¿Nace un nuevo periodismo?

Psicoloco

En los últimos años estamos asistiendo a un descenso continuo en las ventas de diarios en papel [1]. A menudo, se relaciona este hecho con el aumento progresivo del recurso a internet como fuente de información de la población. Sin embargo, probablemente haya habido en los últimos años otros fenómenos que también pueden explicar dicho descenso continuo en las ventas de los diarios y estén asociados a la progresiva pérdida de credibilidad de la prensa tradicional. En mi opinión, la prensa escrita tradicional ha ido disminuyendo su capacidad de realizar investigaciones independientes de intereses políticos y empresariales, con lo que ha perdido una parte de su razón de ser.

En este sentido, el paradigma puede ser el diario El País, el cual durante mucho tiempo probablemente haya sido el diario español con más prestigio. Sin embargo, las políticas económicas expansivas de su matriz han llevado a deudas estratosféricas, las cuales han causado que la propiedad del grupo PRISA hayan acabado en manos de forma, hegemónica, de empresas de inversión [2]. Dichas empresas dudo mucho que tengan especial interés en ofrecer información independiente, sino que probablemente su principal objetivo, legítimo en un libre mercado, sea ganar dinero. De hecho, el ERE que sufrió el País [3], llevándose por delante a gran parte de sus profesionales, así lo indica. El de El País no ha sido el único en la prensa escrita española [4].

El periodismo ciudadano que ha ido surgiendo en Internet no ha ocupado el lugar del periodismo tradicional de investigación, dado que en gran parte se ha dedicado a generar debate y opinión.

Sin embargo, estamos viendo que de la decadencia de la prensa tradicional están saliendo nuevos proyectos de periodismo profesional e independiente, tanto en formato digital como en papel. Ejemplos son eldiario.es, La Marea (de la cooperativa MásPúblico), Cuarto Poder, la revista de humor Mongolia, Las revistas Alternativas Económicas y Números Rojos, Infolibre/Tintalibre y alguno que se me pueda escapar. 

Muchas de ellos (La Marea, El Diario.es, Mongolia, Alternativas Económicas…) nacen, al menos parcialmente, de la crisis de algunos medios de comunicación tradicionales, cuyo máximo exponente fue la desaparición del diario Público como publicación en papel.

Son publicaciones que retoman valores propios del periodismo tradicional, como la independencia, más o menos explícita, de los grandes poderes empresariales y políticos. Para garantizarla, intentan minimizar la dependencia económica de la publicidad y optar por pedir a los lectores que paguen por los contenidos, al menos por parte de éstos. Algunos medios incluso han renunciado a la publicidad hegemónica en los medios de comunicación, correspondiente en gran medida a la de grandes empresas transacionales. La cooperativa MásPúblico, editora de la publicación mensual La Marea y de la página web del mismo nombre, decidió en asamblea un código ético que impide aceptar publicidad de empresas que estén en contradicción con los propios valores, como anuncios con contenidos sexistas, empresas que realicen especulación financiera, que tengan inversiones en armamento o que produzcan energía de forma sucia; esto ha causado un hondo debate en la propia página web de La Marea a propósito de un caso [5]. En la misma línea, la revista Alternativas Económicas opta sólo por publicidad que respete la línea editorial [6]. La revista Números Rojos va más allá e incluso ha decidido ceder el espacio de publicidad gratuitamente a movimientos transformadores.

Otro valor tradicional que retoman, al menos en algunos casos, es la importancia de los reportajes en profundidad basados en la investigación periodística, como es el caso de La Marea, la sección de investigación de la revista Mongolia o la revista Números Rojos.

Asimismo, están utilizando, en parte, formas de organización y financiación inéditas en nuestra prensa de masas. El ejemplo más claro sería el formato de cooperativa que han adoptado tanto la gente de MásPúblico como la editora de Alternativas Económicas, en el primer caso incluso incluyendo a sus lectores [7]. Muchas de dichas publicaciones (eldiario.es, La Marea…) también piden directamente la colaboración de los lectores mediante donaciones; en este sentido, el grupo de personas que formaría la cooperativa MásPúblico realizó una campaña de mecenazgo colectivo para intentar comprar la cabecera del Diario Público, cuando estaba ésta en concurso de acreedores. La premisa subyacente es que la información periodística de calidad tiene un coste y, para que sea independiente, debe ser sufragado por los y las lectoras.

 La adopción de métodos democráticos de toma de decisiones, como el que se da en las empresas cooperativas, entronca con el funcionamiento de publicaciones independientes que ya existían hace años (Diagonal, La Directa). A este valor se añade la característica de que realizan un periodismo profesional no claramente militante, si bien quedan claros sus valores de izquierdas (en el sentido más amplio posible de la palabra), a diferencia de otros medios ya previamente existentes (Rebelión, Resumen Latinoamericano…). Asimismo, tienen una estética actual y persiguen un estilo ameno y acorde con la sociedad actual, mayoritariamente consumidora de Internet y productos audiovisuales.

