“No somos el enemigo”

Guridi 

“Te confundes, Pedro”, susurraba Pablo Manuel Iglesias en el debate a Pedro Sánchez, “no somos el enemigo, somos tus aliados, el enemigo es el PP”. Es muy bonito. Ojalá fuera verdad. Pero el enemigo son el PP y Podemos también. Y son el enemigo por voluntad propia, no porque el PSOE les haya agredido.

Si no fueran el enemigo, se hubieran avenido a abstenerse en la investidura, a hacerse imprescindibles en la legislatura, a decidirse a liderar la oposición y a evitar esta repetición electoral.

Si no fueran el enemigo, no compararían a Bódalo con un preso político. No saldría Cañamero, cabeza de lista, a decir que el PSOE “mata a la gente a tiros”.

Si no fueran el enemigo, no hubieran saboteado las negociaciones con sus espectáculos, sus líneas rojas cambiantes y sus pataletas en ruedas de prensa.

Si no fueran el enemigo, no se hubieran encargado de unirse al PP en difundir la asquerosa especie de que Pedro Sánchez es un racista. Cosa que hicieron, por mucho que nieguen que su “guerrilla” no es la suya. Lo es.

Si no fueran el enemigo, no hablarían un día de la cal viva y al día siguiente dirían que Zapatero ha sido el mejor presidente de la democracia. Zapatero ha sido el mejor presidente de la democracia, sí. Y está tan alejado de las ideas y de las formas de Pablo Manuel, que éste debería de lavarse la boca antes de pronunciar su nombre. Especialmente si lo hace con ánimo de dividir y no de reivindicarle como merece.

Si no fueran el enemigo, de verdad aceptarían la posibilidad de formar gobierno, pero no lo harán. Si se produce el tan mentado “sorpasso”, volverá el teatrillo de las negociaciones en falso, de las exigencias idiotas y de las “performances” en las instituciones y después en los medios amigos. Para Podemos la hoja de ruta es: o gobernar gratis o usar las negociaciones para seguir desgastando al PSOE, reprochándoles no ser suficientemente de izquierdas.

En las mentes de los líderes de Podemos no está el sentarse a negociar acuerdos, ni hacer un Gobierno basado en el diálogo y en la negociación permanente, como lo fue del de Zapatero. En Podemos sólo piensan en la imposición y en echar a todos los rivales de la carretera. Así que saben que un parlamento como el que es más que posible que salga de las elecciones de este domingo no les convenga.

Pablo Manuel quiere quedarse solo haciendo oposición al PP. Para ello necesita seguir desgastando y acosando al PSOE. Lo que no quiere es gobernar en minoría y someterse a un Congreso y a un Senado en el que puede perder votaciones. Aquí sólo cabe arrasar. Ganar todo por mayoría.

Para Podemos sólo cabe un única verdad. Son gente con pocas dudas. Y de verdades absolutas. Se han caracterizado desde el principio por decir que los que no sean ellos no son el pueblo, la gente, las “fuerzas de cambio histórico”. Y más allá sólo hay cosas que derribar. Sólo es democrático lo que a ellos les convenga. Curiosos demócratas aquellos que no consienten más existencia política que la de sus correligionarios. Y ni eso.  

“No somos el enemigo”. Cuando conviertes a todos en tus enemigos, eres el enemigo de todos. En democracia se convence, no se vence. En los parlamentos se parlamenta. Parece mentira que hayas aprobado la carrera, Pablo Manuel.