Ni libertad, ni seguridad

 Guridi

 Hace tiempo expuse mi tesis de que el PSOE de Pedro Sánchez era un partido de aparatos, que había arrojado a todos los ideólogos por la ventana. Un partido de profesionales del escaño, incapaces de guiarse por la brújula moral de los valores y de la ideología. Esta gente, más centrada en las formas que en el fondo, creen que los medios son los fines y que las maniobras parlamentarias que sólo entienden ellos, son grandes avances. En términos futbolísticos, viene a ser como si un equipo de Primera División se dedicara a hacer partidos de solteros contra casados, descuidando la Liga.

Sólo por eso se entiende que piquen en un pacto de Estado, que recorta arbitrariamente las libertades al gusto del PP más conservador y menos liberal. Por eso ellos eran los únicos que entendían la cara de satisfacción de Sánchez ayer, que más que un ejercicio de responsabilidad, fue la enésima señal de confirmación que se mandó a aquellos que creen que el PSOE y el PP vienen siendo lo mismo.

Para los que me vengan a hablar del texto: lo he leído y tengo claro que criminalizará la protesta social, no añade nada que fuera necesario en su día para derrotar a ETA y sí, legitima la cadena perpetua del PP, con la promesa de cambiarlo en un futuro que nadie, excepto tú, ve.

Si el PSOE de Pedro Sánchez cree que gobernará para eliminarla, puede olvidarse de ello porque entre el lunes y el martes ya se han encargado de que eso no sea así. El PSOE de Pedro Sánchez NO va a gobernar, gracias al PSOE de Pedro Sánchez. 

Con el PP lo único que hay que pactar es de qué manera colabora con la Justicia para desmantelar la trama de Gürtel y su financiación ilegal.

Si bien Sánchez es el tipo que posa para la foto (para eso fue elegido), los responsables de este atentado contra las ideas de la socialdemocracia son Antonio Hernando y José Enrique Serrano. José Enrique Serrano, al menos, ha tenido la decencia de mantenerse en las sombras, como acostumbra. Mientras que Antonio Hernando ya anunciaba muy ufano que estaba dispuesto a cambiar libertad por seguridad. De esto hace ya un mes. Ayer, Hernando volvía a posar ufano, satisfecho de sí mismo por haber hecho su Pacto de Estado, como el niño que se abrocha los cordones por primera vez.

Antonio Hernando debería ser el encargado de cargar con toda la responsabilidad de este pacto, quemarse él solito ante los medios de comunicación y, finalmente, debería dimitir. Porque debe muchas explicaciones de su labor parlamentaria, de su actividad política, de sus llamadas, de sus viajes y de su comportamiento. Y no ha dado ninguna.

La reacción del PSOE de Pedro Sánchez será la de siempre: huir hacia adelante y llamar tontos a todos los que no entiendan lo que están haciendo. De hecho, es lo que vienen haciendo ya. Si no te gusta lo que hago, mientes, eres tonto, o eres del PP.

De esta manera, no sólo seguiremos expulsando votantes, sino también militantes. Porque una cosa es tener que tragar con las responsabilidades del Estado cuando gobiernas y otra es hacer el caldo gordo al gobierno más involutivo de lo que llevamos de democracia.

Ni libertad, ni seguridad, ni cerebro. Luego se extrañarán de que los quieran quitar de en medio.