Vemos, por tanto, que estos nuevos medios de comunicación que surgen de las crisis de los medios tradicionales construyen una regeneración periodística retomando elementos radicales (de vuelta a las raíces) del periodismo: profesionalidad periodística, investigación e independencia. Al mismo tiempo, adoptan, al menos, en parte, métodos democráticos de organización, como la cooperativa, que tampoco es un invento de hoy [8].

Quizá la principal novedad de esta nueva oleada de periodismo profesional sea la importancia del uso de las nuevas tecnologías, sin la cual no hubiera sido posible. Dicha tecnología está permitiendo generar de forma inmediata la información, así como el contacto instantáneo entre gente que no se conoce, tanto profesionales como usuarios y usuarias, para generar los contenidos y los proyectos periodísticos. También está potenciando el contacto con otros medios de comunicación extranjeros que están cogiendo como modelos, como, por ejemplo, MásPúblico y su referencia al TAZ alemán, o Alternativas Económicas y su homónimo francés.

Incluso, en la misma línea han aparecido muy recientemente dos nuevas televisiones por Internet formadas por víctimas de los EREs de Telemadrid y Canal 9, respectivamente Tm-Ex y 9exili. Habrá que estar al tanto de los contenidos que generan, de su modelo organizativo y de su proceso de consolidación.

En cierto sentido, yo los veo como la aplicación al periodismo del movimiento del consumo consciente y transformador [9] y del movimiento 15M. Sus puntos en común son (1) su carácter minoritario actualmente y el progresivo aumento de su cuota de mercado, así como su aspiración a ser masivo y alternativo al modelo económico y político actual y a sus correspondientes oligopolios (sean la gran banca convencional, los partidos mayoritarios, las grandes superficies comerciales o los grandes grupos mediáticos); (2) su planteamiento más o menos transformador y la importancia de la implicación y la colaboración de los trabajadores y trabajadoras (periodistas) con los usuarios y usuarias; (3) la apelación al compromiso y a la participación activa, también económica, de la ciudadanía; (4) la combinación de consumo de proximidad (sean lechugas o noticias) con el consumo selectivo lejano (cacao de comercio justo o noticias de agencias o medios de comunicación independientes extranjeros); (5) la combinación del formato digital y del papel como soporte de sus contenidos; y, de forma importante, (6) el énfasis más o menos importante en fomentar la democracia radical y participativa (en oposición a la cada vez más imperfecta democracia representativa en que vivimos).

Si bien cada medio de comunicación de esta nueva hornada tiene unos matices diferentes en contenidos, modelo de independencia… es posible que no haya espacio para todos y que todos vayan a sobrevivir. La oferta es amplia, la competencia es dura y el interés de los grandes poderes es contrario.

En cualquier caso, si queremos fomentar una sociedad civil informada y crítica, debemos promover medios de información profesionales e independientes y apropiarnos como ciudadanía de éstos para poder garantizar nuestro derecho a una información contrastada y plural. Así, por ejemplo, además de una loa a los méritos del príncipe (ver suplementos semanales de los principales periódicos estatales durante la primera semana del pasado febrero) podremos conocer la transición dinástica que se está preparando, con la promoción del producto “el príncipe Felipe es una persona muy preparada”, y con la red de contactos que está tejiendo el heredero de la corona con las empresas del IBEX-35 para preparar su corte (ver dossier del número 2 de La Marea).

[1] http://grupo.us.es/grehcco/ambitos20/01armentia.pdf

[2] http://www.elconfidencial.com/comunicacion/2012/06/06/la-banca-sera-el-primer-accionista-de-prisa-con-el-20-y-por-delante-de-los-polanco-99409/ http://es.wikipedia.org/wiki/Grupo_PRISA

[3] http://www.ere-elpais.com/

[4] http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article28507

[5] http://www.lamarea.com/2013/01/25/el-debate-de-la-redaccion/

[6] http://alternativaseconomicas.coop/paginas/publicidad

[7] Uno de los lemas de la Marea es “El periódico 100% propiedad de sus lectores y trabajadores ( http://www.lamarea.com/papel/ )

[8] Se suele considerar una cooperativa de consumo fundada en Gran Bretaña en 1844 como la primera cooperativa que opera bajo los valores contemporáneos del cooperativismo. Véase: https://es.wikipedia.org/wiki/Cooperativa#Historia

[9] http://opcions.org/es/blog/consumo-consciente-transformador