Nada depende de Pedro Sánchez

Guridi

Pedro Sánchez dijo que no se reuniría con ERC. Se ha reunido con Junqueras. Dijo que dice lo mismo en privado que en público, sin embargo quiso mantener la reunión en secreto, que es lo que hace todo el mundo que dice lo mismo en público que en privado. 

En realidad, Sánchez dice una cosa diferente a cada momento. No es de extrañar que a Podemos y a Ciudadanos les proponga cosas diferentes hablando de lo mismo, ni que después de firmar el pacto, salga diciendo cosas diferentes a las que figuran en ese papel que firmó con tanta ceremonia. 

También es verdad que aquí nadie es un santo. Pablo Iglesias no habló ayer, tras la otra ceremonia solemne de sentarse para decir que no se está de acuerdo. Hablará hoy y no tengo claro el motivo: si es para volver a decir algo que no se haya hablado en la reunión y reventar de nuevo las negociaciones, o si es porque los demás se lo han impuesto, viendo sus antecedentes de decir en los medios cosas que no dice cuando se sienta a negociar. 

Tal vez los equipos negociadores deberían ser los periodistas defensores de cada uno y los únicos con los que se sinceran estos políticos que se creen tan telegénicos. Propongo una mesa de negociación a tres con Ferreras, Caño y Sardá. Será como las tertulias televisivas de ahora, sólo que los líderes del partido se sientan a firmar las conclusiones al final. 

Según juran y perjuran todos que el acuerdo está más cercano, más lejano lo veo yo. No por Sánchez. Sánchez cederá en lo que sea ante quien sea. Sabe que necesita gobernar para poder sobrevivir políticamente y que ha hecho tantos desprecios, ha pisado tantos callos, ha roto tantas cosas, que puede no sobrevivir en cuanto sus adversarios huelan la sangre. Ahora bien, sí que que depende de los demás.  

Depende de que Ciudadanos y Podemos se pongan de acuerdo. Algo a lo que no parecen estar dispuestos. Depende de los independentistas, que se estarán preguntando si lo que les dijo Sánchez al reunirse con ellos iba en serio. Depende del PNV y de Coalición Canaria. Depende de las Mareas, de los restos de IU integrados en Podemos y de Compromis. 

Depende de si las encuestas dicen que se penalizará a sus posibles aliados si le niegan el pacto. Depende de lo quieto que siga estando el PP. 

Sánchez corre y corre, sin mirar lo que pisa, ni hacia donde va, ni lo que deja atrás. Él y su equipo repiten con histérico entusiasmo que habrá gobierno, mientras cruzan los dedos porque haya suerte y la cosa cuele. 

Pero es que no va a haber Gobierno. Ya sé que se han encargado de decir que todo se resolverá a última hora, pero es que no salen las cuentas de diputados, de estabilidad y de coste-beneficio para sus aliados. 

El PP, mientras, espera. Para el PP la crisis llegará si las encuestas les siguen perjudicando. Si Rajoy sigue de candidato o no. Pero saben que, pase lo que pase, casi uno de cada tres votantes les seguirá votando con los ojos cerrados. También saben que mucho de lo que se movilizó con Podemos volverá a la abstención, que es donde salió.  

Rajoy sigue en su táctica de no moverse y dejar que los demás se quemen solos. ¿Es posible que le vuelva a salir bien? Con adversarios como los que tiene, no le resulta difícil, desde luego.