Noticia

Millán Gómez

“…eta piensa que la acumulación de fuerzas es posible manteniendo la lucha armada y nosotros no… las fuerzas sociales y políticas dicen que no a la lucha armada… si eta da por terminada su tregua, nosotros nos suicidamos, la gente se sentiría absolutamente frustrada…” Aunque parezca mentira, sí, el autor es de estas declaraciones es el portavoz de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi. ¿Hubiésemos firmado hace décadas, años, meses, semanas y días esto? Con total seguridad. ¿Por qué no nos alegramos de ello? Porque vivimos en una sociedad enferma. Otra explicación no la hay.

Hemos luchado mucho durante décadas por la libertad en Euskadi y en el conjunto de España. Ahora, su facción política vuelve a las instituciones porque la Justicia considera que no vulnera la Ley de Partidos. Su sector, también supuestamente político (no lo comparto) pero que está en prisión, dice lo que aparece al comienzo de este artículo. Parece de consenso generalizado que eta está derrotada, que solo falta anunciar oficialmente su fin, que cada vez son más los que en ese mundo cerrado se abren a la realidad pacífica y, precisamente en este momento, llegan estas declaraciones por parte de alguien que no goza de apenas credibilidad pero que sí es una fuente fidedigna sobre el sentir y latir del abertzalismo violento. Es una fantástica noticia. Objetivamente, repito, es una novedad extraordinaria que merece una cobertura infinitamente mayor de la que han proporcionado los medios de comunicación en los últimos días. Siempre he sido partidario de no darles más altavoz que el estrictamente necesario, pero en este caso no se ha obviado con ese fin. No.  Se ha ignorado porque apenas nos hemos parado a analizar estas afirmaciones. Esto último es, por supuesto, intuición personal y no información.

La erróneamente denominada izquierda abertzale ha llegado a un punto sin retorno. A la humillación de verse en un callejón sin salida donde caminan en dirección contraria a la coherencia y la libertad. Su orgullo les impide dar pasos todavía más signifiticativos pero ya han avanzado mucho en los últimos tiempos. Es así. Cuando se siguen negando a “condenar” es más por orgullo que por convicción. No quieren dar a torcer su brazo “semántico”, ellos que han hecho de las subordinadas y del vacío en las palabras una forma de vida. Hablar y hablar para no decir nada. En la calle, la sangre; en los textos, el no decir nada pero aparentar mucho. Dejarse ver sin dar la cara. Contradictoriamente.

No hay más ciego que el que no quiere ver. Algunos, también del lado democrático y desde Córdoba o Zaragoza, parecen no querer ver el contexto actual. Donosti será Capital Cultural Europea en 2016 con argumentos contundentes a su favor, uno de ellos la lucha por la paz. Simplemente un motivo más. Las reacciones de algunos son de un mal perder y un egoísmo recalcitrante. Euskadi está ahora, con la designación donostiarra, un peldaño más cerca de la paz. Tiene la oportunidad de abrirse al mundo y demostrar que quieren vivir en paz. Bildu tiene ante sí su enésimo gran examen. El detalle del nuevo regidor de Donosti de invitar al alcalde saliente significa mucho. Bildu se juega en esta gestión gran parte de su crédito. Y recuerden que siempre, siempre, siempre, el Estado de Derecho se guarda un as en la manga. Si contempla ilegalidades o pruebas que inciten a la violencia serán ilegalizados. La Justicia, cosa rara, no se ha tirado a una piscina sin agua. Si han tomado una decisión será por algo. Podemos estar relativamente tranquilos. No le hemos entregado nada, se lo hemos prestado.

Otegi no ha demostrado nunca ser un Gerry Adams vasco. La vida le sigue dando oportunidades. Personalmente, creo que no me equivoco si digo que nunca fue tan contundente en su rechazo a la violencia de eta como esta misma semana. Diría, incluso, que cualitativamente más directo que en ocasiones precedentes. Tiene ante sí la opción de pasar a la historia como el hombre que lideró a un sector social violento a caminar por vías pacíficas. No le tengo ninguna estima. Le he criticado continuamente (ahí está la hemeroteca) pero es innegable que ha dado un paso. De gigante.