Muy buenos días a todos.

Ceferina

Otro domingo me tienen ustedes aquí porque el señor Administrador de este blog me ha escrito varias veces para insistirme en que vuelva a escribirles mis impresiones. Me sorprende mucho, cada vez más, que lo que yo pueda pensar les interese a ustedes, a los que muchas veces no les entiendo de lo que escriben por lo complicado que es. Pero cada vez me caen ustedes mejor y tengo más confianza en que no se reirán de mí. Porque todos ustedes me parecen muy buena gente. Aunque a veces se enfaden unos con otros, al principio me asustaba mucho de esos enfados y pensaba que ya no volverían a hablarse, pero luego veo que no, que se respetan siempre y que son como los verdaderos amigos, que son los que pueden tener peleas muy fuertes, pero que eso no les rompe la amistad, que es más fuerte que las peleas. Y eso les pasa aunque no piensen lo mismo en la política, como don Fernando, que también parece amigo de todos ustedes. No sé si es un poco ridículo decir que les he cogido cariño, me parece que sí, que es un poco ridículo, pero es algo así como si se lo hubiera cogido.

No sé de qué hablarles, pero me parece que solo me van a salir cosas de la campaña electoral porque es de lo que habla todo el mundo. Hablan en el mercado, y en el café donde yo paro todas las mañanas, y en el barrio. Y unos hablan bien del señor Rodríguez Zapatero y otros mal. Del Señor Rajoy hablan casi todos mal. Sobre todo después del debate ese que tuvieron en televisión. A mí no me gusta nada que ese señor esté todo el tiempo tan enfadado, le pasa lo mismo que le pasaba a su amigo el señor Aznar, que cuando mandaba él cada vez que hablaba parecía que le estaba riñendo a una. Y una se cansa de que la riñan, sobre todo si no ha hecho nada malo. Y además el señor que gobierna yo creo que no está para reñir a la gente, sino para entenderla y ayudarla en lo que pueda.

Pues el señor Rajoy se pasó enfadado todo el debate ese que se hizo tan famoso. Y reñía al señor Zapatero y le llamaba mentiroso sin parar. Y luego le dijo aquello tan horrible de que había tratado mal, no recuerdo cómo lo dijo, algo así, a las víctimas del terrorismo, y ahí me enfadé mucho. Mi marido me decía que me tranquilizara, pero a él tampoco le gustó nada aquello. Es que fue muy sucio.

El señor Zapatero hace muy bien en no ponerse como él, en no insultarle ni faltarle al respeto. Por eso a mí me gusta tanto más, porque es tan distinto al señor Rajoy y a todos esos otros señores que son tan parecidos a él, el mismo señor Aznar, y los señores Acebes y Zaplana y esos otros que hablan de economía y que son tan vulgares y tan mal educados, Pujalte y Cañete,  yo no sé si sabrán de economía, claro, pero yo pienso que si una persona se ha cultivado para saber mucho de algo, tiene que ser distinta a esos señores, que parecen mucho más incultos y más vulgares que la gente de mi barrio, que no ha estudiado casi nadie, los de su edad digo, que los jóvenes ahora ya estudian todos.

Estos días están en muchos sitios muy enfadados porque don Felipe González dijo que el que hacía lo que hace el señor Rajoy, de decir que es más listo y mejor que el señor Zapatero, es un imbécil. A mí me parece mal decir eso, aunque luego haya pedido perdón, no debía haberlo dicho. Es hacer un poco como ellos. O ese otro señor del cine que el otro día dijo en un discurso también que los de la derecha eran imbéciles, o algo así. Tampoco me pareció bien. Cada uno puede pensar lo que quiera de los demás, pero si es ofensivo, yo creo que no debe decirlo. Porque yo creo que los políticos, o la gente importante como el señor del cine, debe dar ejemplo a los que somos más sencillos.

Pero claro, a mí lo que me parece de ser muy falsos, pero muy muy falsos, es hacer todo ese escándalo que están haciendo en las radios y en las televisiones y en los periódicos y todo por ahí, por esos insultos, y parecerles muy bien en cambio todos los insultos que le han hecho y le siguen haciendo desde el otro partido al señor Zapatero. Mismamente en el debate del otro día, con aquello de repetir que es mentiroso. ¿Por qué está muy mal que un señor que no es el señor Zapatero llame imbécil al señor Rajoy y está muy bien, en cambio, que el mismo señor Rajoy le llame mentiroso varias veces durante el debate al señor Zapatero? Yo es que no lo entiendo. Y ¿por qué el señor Rajoy le puede decir al señor Zapatero esa cosa tan horrible que le dijo sobre las víctimas del terrorismo, que les había hecho daño? Y cuando el señor Zapatero le decía, con cara de muy sorprendido, que no le aceptaba que le dijera aquello, el señor Rajoy se quedaba tan pancho y se lo volvía a repetir muchas veces y le decía que a él qué le importaba que al señor Zapatero no le gustara.

