustaría más para poder seguir en el partido y votarle, no como la opción menos mala de entre otras peores, sino por méritos propios.

Dicho lo cual, les dejo, que el sol pega fuerte y toca zambullirme de nuevo en el mar. Que disfruten del verano!