Ni bueno ni malo; todo lo contrario

Aitor Riveiro

La democracia es lo que tiene: en ocasiones, el pueblo soberano toma decisiones que no son plato de buen gusto para todo el mundo. La cosa se enturbia cuando una votación acontece en un territorio sobre el que no tenemos ni voz ni voto, por mucho que nos gustara que no fuera así.

Por ejemplo, nunca entendí cómo el pueblo estadounidense votó a George W. Bush para la presidencia de su país. En realidad, lo que no entiendo es cómo la ciudadanía aceptó el pucherazo de Florida que dio lugar a los ocho años de mandato republicano que nos trajeron lo que ya todos sabemos y que han terminado como ya todos sabemos.

Sin embargo, no he escuchado ni leído a nadie en Europa decir que Estados Unidos no sea una democracia o aventurar que el sistema electoral estadounidense es propio de una república bananera. En ese nadie estoy incluyendo a políticos importantes (ministros, presidentes de gobierno o de estado, autoridades más o menos importantes), grandes medios de comunicación, ‘think thanks tanks’ de esos que tan de moda están ahora, etcétera.

Soy firme defensor, como no podía ser de otra manera, de que una victoria electoral no es un cheque en blanco que valide automáticamente las decisiones o actuaciones pasadas de una persona u organización. De la misma manera, ganar unas elecciones no da derecho a hacer y deshacer al antojo del vencedor. Las posiciones críticas se pueden mantener, y muy dignamente, desde la inmensa mayoría a la más paupérrima minoría: es decisión de cada uno otorgar más o menos valor a una crítica por un mero cálculo cuantitativo.

Por eso me sorprende el doble rasero que habitualmente asoma desde Europa o Estados Unidos cuando un país elige para su futuro algo con lo que no estamos de acuerdo. Hugo Chávez, presidente de Venezuela, es con toda probabilidad un populista de tomo y lomo que utiliza los mecanismos del estado para perpetuarse en el poder. Es altamente probable que a su sombra se estén desarrollando actividades corruptas que roban cantidades ingentes de recursos al pueblo venezolano. Creo que Venezuela sería mejor país con otro presidente a la cabeza.

Sin embargo, el pueblo venezolano ha refrendado a Chávez una y otra vez. La última, este mismo mes, abriendo la posibilidad a que cualquier persona opte al cargo de presidente tantas veces como quiera siempre que cuente con el respaldo electoral necesario.

Porque eso, y no otra cosa, es lo que el pueblo ha decidido. Resulta molesto, cuando no insultante, que a uno le tomen por imbécil diciendo que el referéndum se planteó para que Chávez consiguiera la reelección indefinida y se convirtiera en una suerte de Fidel Castro. Claro que Chávez puede optar ahora a la reelección indefinida, ¿y? Será la ciudadanía quien lo decida, me parezca a mí bien o mal. En España, por ejemplo, la figura ejecutiva que se puede asimilar a la Presidencia venezolana también puede optar al mandato todas las veces que quiera.

Para más inri, los organismos internacionales han validado todas y cada una de las convocatorias electorales en Venezuela. No sé si existe la transparencia completa, pero ¿se imagina el lector qué hubiera ocurrido si el hermano de Chávez hubiera decidido que el recuento de votos en la circunscripción decisiva se detenía antes de concluirlo?

Sin embargo, la propaganda, erre que erre. Y, como suele ocurrir con la propaganda, los errores de bulto destacan como el blanco sobre el negro.

Quienes más denostan a Chávez suelen contraponer su figura a la de Álvaro Uribe. Y suelen poner como ejemplo de cómo hay que hacer las cosas a Colombia. ¿El mismo Uribe cuyo primo está en la cárcel, cuya policía personal secreta es acusada de espiar a la sociedad civil colombiana? El presidente del partido de Uribe fue detenido por utilizar a escuadrones paramilitares para atemorizar al electorado.

Desde la óptica europea y estadounidense, lo de Colombia es puritita democracia, mientras lo de Venezuela es dictadura de la buena. No contentos con eso, lo de Irak lo tildan también de democracia, así como lo de Afganistán. Karzai es bueno (¿?), Hamas es malo.

Evidentemente, lo de Irak, Afganistán o Gaza no es democracia. Lo de Colombia y Venezuela, difícilmente. Porque democracia no es sólo votar. Democracia es que la sociedad civil tenga los resortes necesarios para decirle a quienes han votado que se están equivocando.