Y eso si hablo sólo del debate, porque al señor Zapatero le han estado insultando sin parar todos estos años que lleva mandando. Le han dicho que está de acuerdo con la ETA, o que es bobo, se ríen de él, se ríen de su abuelo al que mataron… hace falta ser muy malas personas para hacer lo que han hecho con este señor.

Me acuerdo una vez que el señor Zapatero recibió en el Palacio a esa niña a la que la ETA le hizo perder las piernas en aquel atentado tan horrible, uno de los más horribles que yo recuerdo, aquí en Madrid, cerca de mi casa. Me acuerdo como si fuera hoy de la tragedia y de lo que pude llorar ese día y a los pocos días, que nos concentramos los vecinos en solidaridad con los muertos y los heridos, y había muy poca gente en aquella concentración, no era como ahora que van tantos y gritan tanto. Pues el señor Zapatero la recibió a ella y a su madre y no sé si a más personas que habían sufrido atentados. Y luego dijeron que les había hablado de su abuelo asesinado. Y lo contaban como si les hubiera hablado de él para quitar importancia a la tragedia de la niña y de su madre. Yo no sé cómo fue, claro, pero viendo cómo es este señor, estoy segura de que no fue así, que seguramente quiso mostrarles su comprensión, mayor que la de otros si cabe, porque él había vivido algo trágico en su familia también. A mí me pareció muy triste que se interpretara así una cosa que a mí me parecía tan clara. El otro día se lo oí contar otra vez a una periodista que se llama doña Carmen Gurruchaga, no sé si la conocen,  y que lo contaba como si ella hubiera estado en la visita en el Palacio, porque repetía de corrido las frases y las palabras y todo, una por una, lo contaba tal como si lo hubiera oído y no se le hubiera olvidado nada, y como si el señor Zapatero le hubiera hecho algo muy malo a ella alguna vez porque estaba como llena de odio.

Y yo creo que el señor Zapatero les ha dado un ejemplo a todos durante todo este tiempo, y durante el debate la otra noche, de ser un señor digno, y educado, y de tener la sangre muy fría para no saltar como saltaríamos todos cuando nos dicen esas cosas tan terribles que le han dicho y le siguen diciendo a él. Está dando un ejemplo de tener una altura moral muy grande. Y mucha serenidad. Y eso hace falta para que podamos confiar en un político.

Yo me enfado mucho cuando oigo a alguna vecina o amiga decir eso de que todos los políticos son iguales. Eso es una mentira muy grande. El señor Zapatero es muy distinto a estos señores que mandan en el Partido Popular. Seguramente ha hecho unas cosas mal y otras bien, y unas mejor y otras peor, no lo va a hacer todo bien. Nadie es perfecto. Pero yo estoy segura de que no ha hecho ninguna de esas cosas tan horribles de que le acusan tanto. Es un señor que cuando habla te das cuenta de que cree en lo que está diciendo. Con el señor Rajoy no pasa eso nunca. Parece que lo recita todo, como cuando estábamos en la escuela, y no parece nada sincero.

Me gustó mucho lo que escribió el otro día sobre las mentiras ese señor que escribe ahora aquí y que escribe esas cosas tan bonitas, don Lope Agirre.  A veces un político no puede contar todo lo que sabe sobre algunas cosas que son delicadas, pero si lo hace porque va a ser bueno para el país, pues yo creo que eso sí se puede hacer y que no se le debe llamar mentiroso a un político por eso. Me gustó mucho el ejemplo que ponía don Lope de los médicos a veces antes situaciones muy graves. Él explicaba muy bien allí todos los distintos tipos de mentiras que hay. Pero claro, eso son diferencias que solo pueden entender la gente que no tiene mala fe. Cuando se tiene mala fe, no se puede distinguir nada. Y a mí me parece que los políticos que mandan en el Partido Popular ahora tienen muy mala fe.

Lo de más mala fe de todo lo que hicieron, me parece que es lo que han hecho ahora al final de estos cuatro años, el hablar de los inmigrantes como han hablado. Porque yo creo que lo han hecho para que la gente modesta, los de mi condición, se pongan enfrente de los inmigrantes y los veamos como enemigos y les votemos a ellos o no votemos a nadie, en lugar de votar al partido del señor Rodríguez Zapatero. Porque claro, a la gente rica, o de más posibles que nosotros aunque no sea rica, los inmigrantes no les molestan nada, al revés, les limpian las casas y les cuidan a los niños y a las personas mayores. O les trabajan en las empresas o les hacen de camareros en los restaurantes o en los bares, por cierto, ese señor Cañete a mí me enfadó mucho oírle hablar de los camareros como hablaban los señoritos de antes, que de esos conocí yo muchos. Y además, estos señores van a hospitales o clínicas donde no hay inmigrantes y llevan a sus niños a colegios donde tampoco los hay. Así que ellos no tienen razones para quejarse de los inmigrantes, están muy contentos con ellos. Si lo hacen, es por la mala fe de la que les hablo, para meter cizaña entre la gente de los barrios y los inmigrantes.

