Normalidad democrática

LBNL

De la encuesta de El País de ayer me quedo con que un “60% de los consultados se siente preparado para una vida política diversificada, basada en la negociación entre más de dos partidos”, capacidad que sin embargo sólo un 43% atribuye a los propios partidos políticos que deben protagonizarla. Igualmente, un 61% considera que las cesiones para llegar a acuerdos suponen “madurez y sentido de la responsabilidad”, mientras que sólo un 27% las interpretaría como “oportunismo e infidelidad a los propios planteamientos”. En fin, el 72% prefiere que los partidos establezcan pactos con diferentes socios atendiendo a las circunstancias de cada plaza antes que formar alianzas a escala nacional con los mismos socios. Es decir, una mayoría sustancial se siente cómoda con el escenario político mucho más plural que han dibujado las elecciones autonómicas y locales y quiere que los partidos políticos negocien y cedan acordes con el reparto de fuerzas en cada sitio.

Para mí es evidente y por ello sigo sin entender las descalificaciones – también en DC – a las “exigencias” de Podemos y Ciudadanos cuando PP y PSOE vienen a recabar su apoyo. Susana Díaz consiguió ser la fuerza más votada en las elecciones andaluzas pero su euforia en la noche electoral fue excesiva. No tiene mayoría y si quiere tenerla tendrá que aceptar al menos algunas de las condiciones que tanto C´s como P´s le exigen. Condiciones que, por otro lado, no sólo son razonables por ser acordes con sus respectivos programas electorales, sino también bastante beneficiosas para la sociedad en general al ir en la línea de ser más estrictos en la lucha contra la corrupción en la política y hacer esta última más participativa (por ejemplo, la exigencia de primarias). Cifuentes lo tuvo claro desde la misma noche electoral en la que ganó: gobernará sólo si consigue que C´s la apoye lo que no es evidente en absoluto. Entre otras cosas porque C´s tiene razones poderosas para mostrarse inflexible – principalmente no perder su aurea de renovador – y ningún incentivo para ceder facilmente dado que el apoyo del PP no le sirve para conseguir gobernar en ninguna plaza de importancia. P´s si puede hacerlo en algunos municipios pero la heterogeneidad de sus listas unitarias ganadoras – así como que en los municipios, en ausencia de mayoría absoluta de un candidato, el de la lista más votada es automáticamente investido Alcalde – también dificulta el trueque directo.

Por otra parte, no soy consciente de ningún caso en el que P´s o C´s estén tratando de chantajear a la lista más votada proponiendo liderar ellos el gobierno para cuya constitución su apoyo es indispensable. En realidad, en general ni siquiera están pidiendo entrar en el gobierno así que la tentación de negarse a sus peticiones y repetir las elecciones no estaría en absoluto justificada. Las encuestas parecen sugerir que Susana Díaz mejoraría sus posiciones en una nuevas elecciones a costa de una pérdida todavía mayor del PP pero yo en su lugar me andaría con mucho cuidado porque muy posiblemente el electorado percibiría una anteposición de los intereses partidistas a los generales – como sugieren los datos de la encuesta de El País.

Todavía menos justificadas son las advertencias alarmistas del PP contra los pactos entre PSOE y P´s. No me entusiasma P´s y algunas de sus propuestas me parecen delirantes pero son un partido político tan legítimo como los demás – o bastante más que un PP financiado ilegalmente desde hace décadas – y lo no democrático sería establecer un cordón sanitario contra ellos, que sólo se justifica contra formaciones autoritarias, xenófobas o violentas, nada de lo cual es P´s por más que se repitan las acusaciones de connivencia con ETA o el caos bolivariano.

Mientras Felipe llega a Venezuela a defender a los políticos de la oposición acosados por el régimen cada vez más autoritario de Maduro, Ferraz parece haber descartado la opción de la gran alianza con el PP propugnada por la vieja guardia del PSOE. Quizás si el PSOE hubiera quedado por delante del PP o si lo consigue en las elecciones generales de noviembre, la situación sea otra pero apoyar al PP de la corrupción y la crisis allí donde puede gobernar con los votos del PSOE sería directamente suicida. En una coalición de gobierno, generalmente el socio minoritario es fagocitado políticamente por el otro. Lo saben muy bien C´s y P´s y por ello prefieren facilitar la investidura sin entrar a co-responsabilizarse de la gestión.

Lo cual es particularmente claro para C´s, cuyos votantes – en un 64% – consideran que sería el PP el que se beneficiaría de su apoyo de cara a las generales, con un 58% de ellos prefiriendo un cambio en la Comunidad de Madrid, donde su apoyo a Gabilondo sería suficiente para investirle Presidente dado que es impensable que P´s votara a Cifuentes. En vista de lo cual, sigo apostando porque Gabilondo gobernará en Madrid, entre otras cosas porque no me cabe duda de que estará dispuesto a avenirse a razones con C´s, cuyas exigencias de limpieza, transparencia y apertura democrática, comparte al cien por cien.

Así que ya saben, a negociar tocan, como en casi todo el resto de Europa donde la fractura ideológica de las dos Españas no existe. A negociar y ceder en aras del interés general y, por supuesto, también del propio. Que se lo digan a Luis Enrique, chulo donde los haya pero que tuvo que aceptar transigir con las figuras del Barça – Messi en particular – para conseguir una temporada de ensueño en la que ha conseguido igualar el triplete de su amigo Guardiola aún a costa de no poder poner en práctica sus recetas futbolísticas en su totalidad.