Muy buenos dí­as a todos

Ceferina 

Otra vez vuelvo a darles la lata con mis cosas. Hoy quiero hablarles de la Ministra de Defensa, doña Carmen Chacón. La vi ayer en una entrevista que le hizo don Iñaqui y me impresionó, que me hizo muy buena impresión les quiero decir, por el respeto y la seriedad con la que habló del ejército y de las misiones tan importantes que nuestros soldados están haciendo en esos paí­ses donde hay tantos problemas. Ya tení­a muy buena impresión de ella desde el principio, aunque cuando la nombraron yo me quedé de una pieza, como se dice vulgarmente, porque una cosa es que las mujeres sirvamos para las mismas cosas que los hombres, que eso a mí me parece que ya está claro para todo el mundo menos para esos pobres hombres que todaví­a se creen que son superiores a nosotras, pero una cosa es eso, les decía, y otra que hagan a una mujer precisamente Ministra de Defensa, para mandar a todos los militares, que son así como si fueran más hombres que los demás. Hasta ahora pues parecí­a que las mujeres estaban bien en Ministerios que se ocuparan de la sanidad, o de la educación, o de la cultura, o de cosas así­, pero en Defensa nunca se había visto una cosa igual, por lo menos en Españaa, no sé en otros países. Y luego que encima era muy joven y estaba esperando un crí­o, y eso llamaba más la atención, pero desde el primer dí­a que la vi en la televisión, tan joven y con aquella barriga y diciendo de aquella forma tan seria y tan solemne como lo dijo, aquello de capitán, mande firmes, que a mí­ hasta se me saltaron las lágrimas al oírlo, desde aquel momento ya pensé que lo podí­a hacer muy bien. Y luego, cuando a los pocos dí­as cogió y se montó en un avión por sorpresa y sin tener en cuenta su estado tan avanzado, y se plantó en Afganistán a visitar a nuestras tropas, me siguió haciendo buena impresión. Y desde entonces me fijo mucho en ella, en lo que dice como ministra y en lo que hace, y cada vez la admiro más.

 

Pero claro, aquí, todos estos que parece que tienen como oficio criticar cualquiera cosa o cualquier persona que tenga relación con don José Luis Rodrí­guez Zapatero, se pusieron las botas desde el primer día. Que a quién se le ocurrí­a poner a una mujer en semejante puesto, que si estaba loca porque poní­a en riesgo la vida de su futuro hijo por el viaje a Afganistán (miren ustedes qué estupidez tan grande, es que dice muchas estupideces esa gente, no sé cómo no se dan cuenta de que hacen el ridí­culo), que si lloró en un funeral por soldados asesinados en un atentado (miren ustedes qué defecto tan grande, emocionarse al enterrar a algunos de sus subordinados), todo críticas, ninguna alabanza, parece que esta señora no hizo nada bien desde que es ministra. Y el colmo ha sido lo del otro día, el dí­a de la Reyes, cuando se celebra la Pascua Militar, que yo lo vi en la televisión porque a mí­ siempre me gustaron mucho los desfiles y esas cosas solemnes con el himno español, y todo eso. Yo no entiendo de moda, pero nada más verla me impresionó por lo elegante y guapa que iba, muy elegante y al mismo tiempo muy sobria, con aquel moño y el pelo tirante. Y luego le oí el discurso y me pareció buení­simo, muy importante. Seguí­ pensando que qué gran acierto habí­a sido el nombramiento de esta señora. Pero mi sorpresa al dí­a siguiente fue enorme: resulta que todos esos del oficio de poner verde todo lo relacionado con este gobierno, no hablaban nada del discurso de la ministra, yo creo que ni lo habí­an oí­do porque en el fondo les importa un bledo, sólo hablaban de unas bobadas que daba vergüenza oírlas o leerlas, de que si el protocolo no sé qué, de que si parecí­a que estaba en un bingo, todo cosas así­, cómo sería que a mí­, que soy una mujer sencilla y que procedo de un pueblo, toda esa gente me pareció que eran una panda de paletos, muertos de envidia por no ser tan elegantes y tener tanta personalidad como esta señora. ¿Cómo se les puede pasar por la cabeza que la ministra no había avisado de cómo iba a ir vestida? ¿Qué les parecerí­a mejor, que hubiera ido vestida de princesita, con un vestido de esos largos que llevan las señoras en esas fiestas? Si es que parecen tontos, de puras tontadas que dicen. Y paletos, sobre todos paletos, yo no sé a ustedes, pero a mí­ me parece paleta cada vez más gente de esa que habla por las radios o escribe en algunos periódicos.

 

No sé a todos estos qué les parecí­a aquel otro Ministro de Defensa que hubo en la época de don José Marí­a Aznar, don Federico Trillo. Yo no recuerdo haberles oído criticar los zapatos que llevaba cuando aquella tragedia de los militares muertos en el accidente de avión de Turquía, que yo sé­ que me fijé en la televisión, parece que lo estoy viendo, con unos zapatitos de esos que llaman mocasines, con un lacito y dos borlas, que no pegaban nada allá­ en aquella situación por el monte. Le recuerdo perfectamente con aquellos zapatitos y con un abrigo de ciudad que tampoco pegaba nada y con un sector al lado que le tapaba con un paraguas, a mí­ me llamó la atención el atuendo y no digamos cuando después me enteré de que lo que andaba haciendo era dando órdenes para que metieran los restos de los pobres muertos en ataúdes, deprisa y corriendo, sin comprobar las identidades para llegar corriendo a un funeral solemne que organizó al dí­a siguiente con los reyes y toda la solemnidad del mundo. Aquello sí­ que era criticable, despreciar así­ a los muertos y a sus familias que creí­an que estaban enterrando cadáveres identificados, pero no, lo criticable es emocionarse por enterrar a los muertos como hace la ministra Chacón, y no recuerdo que ninguno de estos pelmas se quejara entonces de nada. Ni cuando hizo aquella guerra ridícula invadiendo aquella isla que se llamaba del Perejil, o cuando dijo que viva Honduras cuando estaba en otro país¦ se ve que todas esas cosas a todos estos periodistas (da vergüenza llamar periodistas a esta gente) no les parecen importantes en un Ministro de Defensa, qué va, lo importante es que la ministra llevaba el traje que llevaba. Si es que da vergüenza hasta contarlo.

 

Y ya nada más. Sólo decirles que qué horror lo que está pasando en Gaza. Ver todos esos muertos, con tanto crí­o y tantas familias destrozadas. No puedo ni hablar ni escribir de ello del horror que siento. Sólo puedo desear que el gobierno de Israel pare esa carnicería ya y que los milicianos de Hamas dejen de lanzar cohetes sobre Israel.

 

Queden con Dios.