Porque a la gente modesta los inmigrantes pues claro, nos molestan porque yo, por ejemplo, cuando voy al ambulatorio, pues tengo que hacer cola porque hay muchos inmigrantes, o cuando las parejas jóvenes van a buscar una plaza en el colegio pues se encuentran con que también hay muchos niños inmigrantes en las clases y sus niños aprenden menos, y todo así. Pero eso pasaba antes en Argentina, por ejemplo, con los españoles, que yo tuve muchos familiares allí emigrando, o en Francia o en Bélgica o en otros sitios del mundo. Y no hay que olvidarse de eso. Al revés, hay que alegrarse de que ahora los ricos seamos nosotros y tengamos la suerte de que venga toda esta gente a hacer los trabajos que los españoles ya no quieren hacer, y teníamos que estarles agradecidos. Pero el señor Rajoy, con las cosas que dice, está haciendo que la gente mire mal a los inmigrantes, yo eso lo noto mucho en mi barrio. Y lo hace para que la gente que no es rica y que normalmente votaría al señor Zapatero por todas las cosas buenas que ha hecho por nosotros, le votemos a él para que eche a los inmigrantes o no votemos a nadie. Y no votar no es bueno para la democracia, ya pasamos así muchos años con Franco, no sé cómo el señor Rajoy y los de su partido pueden animar a la gente a que no vote, a mí eso me parece muy mal. Y lo hace también porque sabe que los inmigrantes no pueden votar, si votaran hablaría bien de ellos para que votaran al Partido Popular. A mí eso me parece de muy mala fe y de ser muy irresponsable, porque los inmigrantes están haciendo mucho por España, tanto como nosotros por ellos, no sé qué les parecerá a ustedes, y así es como se fomenta el racismo que luego trae mala convivencia y a veces hasta guerras.

Y otra cosa también de muy mala fe y también propia de señoritos, o de señoritas, porque esto lo dijo una señorita, doña Ana Mato me parece que se llama, es eso de decir que los niños andaluces son analfabetos. Eso es ofender a los padres y a las madres andaluces porque no es verdad. Y si se dice eso, es por desprecio. Por el desprecio que tienen los señoritos y las señoritas a los que ellos creen que son inferiores.

Y ya lo último que quiero decirles es que vi al señor Solbes en aquel debate con aquel otro señor que el señor Rajoy y sus amigos decían que era tan listo y que sabía tanto, el señor Pizarro. Pues claro, yo no entendí nada de lo que dijeron, pero es que no hacía falta entender nada de tan diferentes como eran. El señor Solbes todo un señor, pobre, con el ojo enfermo, se notaba que no quería aplastar al otro señor con lo que sabía y lo trataba así como se trata a alguien que te da pena de puro ignorante que es, le decía muy educado que pidiera que se lo explicaran mejor para que pudiera entenderlo, en lugar de decirle que no sabía de lo que hablaba. El señor Pizarro le miraba con tanta admiración que no podía disimularla. No debían engañar así a la gente diciéndole que alguien sabe mucho de algo cuando no es verdad. Así la gente deja de creer en quién cuenta esas mentiras, esas sí que son mentiras.

Queden con Dios.

Posdata: Me gustan todos ustedes mucho, con todos esos jóvenes que escriben tanto y tan bien, como don Econcon y don Mimo Titos y doña Marta  y don Millán y don Aitor y todos los otros, muy listos se ve que son. Pero ya saben que yo tengo debilidad por don Polonio y estoy muy contenta de que le dejen escribir desde Italia, se ve que está mucho mejor, ¡ay qué ver, don Polonio, cómo está la sicopatología de la vida cotidiana española! También estoy muy contenta de que don Permafrost, a pesar de tener tanto trabajo, encuentre un ratito de vez en cuando para decir cosas porque con él siempre se aprende. Y luego está este señor nuevo, don Lope Agirre, que escribe las cosas más bonitas que yo he leído nunca. Y don Amistad Cívica, que siempre es tan cariñoso conmigo, aunque nunca sé si se ríe de mí o no. Don Cicuta cada vez se parece más a don A Verlas Venir, con lo que se enfada. Y don Barañain y don Por mí que no quede y don Teoura, que  se ve que son unos señores muy serios y que saben mucho también. Queden con Dios todos.